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Industria hollywoodense justifica invasión a Venezuela

February 14, 2010

Preparan nuevo ataque contra la Revolución Bolivariana

El guión está listo, las escenas grabadas, sólo un retraso en la postproducción impidió que se estrenara en abril ¿el 11?. El día no se menciona, pero sí el mes para un nuevo ataque internacional contra Venezuela.

En agosto será estrenado The Expendables, una película bélica ambientada en “algún país de Latinoamérica”, dirigida y protagonizada por Sylvester Stallone y en la que participan otros actores conocidos por sus famosas actuaciones en rodajes de guerra y violencia.

La relación entre Venezuela y Estados Unidos, durante los dos períodos que permaneció Bush en la Casa Blanca, tuvo momentos de tensión, consecuencia de las políticas guerreristas y de intentos de invasión de Washington en el mundo.
Además, el apoyo y participación del gobierno de Bush al golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en abril de 2002 hicieron aún más tensas las relaciones.

Desde la instauración en el país de la Revolución Bolivariana, los ataques internacionales contra Venezuela no han cesado. Las trasnacionales de la información y la prensa privada nacional son partícipes de estos, acompañados de otros medios, como la industria hollywoodense y empresas del entretenimiento virtual.

En la película de Stallone, el gobierno de “Estados Unidos, con ayuda de otras naciones, arma, en secreto, un equipo con su personal militar más capacitado para derrocar a un dictador que ha causado estragos en algún país de América Latina durante más de 20 años”, se desprende en la sinopsis publicada en el portal que publicita ese largometraje.

La justificación es porque ha violado la política exterior. En la trama se busca “terminar con la vida del dictador”. Lo mismo con los “gobiernos que lo respaldan”.

La mención de Venezuela no se hace en el largometraje, pero en el sitio web de la película, además de hablar de “algún país de Latinoamérica” en la sinopsis, se muestra en su trailer a soldados con boinas rojas, quienes pertenecen al ejército del “dictador” a asesinar.
El cineasta venezolano Carlos Azpúrua advirtió que “están preparando el terreno. Esta película tiene elementos bien claros y simbologías precisas que hacen analogía con Venezuela”.

Azpúrua manifestó que no ha visto The Expendables, pero sí señaló que está al tanto de la trama de este largometraje y destacó que el cine es una herramienta de “penetración ideológica”. Y, especialmente el estadounidense, “nos ha penetrado con este tipo de películas que justifican una invasión con personajes emblemáticos”.

“La trama de esta película justifica una posible invasión a Venezuela, tal como ha sucedido con países árabes”, dijo el creador venezolano.
Azpúrua además detalló que la industria cinematográfica estadounidense entretiene “preparando el terreno de acciones políticas y militares”.

Este tipo de películas, argumentó el director del filme Amaneció de Golpe, es un anticipo comunicacional:”Condiciona al espectador para asumir de manera pasiva la invasión a un país. Le da lógica a la invasión”.

“Éste (The Expendables) es el ejemplo más burdo y evidente de lo que ha sacado la industria norteamericana”, indicó, y ante esto, apuntó que el Estado debería actuar, “sobre todo en una situación política, nacional e internacional, como en la que vivimos”.
“Entender el cine norteamericano es entender al modelo norteamericano”, añadió.

Antecedentes
Venezuela es un importante exportador de petróleo a Estados Unidos. En 2006 se anunció la salida del videojuego Mercenaries 2: World in Flames, de la empresa estadounidense Pandemic Studios.

La misión del jugador, encarnado en un soldado de tipo caucásico, es la de derrocar a “un tirano hambriento de poder que altera el suministro de petróleo del país suramericano, desatando una invasión que convierte al país en una zona de guerra”, citan en la presentación del juego, en su sitio web, sus creadores. En Mercenaries 2 las escenas tridimensionales trasladan a paisajes urbanos, selváticos e instalaciones petroleras, evidentemente de las zonas donde se extrae crudo venezolano y de Caracas, la capital venezolana.

Incluso, en una imagen de la capital venezolana con edificios derribados tras un ataque, se puede ver una sede de la petrolera estatal Pdvsa con el logo original de la empresa.
Otro caso similar es Avatar, de James Cameron, el país (Venezuela) es mencionado en los primeros minutos de la película. En este largometraje futurista, su protagonista, un veterano de guerra norteamericano, llega a otro planeta y le dice a los habitantes de éste que él venía de invadir a Venezuela.

Telesur
13/02/2010

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La estrategia de Washington para enfrentar a Brasil es “rodearlo de conflictos”

February 14, 2010

En América Latina, como en todas partes, la estrategia imperial no ha sido trazada de una vez para siempre, cuestión que sería imposible por los permanentes cambios en la relación de fuerzas que se produce en cada área y país de la región. Tampoco hay un “centro” imperial, en el sentido de un reducido espacio donde un grupo también reducido de personas diseña objetivos y tácticas para alcanzarlos. En la medida que el imperio está conformado por dos lógicas diferentes, pero convergentes (territoriales y capitalistas, control territorial y flujos de capital), resulta imposible cualquier planificación férrea y centralizada. De modo que vamos comprendiendo las estrategias del imperio a medida que se van desplegando.

En estos días se está escenificando en Uruguay, dos semanas antes de la asunción del gobierno de José Mujica, uno de los asertos de David Harvey en su libro Espacios del capital: “El Estado-nación está en la actualidad más dedicado que nunca a crear un clima de negocios benigno para la inversión, lo cual implica justamente controlar y reprimir resueltamente a los movimientos obreros empleando métodos nuevos” (Akal, 2007, p. 26). El miércoles 10 Mujica almorzó en un lujoso hotel de Punta del Este con mil 500 empresarios, sobre todo argentinos, pero también brasileños, estadunidenses y europeos.

Lo más destacado fue, precisamente, el clima. Los grandes empresarios argentinos, que habitualmente la emprenden contra el gobierno de Cristina Kirchner, se deshicieron. Gustavo Grobocopatel, dueño de uno de los mayores pools de siembra de soya, dijo tener “expectativas muy positivas con relación a Mujica”. Juan Carlos López Mena, uno de los hombres más poderosos del Río de la Plata y presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Uruguaya, dijo estar “incondicionalmente al servicio del gobierno” y aseguró que “Uruguay se está transformando en el país casi ideal” para los empresarios. “Da envidia”, dijo el presidente de la Unión Industrial Argentina.

Así las cosas, las preguntas se agolpan. ¿Son tan diferentes las políticas de los gobiernos de Argentina y Uruguay? Sin duda no lo son. ¿Por qué, entonces, es tan diferente el “clima de negocios”? Vale destacar que alguna de las principales procesadoras de celulosa del mundo, Stora Enso, Arauco y Botnia, eligieron Uruguay. Camino que siguen la empresa automovilística india Tata, que montará en Uruguay el Nano para toda la región, y otras importantes multinacionales. El gobierno uruguayo aprovecha este clima de inversiones, que ahora lo favorece, para darle un impulso al país.

Hasta fines de la década de 1990 la relación era la inversa. Para Washington las “relaciones carnales” con el gobierno de Carlos Menem eran decisivas, empeñado como estaba en avanzar en la acumulación por desposesión, por robo liso y llano, que un gobierno como aquel avalaba y lubricaba. Luego las cosas cambiaron y mientras Argentina era devastada por la especulación financiera en 2001, Uruguay era salvado en plena crisis a mediados de 2002 por un préstamo del FMI. ¿Qué cambió?

Mientras en los 90 la prioridad del imperio era el Consenso de Washington, con los años la prioridad pasó a ser la contención de Brasil cuando se acelera la decadencia estadounidense. En esa estrategia, algunos países sudamericanos se han convertido en piezas clave, ya sea por su capacidad de generar inestabilidad (conflictos Colombia-Venezuela y Colombia-Ecuador), para instalar bases militares formando un cerco sobre Brasil (Colombia, Perú y Paraguay) o para instalar una cuña entre los dos principales aliados estratégicos. Ese papel de “Estado tapón” entre Argentina y Brasil fue diseñado hace casi dos siglos por la diplomacia británica cuando parió al Estado uruguayo.

Veamos cómo opera la diplomacia estadounidense. A mediados de diciembre visitó el cono sur Arturo Valenzuela, subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado. En Brasil fue recibido por un funcionario de segundo rango, Marco Aurelio García, siendo desairado por el canciller Celso Amorim y por el propio Lula. En Argentina montó un circo al reunirse con la oposición y los empresarios y asumir sus críticas al gobierno, al que se empeñó en hostigar. En Uruguay el tono fue totalmente diferente. Dijo que Obama ve “con muy buenos ojos” el camino transitado por Uruguay desde el punto de vista económico y comercial y destacó la “diferenciación que tuvo del discurso antimperialista que edificaron algunos presidentes de la región”.

La diplomacia imperial construye un país sospechoso dirigido por personas poco confiables (Argentina), otro con el que se mantienen excelentes relaciones (Uruguay) y un tercero (Brasil) al que se considera una amenaza. Washington parece estar diseñando para enfrentar a Brasil una estrategia similar a la que usa contra China: rodearla de conflictos.

Samuel Pinheiro Guimaraes, ministro de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de Brasil, elegido “intelectual del año” en 2006 por la unión de escritores, estableció en su libro Desafíos brasileños en la era de los gigantes (que deberíamos leer todos los latinoamericanos) que para la construcción de la unión política regional, que le permita eludir la hegemonía de Washington, es “esencial” la alianza Brasil-Argentina. Eso permitiría enfrentar los tres desafíos decisivos: resistir la absorción económica por Estados Unidos, enfrentar la intervención militar en Colombia y la Amazonia y recuperar el control sobre nuestras economías.

Un “clima de negocios” no es un dato de la realidad, es una construcción política que sirve a ciertos intereses. Tiene algún contacto con la realidad. Como señala Harvey, está íntimamente ligado al grado de sometimiento de los trabajadores: Argentina es, desde comienzos del siglo XX, uno de los países del mundo donde mayor es la insurgencia obrera. Uruguay es lo contrario, al punto que, como dijo Mujica, un presidente puede caminar tranquilo por la calle. Los planes imperiales pueden ser doblegados. El primer paso para lograrlo es comprender su estrategia.

Raúl Zibechi / La Jornada
13/02/2010

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El espejo de Obama

February 13, 2010

A diferencia de Dorian Gray, Obama no puede encerrar en el espejo el deterioro de su imagen. Lo lleva sobre los hombros a la vista de todos. ¿cómo hará para que los congresistas de su partido que reciben millones en donaciones procedentes de Wall Street no se echen atrás?

El fotógrafo oficial de la Casa Blanca tiene una selección de sus mejores fotos del primer año de Obama. Ésta es precisamente del día de la toma de posesión. Podría estar mirando en el espejo la imagen de lo que representaba en ese 20 de enero de 2009, todas las esperanzas despertadas que el paso del tiempo ha contribuido a desenfocar.

El balance no ofrece un fracaso absoluto, pero en política importa siempre lo más reciente y estos últimos días están siendo deprimentes. El resultado de las elecciones de Massachussetts ha acabado con su proyecto de reforma sanitaria, justo cuando su aprobación definitiva parecía tan cercana.

La situación actual dice más del estado del Partido Demócrata que de Obama. Para comprobar cómo funciona, recomiendo la lectura de un largo email que un consejero o asesor de un senador demócrata ha enviado a Josh Marshall, del blog Talking Points Memo. Pinta un panorama desolador de unos congresistas sin carácter ni personalidad. Son fáciles de intimidar cuando están en minoría y les pasan el rodillo por encima. Cuando tienen la mayoría, su falta de principios y valentía política no cambia demasiado.

Lo malo es que Obama no puede ocultar que fue senador y arrastra algunos de los defectos de origen. Su empeño por superar las divisiones partidistas, muy enconadas desde principios de los 90, sus intentos por alcanzar acuerdos con republicanos moderados (que ya sólo son un puñado menguante en el Congreso), han concluido en una sonora decepción. Ahora, la única alternativa para revivir la moribunda reforma de la sanidad pasa por la misma estrategia y las expectativas lógicamente están bajo mínimos.

El presidente cuyo instinto primario es la búsqueda del consenso está condenado al fracaso en una época regida por la crispación. Y la opinión pública tiene derecho a saber en qué cree Obama y hasta dónde está dispuesto a llegar para cumplir las promesas que hizo en campaña. Nunca encontrará esas convicciones en los congresistas demócratas pero las espera, o exige, de su presidente. Le llaman liderazgo y se convierte en imprescindible en épocas de crisis.

Ya nos podemos imaginar lo que harían los republicanos con sendas mayorías de 59 senadores y 257 representantes. Por el contrario, los demócratas están atrapados en una especie de gobierno de coalición consigo mismos.

La posición de Obama continuará siendo vulnerable mientras persista la crisis económica, que es lo mismo que decir que durará como mínimo hasta que comience su campaña por la reelección. No importa lo conservadora que sea una sociedad, como lo es la norteamericana, al final todos se preguntan qué va a hacer el Gobierno para reducir el paro. Y si el Gobierno interviene, pronto se echarán las manos a la cabeza y dirán que están preocupadas por el aumento de la presencia del Estado en la vida económica. Ya lo han hecho y en parte eso es lo que está detrás del descenso del apoyo a Obama entre los votantes independientes.

Demostrar liderazgo no obliga a invadir países, torturar gente o engañar a la gente. Desde luego, tampoco consiste en dejar que sean los senadores los que construyan uno de los proyectos más importantes del mandato presidencial.

A diferencia de la reforma sanitaria, Obama acaba de demostrar un estilo diferente al anunciar su desafío a Wall Street. Y ante “el ejército” de lobbys de la industria financiera que se le va a echar encima, dice: “If these folks want a fight, it’s a fight I’m ready to have,” he said. (Si esta gente quiere pelea, es una pelea que estoy listo a tener)

Suena contundente, sí. Y ahora ¿cómo hará para que los congresistas de su partido que reciben millones en donaciones procedentes de Wall Street no se echen atrás cuando el proyecto llegue al legislativo? El Obama del consenso sería arrollado. ¿Habrá otro Obama?

YVKE Mundial/guerraeterna.com
13 DE FEB DE 2010

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48 años de bloqueo ¿o embargo?

February 7, 2010

RECUERDA HOY DOMINGO, 7 DE FEBRERO
El 7 de febrero de 1962 entró en vigor la orden del presidente John F. Kennedy de iniciar el bloqueo contra Cuba, invocando la “Ley de Comercio con el Enemigo” de 1917

El 11 de septiembre del año pasado, precisamente en la fecha que recuerda el terror desde el golpe militar fascista contra el presidente Allende en Chile hasta el crimen contra las Torres Gemelas en New York, el presidente Barack Obama le notificó al Congreso, como lo establece la “Ley de Poderes Económicos de Emergencia”, que seguía siendo de “interés nacional para EEUU” ratificar el empleo de la “Ley de Comercio con el Enemigo” contra Cuba. Por supuesto que se aprobó de inmediato y se comunicó a la opinión pública 3 días después. Hoy Cuba es el único país del mundo contra el cual se utiliza esa ley.

Se aplicó una medida concebida para ser utilizada contra países con los cuales EEUU está en guerra, pero ni entonces ni ahora hubo una declaración de guerra de EEUU contra Cuba, ni siquiera una guerra no declarada en el sentido militar. Paradójicamente, esa acción de guerra fue denominada “embargo”.

El autor de estos comentarios era un adolescente de 13 años de edad que regresaba de la campaña de alfabetización y no tenía ropa que ponerse salvo los uniformes. Recuerdo la angustia de mi madre en esos días, caminando conmigo por las desabastecidas tiendas de La Habana.

Realmente las agresiones económicas habían comenzado mucho antes: a pocos días del triunfo de la Revolución el gobierno de los EEUU se negó a devolverle a Cuba los 424 millones de dólares robados al tesoro de la República por Batista y su camarilla, que se llevaron en su huida en la madrugada del primero de enero de 1959. No devolvieron un centavo.

EEUU era el proveedor del 80% de las importaciones cubanas y recibía el 60% de las exportaciones. La población tenía plena conciencia de que cualquier medida en este sentido podía ser desastrosa, sobre todo si era adoptada repentinamente.

Se trataba del principal mercado del azúcar cubana, de manera que la drástica reducción de las compras que fue escalando hasta que la suspendieron por completo en marzo de 1961, constituyó un golpe brutal. Igual pasó cuando suspendieron la venta de petróleo y las refinerías de los consorcios norteamericanos en Cuba decidieron no refinar combustible soviético.

Los fondos cubanos depositados en bancos norteamericanos fueron embargados.

En septiembre de 1960 paralizaron las operaciones de la planta de procesamiento de níquel en Nicaro y comenzaron las presiones para impedir el turismo de ciudadanos norteamericanos en Cuba, que entonces eran los principales clientes en esa rama. En ese mismo mes ordenaron suprimir los créditos concedidos por la banca privada norteamericana.

En octubre prohibieron las exportaciones norteamericanas a Cuba y comenzaron a presionar a sus aliados de Europa y Canadá para que se sumaran a su agresiva política.

No sólo prohibieron la importación de productos cubanos, sino también de productos de otros países que tuvieran componentes cubanos, así como la venta a Cuba de equipos y mercancías producidos en el extranjero que tuvieran componentes norteamericanos, el comercio con Cuba de filiales de empresas norteamericanas establecidas en terceros países y el acceso a puertos norteamericanos de buques que hubiesen entrado a puertos cubanos.

Se realizaron numerosas acciones terroristas contra objetivos económicos de todo tipo, incluyendo cines y grandes tiendas por departamentos en horas de mucha afluencia de público, como “El Encanto”. Entre octubre de 1959 y abril de 1961, víspera de Playa Girón, se efectuaron más de 50 bombardeos aéreos de la CIA contra industrias y campos de caña, incluyendo el ataque de una lancha pirata contra la refinería de Santiago de Cuba.

La audacia y la visión de los dirigentes cubanos, junto a la solidaridad de la URSS y el resto del Campo Socialista, hicieron posible el funcionamiento de la economía nacional y sustituir todo lo que tradicionalmente venía de EEUU por tecnologías distintas, equipos distintos, materias primas distintas y mercancías de amplio consumo. No siempre fueron las mejores o las que específicamente más nos convenían o interesaban, pero eran las que podíamos adquirir.

Sobre la marcha y muchas veces en condiciones muy dramáticas hubo que realizar ajustes y cambios en los procesos productivos y entrenar a los trabajadores en la nueva técnica.

En esas condiciones el país emprendió la construcción de su socialismo y se alcanzaron logros extraordinarios. Se acabaron el hambre, la miseria y la incultura, se construyó un sistema de salud que cubría a toda la población; se mecanizó y se humanizó la agricultura; se multiplicaron las universidades, los profesionales y los especialistas que sustituyeron a los que en los primeros años se fueron del país tentados por las ofertas del imperialismo. Cuba se llenó de fábricas y talleres y se introdujeron nuevos renglones en la economía a partir del desarrollo científico en la biología y la informatización.

Eso fue en los 80, cuando se restableció e inició un mercado de mercancías de amplio consumo que mejoró notablemente los niveles de vida y acrecentó la expectativa de un futuro mucho más agradable.

No obstante la bonanza, la madurez alcanzada permitió percibir que no todo estaba bien y se inició un profundo proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, cuyo primer paso era revisar críticamente lo que hacíamos e identificar con precisión los problemas a resolver.

Se produjo entonces la disolución del llamado campo socialista y el derrumbe de la Unión Soviética. No es ocioso repetir una vez más que fue un golpe demoledor. El país quedó a merced del bloqueo, intensificado por el odio oportunista de los enemigos de siempre y la traición. Cuba estaba bajo un doble bloqueo, que en muy poco tiempo se complicó todavía más por la agresiva “Ley Torricelli”.

Casualmente por esa época comenzaron a desclasificarse documentos oficiales del gobierno de los EEUU sobre sus planes contra Cuba 30 años atrás, que el Dr. Andrés Zaldívar Diéguez, un estudioso del conflicto de EEUU contra Cuba, los recoge en detallado inventario en su obra “Bloqueo: el asedio económico más prolongado de la historia”.

Por ejemplo, el 17 de marzo de 1960 el Consejo Nacional de Seguridad aprobó un “Programa de Presiones Económicas contra el Régimen de Castro” que formaba parte del plan de acciones terroristas encubiertas que debía preparar condiciones propicias para ejecutar lo que después fue la agresión por Playa Girón.

Apenas 15 días después, el 6 de abril, un año antes de la invasión mercenaria, el Subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos Interamericanos, Lester Dewit Mallory, afirmó en un memorando que “…el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
Dos meses y medio después, el 27 de junio, en una reunión de los Secretarios de Estado, Tesoro y Defensa, jefes de la CIA y altos funcionarios de la Casa Blanca y del Dpto. de Agricultura, se decidió incrementar todavía más la guerra económica contra Cuba.

El 19 de octubre el Subsecretario Mallory insistió en afirmar que medidas como las descritas “…contribuirán al creciente descontento y malestar en la Isla… apoyarán a los grupos de oposición que ahora están activos en Cuba”.

En mayo de 1961, un mes después de la humillante derrota que sufrieron en Girón, un asesor especial del Presidente Kennedy recomendaba que “las posibles sanciones económicas contra Cuba deben ser cuidadosamente revisadas, no está claro cual puede ser su efecto, o si deben ser aplicadas bajo la ‘Ley de Comercio con el Enemigo’, la ‘Ley Battle’ o un embargo directo”. Ocho meses después, al parecer concluida la “revisión”, Kennedy decidió invocar la “Ley de Comercio con el Enemigo” y calificarla de “embargo”, afectando el significado de la palabra y del término legal.

En agosto de ese año, el grupo de tarea sobre Cuba dirigido por Richard Goodwin encargado de ejecutar la “Operación Mangosta” definió que “las acciones encubiertas deberán ser dirigidas contra la destrucción de importantes objetivos de la economía tales como refinerías e industrias con equipamiento de Estados Unidos… y sugerir objetivos cuya destrucción implique el máximo impacto económico… Debemos intensificar nuestra vigilancia del comercio cubano con otros países y especialmente con las subsidiarias norteamericanos en terceros países para emplear métodos informales… privando a Cuba de mercados y fuentes de abastecimientos…”.

De las 32 tareas de la “Operación Mangosta”, reconocida por el propio gobierno de los EEUU como un vasto plan terrorista para derribar a la Revolución Cubana después de la derrota en Playa Girón, 15 de ellas, de la 11 a la 24 y la 30, ordenan acciones contra la economía. De las 5780 acciones terroristas registradas durante los 14 meses en que se estuvo ejecutando la ofensiva de terror, 716 fueron contra objetivos económicos.

Había que impedir que la economía cubana funcionara y lo que no se lograra con la guerra económica, debía resolverse con el terrorismo, que hipócritamente denominaban “acciones encubiertas” o “paramilitares” o “métodos informales”. Es el mismo cinismo que encierra el concepto de “daños colaterales”, o “bajas por fuego amigo” cuando se refieren al millón de civiles inocentes muertos por la aviación y los soldados norteamericanos en Iraq.

Es lo mismo que calificar como “embargo” al bloqueo y la guerra económica, comercial y financiera que ejecuta el gobierno de los EEUU contra Cuba desde hace 48 años.

Los sucesores del señor Mallory de fines del siglo XX y principios del XXI trabajan igual que él y creen, como él, que los efectos del bloqueo son los adecuados para alcanzar sus objetivos. Quizá piensan que con el efecto acumulativo del tiempo se acerca la fecha en que alcanzarán sus objetivos. Cuando la historia se repite, una vez es tragedia y otra es comedia. Entonces fueron derrotados, ahora hacen el ridículo.

Ya no es noticia que a lo largo de 48 años el bloqueo haya fracasado y haya sido abrumadoramente condenado por 18 años consecutivos en la Asamblea General de la ONU. Tampoco es noticia decir que la mayoría del pueblo norteamericano lo rechaza y es castigado con la prohibición de viajar a Cuba supuestamente para “no ayudar a Fidel Castro”, el mismo pretexto que utilizan para ocultar el odio con que castigan a todo el pueblo cubano por resistir con éxito a sus planes de dominación.

Una pregunta periodística importante es saber por qué EEUU sigue aferrado al bloqueo si tantos políticos, empresarios, “tanques pensantes”, medios de prensa del “stablishment” y el actual presidente en su campaña electoral han planteado que debe ser cambiado. No es el Congreso el que impide el cambio, ese es el cuento para encubrir el odio obsesivo que sienten contra Cuba y que el poder de la extrema derecha sigue siendo el que manda. Esas realidades y sentimientos que revelan la naturaleza del sistema imperialista son tan repudiables, que la hipocresía, la complicidad y el miedo imperantes no permiten que se les diga.

Periodísticamente hablando, el recuento vale como noticia porque los consorcios mediáticos que dominan la difusión masiva en el planeta evaden referirse a estos hechos que revelan cuán agresiva, injerencista, mentirosa y criminal por sus efectos humanos ha sido la política del gobierno de los EEUU contra Cuba y las responsabilidades de los 11 últimos presidente norteamericanos que la han sostenido.

La noticia más importante es que Cuba resistió exitosamente, que el socialismo concebido por los cubanos –no obstante sus problemas de administración más allá del bloqueo–, ha soportado por sí mismo la más brutal y prolongada guerra económica recogida en la historia de la humanidad en las condiciones de un país pequeño, de muy limitados recursos naturales y alta densidad de población, sin muertos de hambre ni pandemias desoladoras, sin cerrar escuelas ni centros de salud, sin mendigos en las calles.

En un lapso de 30 años Cuba ha perdido en dos oportunidades de manera repentina y dramática sus proveedores de equipos y tecnologías, créditos y mercancías de amplio consumo y de todo tipo, así como de los mercados para colocar sus productos. Eso hace más grande la proeza de los cubanos y de sus dirigentes.

Países mucho más grandes en extensión y recursos, algunos con antecedentes de haber sido potencias coloniales durante siglos, con un desarrollo industrial y agrícola muy alto, no podrían soportar un bloqueo como este durante 48 días. Algunos no hubieran durado 48 minutos. Otros ni siquiera se les ocurriría pensarlo 48 segundos.

Pero Cuba demostró que aún en condiciones tan adversas, el socialismo puede resistir exitosamente el embate del imperio y es una opción viable y sustentable frente al capitalismo. Por eso no es exagerado pensar que Cuba es el mayor desafío ideológico que enfrentan EEUU y sus aliados.

Prensa YVKE Mundial
7 DE FEB DE 2010.

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Clinton criticó relación entre Irán y países latinoamericanos

December 13, 2009

Clinton cuestionó el fomento de las relaciones entre Irán y países como Bolivia y Venezuela, sin mencionar a Brasil, que también impulsa sus vínculos con Teherán. La Casa Blanca ha emprendido una campaña contra la industria nuclear con fines pacíficos de Irán, pese a que Washington es el autor de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, criticó este viernes la creciente presencia de Irán en Latinoamérica, declaración que surge mientras Washignton intenta aumentar su presencia militar en la región, a través del pacto que permitirá que la instalación de siete bases militares en Colombia.

Clinton calificó como una “mala” idea que países latinoamericanos, y en concreto Bolivia y Venezuela, hayan recibido recientemente al presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad.

La secretaria de Estado no mencionó a Brasil, aunque Ahmadinejad también visitó ese país, en donde fue homenajeado por el presidente Luiz Inácio Lula, quien abogó por el fortalecimiento de las relaciones entre su nación e Irán.

“Estamos muy conscientes del interés que tiene Irán por promocionarse en algunos países, tales como Bolivia y Venezuela. Solamente podemos decir que es realmente una mala idea”, señaló.

Pese a que Clinton expresó que “solamente” podía decir que es una “mala idea” que Latinoamérica se relacione con Irán, luego dijo que “si la gente quiere flirtear con Irán, debería considerar las consecuencias que podría tener para ellos y esperamos que se lo piensen dos veces; nosotros les apoyaremos si lo hacen”.

Además, pidió a Venezuela y Bolivia que reconozcan que Irán es “el mayor asistente, promotor y exportador de terrorismo en el mundo”.

El gobierno de Estados Unidos ha acusado en los últimos años a Irán de que su industria nuclear, que Teherán ha dicho que tiene fines pacíficos, en realidad busca la fabricación de armas de destrucción masiva.

Clinton acusa a Teherán de “terrorismo”. En tanto, el pasado 25 de agosto, el presidente de Estados Unidos (EE.UU.) Barack Obama, anunció que “no descarta” la opción militar contra Irán por un presunto enriquecimiento de uranio que desarrolla de manera clandestina.

Irán cuenta con un pequeño reactor de investigación de 5 megavatios que le había suministrado Estados Unidos antes de la Revolución Islámica, por ello, el programa actual de Irán permite enriquecer uranio sólo al 5 por ciento. Es necesario  combustible compuesto con el 90 por ciento de uranio 235 para fabricar una bomba  atómica.

Estados Unidos e Irán rompieron sus lazos diplomáticos en abril de 1980, cuando se consolidó el triunfo de la Revolución Islámica que desalojó del poder a la dinastía Pahlevi.

En el primero de una serie de informes diplomáticos trimestrales, dedicado a América Latina, la jefa de la diplomacia estadounidense no eludió otros temas más actuales como la crisis en Honduras.

teleSUR – Efe / ld – MM
12/12/2009

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