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domingo, 23 de marzo de 2008 |
Venezuela quema a sus Judas con sabor a política
La Semana Santa concluye hoy en Venezuela con la “quema de Judas” una tradición que, importada de España, derivó en fiesta de características paganas con tintes políticos.
En Caracas, donde se estima la primera celebración de este tipo se realizó en 1801, numerosos barrios prepararon sus muñecos de trapo vestidos alegóricamente para quemarlos a la caída de la tarde, pero ninguno con tintes bíblicos.
Un recorrido por la ciudad deja clara la predilección de los caraqueños por los personajes públicos, algunos circunscriptos al barrio, como malandros y delincuentes, y otros de alcance internacional, con alguna connotación en la vida nacional.
En sectores populares predominan los “Bush” o las alegorías como Señor Acaparamiento y hasta Míster Exxon (por la transnacional petrolera que pretendió congelar miles de millones de dólares a Venezuela recientemente) y políticos de oposición.
En zonas residenciales de mayor poder adquisitivo abundan los personajes ligados a la política oficial, como expresión de una polarización política de la que no escapan ni celebraciones religiosas como la Semana Santa.
Una característica de esta expresión en Caracas y otras zonas del país suramericano es el cierre de calles, mediante el cual los automovilistas deben pagar un peaje al pasar delante del “Judas”.
Algunos sacerdotes católicos critican que este impuesto se utilice, no en obras de beneficio social, sino para la compra de bebidas alcohólicas, como parte de un festejo popular.
En varios lugares la quema se acompaña con orquestas de salsa, cumbia y tambor, particularmente en la parroquia capitalina El Cementerio, donde este año se espera la declaración en ese barrio de la tradición como Patrimonio Cultural Metropolitano.
El atardecer del Domingo de la Resurrección de la iglesia católica se llena así de estruendo en una celebración acompañada de fuegos artificiales que acompañan la horca y la quema de los muñecos que a menudo termina en explosión.
En Venezuela, según la tradición, la quema del Judas tuvo un contenido de crítica social desde el primer reporte en la población de Cumaná en 1499.
En ese caso se da como cierto que el Judas quemado fue la representación de Américo Vespusio, quien engañó a la población local convocada a construir un bergantín a cambio de una paga.
Vespusio escapó en la nave construida sin honrar su promesa y con ello se ganó la dudosa notoriedad de ser el primer Judas quemado en Venezuela, donde 509 años después sigue viva la tradición, aunque cada vez más alejada de su esencia religiosa.
Prensa Latina Miguel Lozano 23/03/2008 mv/ml PL-7 |