¡¿Y hasta se ponen la vulva bonita?! Qué cosa con las mujeres y la estética

Por • 6 Nov, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

Lamentablemente muchas mujeres parecieran no haberse dado cuenta de que el hecho de ser mujeres ya las dota de una belleza natural insuperable. Pienso y digo, aunque caiga en un cliché, en lo que siempre expresamos cuando las queremos halagar, que el calificativo “belleza” es una tontería, una nimiedad, una insignificancia para lo que ellas representan en la vida; por eso creo que en estos momentos cuando algunas insisten en caminar de manera absurda hacia el abismo de la estética y el bisturí, hay que recordarles -así sea con lugares comunes- que las queremos y las amamos tal cual vinieron al mundo, y no como ese capitalismo que para decirlo con el presidente Chávez las pretende reducidas a un fetiche, a un símbolo sexual, a un objeto.

No caigan en la trampa ni en el vulgar y peligroso negocio de transformarse, de agrandarse algunas partes del cuerpo; si esto las conforma, déjenme decirles que hay hombres a quienes también nos gustan las cosas chiquiticas, en todo caso, ante cualquier riesgo las preferimos como nacen y no un metro bajo tierra. Se los pido de corazón; mucho se ha escrito y criticado acerca de la mujer como mercancía, sin embargo, no les “entran balas”; no entienden que su hermosura no está en los 90-60-90 que les meten en la cabeza los concursos de bellezas, y la publicidad donde se mueve el dinero parejo a través de los medios de comunicación, porque solo para llenarse de dinero el sistema neoliberal criminal las utiliza reventando de botox y polímeros.

Pero es que a las mujeres –y por supuesto me refiero a las amantes de la belleza artificial- ni siquiera las frena la muerte, a juzgar por la cantidad que han quedado en los quirófanos o en las unidades de cuidados intensivos luego de alguna cirugía estética, además de las que fallecen sin comer intentando ponerse como Barbie.

A ese tipo de mujeres les quitan el sueño las estrías, los hoyitos que se le hacen en los glúteos y otras partes del cuerpo, los senos orgullosos de su lógica y normal decadencia; la grasa en el abdomen, las líneas expresivas, los parpados distendidos, los punticos marrones en el dorso de las manos, en fin…tonterías, ganas de buscar el valor donde honestamente pienso que menos lo tienen.

De allí que -por si les sirve de algo-, les confieso que hay hombres que no los asustan esos famosos huequitos, y más bien en la intimidad se ponen como niños golosos metiendo el pulgar en los dulces adornitos de su torta de cumpleaños. Se vuelven, pues, casi autistas hurgándolos y frotándolos hasta la saciedad, y ¡ayyy! de que los quiten o los manden a parar. Lloran, patalean y amenazan con que ahora no apagarán la vela y acabarán con la fiesta…

El busto caído. Siempre lo quieren agresivo, altanero, intimidador, desafiante, pero ¿saben lo que significan unos pechos doblegados por el uso y el tiempo?, por si no lo recuerdan, significan que han vivido y dado vida, amor, pasión, placer, satisfacción. Miren a sus hijos, a sus esposos o a sus parejas y verán esta realidad que parece poco tomada en cuenta a la hora de una intervención cosmética.

Quiero que sepan que un hombre consciente de lo que son unos senos orgullosamente doblegados en el cumplimiento de su deber, nunca se quedará rezagado, escondido entre la yerbita y siempre dará un paso al frente en el momento que se le requiera. ¿Ustedes han visto a un perrito necio cuando encuentra y atrapa en sus mandíbulas una chancletica extraviada por ahí en el patio o en algún lugar de la casa? ¡Qué retozo!, así de juguetón nos ponemos nosotros con esas mamas auténticas, originales, que a ustedes rechazan por el hecho natural de mirar al piso luego de haberles correspondido como a la vida. Además, nosotros en el fondo sabemos que en buen grado somos responsables del derribamiento de esas torres alguna vez sólidas, firmes. Cosas naturales de la pareja, pues. Lo mismo ocurre con las estrías en el vientre. ¿Cuántas vidas no representan? ¿Han escatimado en eso? Por ustedes mismas, mujeres, deténganse a pensarlo antes de dejarse cortar con un bisturí y caer en las garras de ese capitalismo salvaje con alma y corazón de billete.

La grasa en el abdomen. Se sienten gorditas. ¿Liposucción? Yo respeto cualquier gusto u opinión en ese sentido, pero ojalá se pudieran contar los hombres dispuestos a dar lo que no tienen por una rellenita con bastante “pulpa” dónde agarrar. No me cabe duda que son unos cuantos.

La cara, se ven al espejo y no están conformes. Aquí les aseguro –y esto lo digo con conocimiento de causa- que ante esa posibilidad que nos da la vida de tenerlas frente a frente en los momentos más apremiantes del amor, no existe mujer con un rostro feo pletórico de gozo y de pasión. Y pobre de aquel que no haya sido capaz de perderse en el brillo centelleante de sus ojos, en ese momento, atrapados y perdidos de satisfacción en sus propias cuencas desbordantes de deseo.

Los lunares marrones en las manos. Huellas del tiempo, de los años. ¡Por Dios! que delicia poderlos acariciar y contar beso a beso con labios abrasantes de dicha y felicidad.

Mujeres no pierdan la cabeza. Que de cosas nos gusta hacer a nosotros los hombres con lo que ustedes insisten en rechazar al colmo de ponerse en peligro de muerte. Sépanlo de una buena vez y piénsenlo. Toda intervención quirúrgica trae algún riesgo y no hay nada más preciado que la vida. Reflexionen, no caigan en ese error. No se dejen arrastrar por ese bombardeo de información y el estereotipo que los medios de comunicación al servicio del capitalismo demoledor les han sembrado de mujer bonita.

A mi juicio, una operación por cuestiones de estéticas o por cualquier otra causa, sólo se justifica si está en riesgo la salud, de lo contrario quiéranse, exploten su belleza natural y sean los suficientemente inteligentes y seguras para decir: “esto es lo que hay y punto” o “ lo tomas o lo dejas”; díganlo con esa determinación y verán que lo tomamos y calladitos, cuidado y si no hasta haciendo pucheros del susto pensando en que se van a ir y nos van dejar. Ustedes, mujeres, son seres pensantes, inteligentes que como igualmente ha dicho Chávez: tienen un papel fundamental en el proceso histórico que vive Venezuela. No permitan que atrapadas en esas banalidades arriesguen sus vidas.

Creo que con eso de la estética se han rebasado todos los límites. Me dicen que actualmente mediante cirugías, que se hacen cada vez con mayor frecuencia, se practican retoques en sus genitales externos, y aquí les suplico no sólo ya por la vida de ustedes, sino por la de nosotros también, por nuestra salud mental, porque si así fea la vulva nos hace ir a la pila más alta del puente y lanzarnos al Lago de Maracaibo, cómo será si los médicos, de verdad como dicen, las ponen bonitas…¡Que Dios nos agarre confesa’os!

Albemor60@hotmail.com

Alberto Morán
@AlberMoran



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