La existencia que modela
March 12, 2010
La existencia del humano lo modela. Como una sociedad se gane la vida, como sea la calidad de su existencia, así será su espiritualidad. De allí que es importante en una Revolución los cambios en la existencia, al hacerlos, creamos las condiciones para el Hombre Nuevo Revolucionario.
Lo anterior, verdad siempre, lo es más en una sociedad con poco desarrollo de las fuerzas productivas, y además rentista, como es Venezuela. Aquí las tareas de los cambios revolucionarios deben encararse con gran rigor. Veamos.
Uno de los objetivos fundamentales de la Revolución es crear economía, existencia que sustente el rescate del sentido de pertenencia a la sociedad. Es decir, economía en la que el hombre se gane la vida socialmente, trabajando para la sociedad, y que la sociedad se encargue de retribuirle el trabajo cubriendo sus necesidades.
El sentido de pertenencia a la sociedad, el convencimiento de que sólo se puede realizar la individualidad plena dentro de la sociedad, de que la suerte de la sociedad será la suerte de cada uno de sus individuos, sólo es posible adquirirlo dentro de esta existencia, entrelazado con esta economía. Ese es el núcleo del Socialismo. Es impensable el Socialismo sin la hegemonía de esta economía, de esta existencia.
La Revolución está obligada a construir esta economía Social y esta Conciencia Social. No es un capricho: si no lo hace su destino será el fracaso.
La interdependencia entre las relaciones económicas y la espiritualidad se estrechan durante los períodos de turbulencia social como los que vivimos ahora en Venezuela. En esos momentos, un cambio en las relaciones económicas repercute en la espiritualidad casi inmediatamente, a veces con sólo anunciarlo.
Un acto con los obreros en la calle donde se reafirme la unidad obrera, la condición social de su trabajo, se hable del comportamiento altruista, del Trabajo Voluntario, subirá las simpatías de la masa hacia el proceso de manera inmediata.
La socialización de unas fábricas produce el mismo efecto, y si se socializa toda la línea productiva, desde la materia prima hasta la distribución, estableciendo una relación entre esas unidades de intercambio de necesidades y no de mercancías, el impacto sobre la espiritualidad será inmenso.
Del mismo modo, un acto que anuncia la cooperación con el sector capitalista, confunde y baja las adhesiones de manera directa. Si se estimula la producción capitalista, el impacto negativo sobre la espiritualidad revolucionaria será mayor.
De allí que los cambios que el Gobierno Revolucionario haga en la economía, deben ser analizados, no sólo como un asunto meramente económico, de números, sino que deben ser vistos a través del impacto espiritual en la masa bolivariana.
La clase obrera organizada, encontrada con su ideología, fortalecida en la práctica de las empresas de Propiedad Social administradas por el Estado Nacional, deben con su ejemplo y con su acción, situarse a la vanguardia de la construcción del Socialismo, de la Existencia Socialista. Tienen en el Trabajo Voluntario el instrumento para reflejarse en toda la sociedad.
¡Chávez es Socialismo!
¡Criticar es amar!
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La señora Harnecker arremete de nuevo
March 10, 2010
La Señora Harnecker arremete de nuevo contra la posibilidad socialista, antes dispararon la teoría del Hiperliderazgo.
La ideología que ella representa, siempre en el intento de fragmentar a la masa revolucionaria, ahora arremete contra el Estado, contra la centralización. Ocultan así un ataque abierto a la Revolución Cubana. ¡Que coincidencia! ahora que los oligarcas acusan a los cubanos de “fuerza invasora”.
El día 6 de marzo la señora Harnecker publica un extenso artículo donde trata de demostrar las bondades de la descentralización y lo nefasto de la centralización. Allí mezcla citas traídas por los cabellos, con elucubraciones y afirmaciones sin ninguna base. El artículo merece una respuesta, es necesaria por la confusión que trae a la masa revolucionaria.
La señora acomoda los argumentos a su conveniencia, expone un sarcasmo de centralización, y después, por supuesto, arremete contra ese fantasma destartalado que ella creó. No vale la pena desmontar esa ficción que ella urde. Es necesario ir al final del artículo, donde muestra las costuras. Veamos.
Después que habla de los esfuerzos de Cuba por afinar el poder popular, que dicho sea, allá es un tejido social que conecta a los núcleos capilares con las instancias nacionales y regionales, después que habla, repetimos, de los ajustes que se hicieron en ese tejido, nos suelta esta perla:
…“infelizmente las grandes dificultades económicas que ha sufrido Cuba en las últimas dos décadas redujeron enormemente los recursos disponibles para atender las aspiraciones de la gente, los cuadros del Poder Popular comenzaron a desgastarse y cansarse, la gente perdió la confianza y la participación popular comenzó a debilitarse, transformándose muchas veces en algo muy formal y eso –junto a otras razones que aquí no podemos analizar- condujo a que el Poder Popular que había comenzado con mucho brío y creatividad empezara a desacreditarse”.
Aquí se muestra el núcleo de la ideología que la señora Harnecker propone: es una ideología del bien material, que desprecia la moral revolucionaria, con razón no les gusta el Che. Según ellos, el Poder Popular se derrumba si no tiene “recursos disponibles”, es decir, para ellos la lealtad revolucionaria dependería de la compensación material.
Difícil mayor ofensa a ese pueblo forjado en el Socialismo, que ha sido capaz de enfrentarse al imperio en sus mismas narices, que lo ha resistido todo, como dice Fidel, que se portó en la crisis de los misiles con gran dignidad, que es ejemplo para el mundo, que combatió en Girón con heroísmo, que siempre será acicate para las luchas de emancipación, y que es capaz de parir hombres como los Cinco Héroes luchadores contra el terrorismo.
A ese pueblo pretenden rebajar a la categoría de mercenarios.
No entienden los móviles de la Revolución , no pueden entender el Asalto al Moncada, Alegría de Pío, el 4 de febrero, abril ¡no entienden nada!
Después no se vengan a disfrazar, quien es capaz de pensar eso, de escribirlo, será lo que sea, menos revolucionario.
¡Chávez es Socialismo!
¡Viva el Pueblo de Cuba!
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Los planos de la conciliación
March 9, 2010
Las revoluciones pacíficas transcurren en medio de una fuerte tentación reformista. La coexistencia forzada con el capitalismo es abono para esta corriente de la contrarrevolución.
En todos los planos de la vida social, la manifestación del reformismo es la conciliación. El reformismo es un intento conciliatorio de detener la Revolución , con la justificación de la necesidad de amortiguarla, morigerarla, la debilitan facilitando su derrota. Veamos.
En lo económico, el reformismo tiene como eje central de su propuesta no superar al capitalismo. Su función es presentar formas económicas de apariencia diferente al capitalismo, pero en el fondo conservar su esencia. Inventan “terceras vías”, “un país y dos sistemas”, “empresarios con sensibilidad social”, “empresas de producción social”, etc. Todas estas propuestas tienen en común que impiden la formación de conciencia social, son capitalistas.
Plantean formas hibridas socialismo-capitalismo, que también impiden la formación de conciencia social, y terminan por abrir paso al capitalismo.
El reformismo, en su expresión más populista y anarcoide, propone unidades económicas pequeñas, egoístas, que producen mercancías, compiten en el mercado, y por supuesto explotan, o son vías no declaradas de transferencia de recursos públicos.
En lo político, no tienen más proyectos que la conciliación. Ante el menor escollo corren despavoridos a tender puentes hacia la oligarquía, siempre están viendo un “lado sano” en el enemigo, y con esa conducta confunden y cosechan desencantos continuos.
En la organización social, se resisten a superar las formas de organización local aisladas. Le temen, rechazan la organización popular, que forma tejido, que le da dimensión social a la participación. Confinan a la gente al mezquino entorno de su espacio vital: su visión no consigue elevarse ni siquiera a lo regional, mucho menos a lo universal.
Se forma así un hombre mezquino, miope, egoísta, incapaz de entender la marcha de la sociedad, de la humanidad. Un hombre fácilmente manipulable con migajas y promesas. Así el reformismo mina las bases humanas de cualquier Revolución.
Donde mejor se ve la conciliación es en el campo cultural. Los reformistas piensan que la cultura está por encima de la sociedad, de la lucha de clases, y en nombre del arte claudican en la batalla cultural que es toda Revolución.
Consideran el arte inocuo, eunuco, lo despojan de su carga política, tan necesaria para la Revolución , indispensable para formar nuevos valores, combatir la cultura que justifica la dominación. Mucho daño hace la conciliación reformista a la Revolución en la Cultura.
En la Comunicación , el reformista también concilia: argumenta, justifica su inercia en la batalla con libertad de expresión, evita radicalizarse, tiene preferencia por un equilibrio que desarma, y pierde oportunidades de formar al pueblo. Promueve medios “imparciales”, sus programas son de debates sosos, entre los de allá y los incautos de acá.
La conducta que emana del proyecto reformista es un egoísmo, base para el capitalismo, para el clientelismo. No hay revolución posible sin antes no derrotar al reformismo que la habita.
¡Chávez es Socialismo!
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El socialismo comercial
March 9, 2010
En este rumbo de la Revolución Bolivariana hacia el Socialismo, son muchos los extravíos propuestos, no es necesario abundar, basta recordar a Dieterich y su economía de equivalencia, el modelo chino, y una lista de similares evasiones.
Todas tienen en común el intentar construir Socialismo sin lesionar el núcleo del capitalismo: la propiedad nosocial de los medios de producción.
Ahora aparece con fuerza una suerte de “Socialismo en el Comercio”, y un estímulo a los explotadores capitalitas en la producción. Es importantísimo estudiar el punto, el tiempo se nos termina y, como dijo Raúl, “no tenemos derecho a equivocarnos.”
Los argumentos a favor de este Socialcomercio son variados, los conceptos se estiran para justificarlo.
El Mercado se consagra, se dice que hasta el propio Marx estaba de acuerdo. No es nuevo esto de traer al pobre Marx para defender al capitalismo.
El Mercado es donde se intercambian las mercancías, es decir, se cambia el trabajo robado a los obreros, por dinero que lo representa. Esto es así en el capitalismo desarrollado. Aquí en nuestras condiciones, la transacción, el mercado, se enmascara con la renta petrolera.
El mercado (subsidiado de mil maneras) tiene una alta carga de distribución de la renta petrolera, que necesariamente irá en mayor medida al sector capitalista, nacional o internacional, al que “produce”, valga decir, al capitalista que se apropia del trabajo de los obreros que sí producen.
Es sabido que es la propiedad de los medios de producción la que determina las bases para la distribución de los productos, de esta manera no es posible una distribución social (socialista) de los productos, sin una distribución social de la propiedad de los medios de producción. La consecuencia final de ese intento será, necesariamente, el derrumbe del intento socialista.
Por otra parte, se reduce al Socialismo a un mero hecho económico: si bajan los precios, eso es Socialismo. Es un absurdo pensar que la plusvalía, trabajo robado por el capitalista, que así se enriquece, se puede transferir a la sociedad por vía del comercio.
Pero donde está el peligro mayor para el sueño socialista, es en la creación de conciencia. Con el Socialmercado se dejan intactas las relaciones de propiedad capitalistas hegemónicas, la producción que genera conciencia descansa en gran medida en el sector capitalista, que además es estimulado. Por tanto, estaremos creando, reforzando conciencia egoísta, confundiendo las metas, y temprano veremos su efecto en el comportamiento de las masas.
El capitalismo es, además de un hecho económico que descansa en la propiedad nosocial, un hecho espiritual cultural, es la superación de ese espíritu lo que garantiza la fundación del Socialismo.
Está claro que el Socialcomercio deja intacta la cultura, la espiritualidad egoísta, capitalista, sus relaciones, por lo tanto, es un camino seguro a la restauración.
La vía al Socialismo tiene que ser un proceso donde, como dice Fidel: que la Conciencia genere riqueza, y no que con la riqueza se pretenda generar conciencia.
¡Chávez es Socialismo!
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Las tareas de la clase obrera
March 8, 2010
El agotamiento de la ideología pequeño burguesa dentro de la Revolución nos ha ubicado en una encrucijada fértil. Ahora podemos avanzar, hay grandes posibilidades, o podemos retroceder a las miserias del pasado, es una clara amenaza.
Estamos en terrenos de posibilidad socialista, como nunca hubo en Venezuela, y como pocas veces en el mundo. Es tal el avance del proceso bolivariano, que las tareas pendientes sólo las puede realizar la clase obrera encontrada con su ideología. Si la clase obrera no asume la hegemonía la Revolución se pierde.
De allí que su principal tarea es ponerse al frente, tomar la hegemonía del proceso, ha esto la ha llamado varias veces el Comandante. La pregunta que surge es:
¿Cómo hacerlo?
La clase obrera sólo puede tomar la conducción de la Revolución en la práctica, con el ejemplo, mostrando el camino, la nueva manera de vivir, de trabajar, los nuevos objetivos sociales, sólo así podrá dibujar un nuevo horizonte, conducirnos hacia el nuevo mundo.
Entonces, de aquí se desprende que la clase obrera debe constituirse en columna vertebral de las Zonas Socialistas, zonas donde el Socialismo sea concreción. Allí debe haber hegemonía de la Propiedad Social de los Medios de Producción Administrados por el Estado Nacional, entrelazados con la Conciencia del Deber Social.
La Conciencia del Deber Social, el Sentido de Pertenencia de la Sociedad debe ser el motor de la actividad en esa zona. Y el Trabajo Colectivo Voluntario, por ser ejemplo, práctica de la entrega de esfuerzo a la Sociedad sin más compensación que la satisfacción del deber social cumplido, debe ser el eje de la formación del hombre nuevo.
El eje de la producción, de la economía deben ser fábricas, unidades económicas grandes, que agrupen a grandes sectores de la población. Unidades donde la producción colectiva, esa manera de existir, sirva de base a la Conciencia Social.
La producción debe obedecer a necesidades sociales y no a los requerimientos egoístas de una fracción de la sociedad. La distribución debe ser de acuerdo a las necesidades de cada uno.
Los estímulos morales y los materiales colectivos serán acicate en el desempeño del trabajo.
Las Zonas Socialistas no son unos ejercicios académicos, sin repercusión política, son por el contrario trincheras en la defensa de la Revolución y del Comandante Chávez. Sus miembros deben ser combatientes prestos para las batallas de la construcción del Socialismo y también aptos, listos para defender al Socialismo en cualquier terreno. Son destacamentos de primera línea en la lucha contra el capitalismo.
La otra tarea de la clase obrera es táctica: para desarrollar las Zonas Socialistas, para hegemonizar a la Revolución es necesario que la Revolución exista, que el Comandante exista, que la conexión Chávez-Pueblo se mantenga.
Por eso es vital vencer, arrasar en las elecciones de septiembre. Un descalabro allí pondría en peligro máximo al proceso y al Comandante Chávez. El sueño sería postergado, la oportunidad de construir un nuevo mundo sería desperdiciada.
¡Chávez es Socialismo!
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