…Y Brasil, No Es Diferente

Por • 7 Nov, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

La manifestación del imperio sionista yanqui de posesionarse de la Amazonia no es una especulación. Esa pretensión, ya es una realidad a medias. Desde los territorios de Colombia, Perú, y Brasil. Se han desarrollado unas estrategias de penetración, que ya dan presencia al imperio y sus agentes dentro de las fronteras de la única gran selva sobreviviente al capitalismo. Los grandes defensores de esa gran reserva biológica están siendo diezmados. Tanto por gobiernos de derecha como por otros con mascaras de izquierda. En realidad es un problema de clases y de conciencia humanista. No tanto, un problema social, pues ésta es consecuencia de la primera. Pero el asunto es que los pueblos originarios. Esos seres gloriosos y grandiosos, que por por toda la vida han habitado y preservado las características naturales de esa selva, están siendo victimas de unos sistemas judiciales, unos jueces, unos ejércitos unas policías unos sicarios privados, y unos gobiernos serviles, que ponen todo al servicio del capitalismo. Es una inmoralidad que se mantiene desde 1492, y que no ha cesado, pese al exterminio descarado de centenas de millones de seres humanos y a los cuales la justicia de los hombres es esquiva en todo sentido.

La humanidad asiste hoy al epílogo de su existencia. Nuestra ceguera y amor inducido a lo absurdo, a las riquezas estúpidas y a los falsos valores, nos conducen al exterminio colectivo. Cuando ya no queden hombres, mujeres y niños sensibilizados y fieles guardianes de la verdadera riqueza, como es el caso de los hermanos indígenas entonces todo estará perdido. No sera Rockefeller, Carlos Slim, Bill Gates, Warren Buffett, Rothschild. Ni toda esa madeja de disociados sionistas judíos y católicos que los acompañan. Quienes salven al mundo de la hecatombe. Para nadie es ya un secreto que esas apetencias de riqueza, poder y gloria. Es solo una manifestación de enfermedad y que encubre en su conducta un complejo de inferioridad terrorífico, que hace que las victimas se vean en la imperiosa necesidad de acumular lo que éllos creen son riquezas y poder. Para compensar así en apariencia, toda esa mediocridad de auto conceptos que tienen de si mismos. Vean que es proveniente de esas personas que las discriminaciones, los racismos, los odios y desprecios hacia sus semejantes, nacen abonadas por la envidia y el ya mencionado complejo de inferioridad humana. Es decir éllos en su auto desprecio, se alimentan de esas banales posesiones para realzar un poco su estima. Por eso es que cuando pierden los capitales y las riquezas absurdas, simplemente se suicidan. Por que se consideran que sin esas cosas inútiles éllos como seres humanos no valen nada.

La felicidad concebida en armonía con la naturaleza y sin disfraces de poderosos, tal como la conciben y practican los pueblos originarios, no cabe en la mente de quienes no tienen respeto por si mismos y menos por los demás Esa ha sido siempre la condición de aquellos que se escudan detrás de cosas materiales y que encuentran en la guerra, la muerte, las drogas, la tortura, la violencia, el odio y la maldad, su mejor vehículo de afirmación. Es por eso que sus leyes y actos están sometidas a un precio. Así mismo el dinero sustituye la razón y la lógica normal. Éllos dicen: “todos tienen un precio” atribuyendo a los demás sus propias debilidades y defectos mentales. Es tan poderosa la fuerza de posesión de lo material que los captura, que aun en el lecho de muerte su mayor angustia es aumentar las ganancias. Los mayores posesos y poseídos del mundo por las cosas materiales, hacen de un hecho despreciable, como el denominado holocausto judío una bandera de agresión, destrucción persecución y muerte en el mundo, pese a que sus propios correligionarios y quienes hoy son sus beneficiarios, contribuyeron a ese penoso hecho, colaborando con HITLER Para esas lacras en vida, el genocidio contra más de doscientos millones de aborígenes no es cuestionable ni sancionable y bien sabe la historia que detrás de ese horrendo crimen, que aun hoy perdura, están sus intereses económicos y sus apetencias de poder.

La justicia para los pueblos aborígenes habrá de llegar. No vendrá sola, es una tarea de todos aquellos que tenemos conciencia a sabiendas que detrás de esa barbarie lo que continuará seria la destrucción de la especie humana, y por lo tanto debemos aportar lo que podamos para tal fin. Pero algo es cierto: debemos derrotar la desidia sembrada al respecto por la maquinaria propagandística y discriminatoria de las burguesías capitalistas. Solo así podremos avanzar en el camino de la paz y los derechos de todos y todo.

El mayor peligro hoy contra la amazonia y los pueblos aborígenes, está en Brasil. Los colonizadores actúan al mismo estilo del oeste yanqui, es más los grandes capitales genocidas son de procedencia yanqui judía los mismos que están destrozando a Argentina, Uruguay, Paraguay y se apropian por intermedio de una moneda inorgánica de los nacientes acuíferos y las mejores tierras. los mismos que tratan de imponer el modelo de las ciudades chárter o ciudades modelos. Los mismos que en Argentina y Chile asesinan a los mapuches y otros pueblos

Javier Del Valle Monagas Maita
Abogado por la vida



Tu opinión es importante. Escribe un comentario