El fin de la agonía por Noel Rodríguez

Por • 9 Feb, 2013 • Sección: No más Impunidad

La historia del estudiante de Economía de la UCV y militante de Bandera Roja comprende delaciones y traición, un detenido, un fugado y cuatro testigos protegidos por la Fiscalía General de la República.

La desesperanza de Zenaida Mata de Rodríguez acabó solo cuando la voluntad política y el avance de la ciencia así lo determinaron. Esta semana su búsqueda de 40 años terminó, después que las autoridades nacionales le entregaran los restos de su hijo primogénito Noel Gregorio Rodríguez Mata, desaparecido hace 40 años, en medio de diversas versiones y muy pocas verdades.

Personas vinculadas con la investigación admiran el tesón, la voluntad y la disposición de la mujer que hoy cuenta con 86 años. “Jamás descansó, nunca paró de buscar y exigir, ni siquiera justicia, ella solo quería a su hijo, poco le importaban los presos. Su único consuelo era poder enterrarlo, y así lo logró”, indicó una fuente vinculada con el proceso de búsqueda y reconocimiento de los restos.

El funcionario recordó que hace tres años, la señora Mata coincidió con la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, en un acto realizado por la masacre de Yumare. Evento al que asistió la mujer, de clase humilde, para acompañar a los camaradas de su hijo. En esa oportunidad volvió a reiterar su petición: no morir sin poder enterrar a su hijo Noel. Zenaida ya no abrigaba esperanzas de vida, sabía que la mañana del 29 de junio de 1973 algo grave le había ocurrido al mayor de sus cinco hijos.

El día que los funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar interceptaron a quien para ese momento era el jefe del Distrito “Fabricio Ojeda” de Bandera Roja, en la ciudad capital, y se lo llevaron detenido marcaba los últimos momentos de su vida. Desde ese instante la búsqueda ha sido incesante.

Rodríguez se desempeñó como jefe de distrito por tan solo cuatro meses, llegó al cargo tras la muerte de su amigo y jefe inmediato, Jesús Márquez Finol, alias “El Motilón”, asesinado con más de 30 disparos por agentes de la DIM y la Disip, hecho ocurrido durante el primer gobierno de Rafael Caldera, exactamente en marzo de 1973.

“Yo tenía 26 días de haber sido operada de los riñones, estaba interna en el hospital de Ciudad Bolívar, a donde él me había ido a ver unos días atrás, fue la última vez que lo vi. Estando hospitalizada me enteré por El Nacional que los estudiantes pedían protección para la vida de un compañero, no sabía que era él, por ningún lado decían su nombre.
Apenas me enteré, me bajé de la cama y me vine con mi esposo para Caracas, hicimos una huelga de hambre frente al Colegio Médico. Los doctores me decían que desistiera, que mi vida corría peligro, pero no me importaba morir, porque mi hijo más querido, mi primer hijo, me lo quitaron, y no me querían decir dónde estaba”, dijo Zenaida Mata en un documental exhibido en la Asamblea Nacional, el día de la entrega de los restos del hombre de 27 años.

El 9 de noviembre del 2011, el Tribunal Supremo de Justicia reabrió la investigación por la desaparición del estudiante de economía de la Universidad Central de Venezuela y militante del partido Bandera Roja, tras una solicitud hecha por los funcionarios de la Fiscalía General de la República, petición realizada el 22 de septiembre del mismo año.

La decisión del máximo tribunal del país también abarcó los casos de Nicolás Ezequiel Montes Beltrán, Felipe Malaver Moreno, Alejandro Tejero Cuenca y Víctor Ramón Soto Rojas, quien era hermano del expresidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas, por lo cual sus desapariciones siguen bajo averiguación, ya que la decisión del tribunal 40° de Primera Instancia en lo Penal y de Salvaguarda del Patrimonio Público, del 30 de noviembre de 1998, de dar por terminada tales investigaciones quedó sin efecto a instancias del TSJ.

Por tal motivo, el año 2012 estuvo marcado por varias diligencias en relación con este caso, entre ellas el traslado de varios especialistas de la Unidad Criminalística contra la Vulneración de los Derechos Fundamentales al Comando Técnico de Operaciones de Cocollar, ubicado en el estado Sucre.

En esa ocasión, los especialistas fueron guiados hasta este sector por una persona que estuvo presa en este comando, para la fecha de la desaparición de Rodríguez. Mientras cumplía su cautiverio, un militar le indicó que había llegado un hombre llamado Noel Rodríguez, de su grupo, que estaba en muy malas condiciones.

La expedición en esa oportunidad no arrojó resultados positivos. Los expertos no encontraron ningún resto del cuerpo del militante de izquierda. Meses después se logró ubicar a José Antonio Omaña Hernández, quien para 1973 fungía como jefe de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) de la región del Distrito Federal, Miranda y Vargas.

El coronel retirado, con estudios en la Escuela de las Américas, acordó colaborar con las investigaciones y llevó a los funcionarios hasta el Cementerio General del Sur, en Caracas; sin embargo, no aportó información precisa, lo que condujo a una imputación por los delitos de desaparición forzada de personas, quebrantamiento de principios y pactos internacionales y detentación ilícita de armas de fuego, actualmente se encuentra privado de libertad, bajo el beneficio de casa por cárcel, debido a su avanzada edad.

Hasta el momento, las averiguaciones han arrojado a un detenido, una persona fugada, vinculada con el partido Bandera Roja, y que estaría señalada de entregar a los cuerpos de seguridad a Rodríguez. El Ministerio Público ha tomado declaraciones anticipadas a cuatro personas, en procura de preservar sus testimonios.

Las exhumaciones para encontrar el cuerpo en el cementerio capitalino fueron practicadas en el mes de noviembre del 2012. A lo largo de tres días, los especialistas estuvieron instalados en el cementerio. Mientras se realizaban las excavaciones una persona (un sepulturero) se acercó a los funcionarios y les indicó que él poseía información de ese caso, porque en esa oportunidad era el responsable de esa parcela.

El hombre recordaba el día que trasladaron los restos del estudiante, le llamó la atención que no se trataba de un vehículo fúnebre, que el automóvil había llegado hacia esa zona norte del camposanto y que el féretro no iba acompañado de dolientes, como lo ratificó Celis Rodríguez, hermano de la víctima, en un programa transmitido por Venezolana de Televisión.

El sepulturero indicó con gran precisión que los restos se encontraban en los nichos seis o siete, definitivamente fueron hallados en el siete, bajo otro nombre. En los libros administrativos del Cementerio General del Sur no se dejó constancia nunca del ingreso del cadáver de Noel Rodríguez, como consta en las evidencias colectadas en el expediente 00-DPDF-C607080-009-2011.

Para acabar con la angustia y desesperanza de la familia Rodríguez bastaron 19 entrevistas, 16 exhumaciones, entre ellas la de una niña, tres inspecciones técnicas y dos levantamientos planimétricos, todas acciones coordinadas y supervisadas por los funcionarios del Ministerio Público.

El cuerpo de Rodríguez, recuperado del mencionado nicho, fue examinado por los expertos de la Unidad Criminalística contra la Vulneración de los Derechos Fundamentales. Los restos óseos fueron tratados de diferentes maneras para determinar la identidad plena de la osamenta.

A la cabeza se le practicaron estudios antropométricos, reconstrucción facial digital, reproducción facial bidimensional, comparación digital con una fotografía de su difunto padre: Gregorio Antonio Rodríguez y de su hermano Efrén José Rodríguez Mata. También se le realizaron estudios anatomopatológicos y odontológicos, lográndose determinar a plenitud que los restos hallados en Caracas corresponden al joven estudiante de economía, desaparecido el seis de junio de 1973.

De acuerdo con la evaluación forense la causa de la muerte de Noel Gregorio Rodríguez Mata fue traumatismo cráneo encefálico severo. En la cabeza presentó seis fracturas: del ala mayor del esfenoides; del hueso de la nariz, lado derecho; trazo de fractura en el piso de la órbita, lado izquierdo; trazo de fractura del maxilar superior; fractura completa del húmero izquierdo y de la escápula derecha.

Durante el acto realizado, el martes, en la Asamblea Nacional, Luisa Ortega Díaz, fiscal general de la República, mostró su admiración hacia Zenaida Mata de Rodríguez, a quien calificó como una “mujer valiente y llena de amor… símbolo de todas las víctimas y desaparecidos durante esa época oscura y gris que vivió el país”.

La representante de la vendetta pública aseguró que “el regreso de Noel representa la seguridad que lo ocurrido jamás se va a repetir, tengan la garantía que esos hechos no se van a repetir; por el contrario, vamos a hacer justicia. Ya estamos obteniendo resultados, este es un Estado comprometido con la defensa de los derechos humanos”.
Los restos del militante fueron recibidos por su madre, quien dio la bendición a su “hijo precioso”. Por primera vez, en 40 años, Zenaida ya tiene la certeza de dónde está su hijo y qué le ocurrió. Ya sabe que no regresará y que atrás fueron truncadas sus esperanzas de luchas y de mundo mejores.

Rodríguez salió de su casa con 18 años. Primero cursó estudios en la Universidad de Oriente, de medicina, “donde le picó el gusanito de la política —según afirmó su madre—. Luego se inscribió en la Universidad Central de Venezuela para estudiar economía.

La voz que llegó a integrar el orfeón universitario de la UDO se apagó pocos días después de su detención. Poco antes de ser secuestrado le escribió a su madre una carta, donde le decía: “Saludos para mis abuelos, y para mis tíos y primos. Abrazos y besos para papá, Efrén y la Nena… Se despide con saludos cariñosos, su hijo que los quiere mucho, Noel”.

Panorama – 07.02.2013



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