Pajuanes Shakira, Pabosé Pau Casals, Pabreu Lil Rodríguez y pa´bachaco chivo

Por • 9 Feb, 2013 • Sección: Tribuna Abierta

Disculpad la digresión previa: hoy -cuando escribo- es Viernes 08 de Febrero de 2013, la única y contaminada nave espacial ha vuelto a dar un nuevo giro sobre su propio eje y nada que aparece Dulcito de Coco en la pantallita de VTV, así que el club de los pobres está enojado.

Es por lo que no diremos salah salón, sala malecun, pax bobbi sino kvcrfgrñ y etc improperios contra VTV, puesto que cleptómanos del océano atlántico pudiesen estar detrás de la movida (de mata).
Pero, no hay mal que no venga por bien, si VTV despidió a Dulcito de Coco, el (country) “Club de los Pobres” (diablos) le ofrece la jefatura de prensa de nuestra institución social y deportiva. ¡Oh, bienvenida, oh!

Ahora, al grano:
Tremenda guitarra la de Shakira, me habría gustado tocarla; ojo, me refiero a la guitarra que ella le regaló a Chávez; bonito gesto, acaso ella pudo tener un inconfesable interés cuando lo hizo pero, no deja de ser significativo que una artista afamada sea también, respetuosa con nuestro Comandante.

Así que Shakira pudiese inscribirse en la inmensa cantidad de colombianos decentes, no así otros, también cantantes, aunque pocos.
Pau Casals, también conocido como Pablo Casals, anticomunista convicto y confeso, pero republicano catalán y español, amante de la paz e, inclusive, su catalán nombre de pila, Pau, significa paz, sí que era un verdadero adalid de la paz sin fronteras, no el bolsa de Bosé y Abreu debe saberlo y, por si lo ignora que vaya donde Lil Rodríguez, la que seguramente le dirá que Casals fue uno de los más grandes violonchelistas del mundo, innovó su ejecución bajo convenciones absurdas, rechazó las técnicas que eran comunes para la ejecución del instrumento y emprendió una paciente labor investigativa de modo muy personal, él quería eliminar las trabas inútiles que la enseñanza musical imponía, a los doce años elaboró su propia técnica de tocar, guiado por lo que le parecía natural; entonces, sus maestros lo obligaban de modo rígido a tocar con un libro bajo el sobaco para mantener el brazo rígido, por lo que introdujo el movimiento del codo sin estorbos y, en contra de lo que sus maestros le imponían, desarrollo toda su genialidad como ejecutante de ese instrumento musical.

Así que no siempre los maestros tienen la razón y eso es bueno para que el Maestro Abreu lo sepa; Lil debe enseñárselo, seguro.
Al Maestro con cariño pero, pa´ bachaco, chivo.
¡Mosca!


Guillermo Guzmán
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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