Necrofilia De La Oposición O La Oposición Necrofilica

Por • 23 abr, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

Frente a una realidad que manifiesta la poca capacidad de la oposición en convertirse en gobierno a partir del 7 de octubre, frente a unas encuestas que lastimosamente- para ellos- los colocan en puestos muy secundarios, frente a un candidato que carece de carisma para enfrentar a Chávez como candidato de la revolución, el discurso de la oposición se concentra cada vez más en la salud, la vitalidad, enfermedad y posible muerte del presidente. Lo hemos escrito en otras oportunidades a Chávez solo lo puede vencer Chávez y la oposición lo tiene muy claro. Por eso vemos a diario en los medios como bajo el discurso de una aparente preocupación por la salud del presidente en realidad todos sus laboratorios están dedicados a crear la matriz de que Chávez se está muriendo, sin prueba alguna, entrevistan a médicos, repiten constantemente las imágenes del presidente para poner en evidencia sus degaste físico, propio de la enfermedad que padece.

La debilitada salud y la posible y deseada muerte sustituye el debate ideológico, la confrontación entre dos modelos de país: el capitalista y el socialista, que es lo que está sobre la mesa. Las criticas a las medidas económicas, a las acciones políticas, los errores y deficiencias pasan a un segundo plano, porque están conscientes que no le ha dado resultados, ni las campañas contra los apagones eléctricos, ni la supuesta contaminación del agua, ni contra la delincuencia, nada les ha resultado. Chávez sigue siendo, a pesar de su problema de salud, el máximo líder del país.
Ya también en otras oportunidades hemos señalado nuestra posición crítica sobre el caudillismo y las debilidades de no contar con otros líderes. Pero estas debilidades no es solo del gobierno es mas aún de la oposición, de esa oposición que la forman muchos sectores que por sus condiciones e intereses burgueses tiene que estar en desacuerdo con el gobierno y de otros que engañados y manipulados han visto en este gobierno su enemigo, así lo haya favorecido, o en el menor de los casos no lo haya afectado. De esa oposición que legítimamente ha ejercido su derecho, la mayoría de los cuales en estos 13 años ha aprendido que aunque con legítimo derecho a su existencia debe respetar a la mayoría que también con los votos ha legitimado a este gobierno. Esa misma oposición que sumó grandes movilizaciones y marchas en el 2002 y que luego se vino cada vez a menos, fundamentalmente por los desaciertos de sus menguados y deficientes líderes.

Jugar a la muerte del presidente no solo es un acto que contradice la condición humana y cristiana de la que muchos dicen profesar, sino que además demuestra una desesperación e impotencia en ver en este suceso su única posibilidad de triunfo. Pero repetimos, la ausencia abrupta del presidente sería tan lesiva a quienes le siguen como a quienes se le oponen. Peor aún para estos últimos, sería peor pues están contando con que la inmensa mayoría que apoya a Chávez se quedaría pasivamente sin hacer nada. Primero, estos 13 años han servido para transformar la conciencia política del venezolano, chavistas o antichavistas. Este proceso no tiene regresión, lo que está en juego el 7 de octubre no es solo la continuidad de Chávez y el chavismo (sus máximos lideres y quienes esperamos lo siguen siendo) está en juego la decisión entre dos proyecto de país antagónicos y el pueblo lo sabe.

En el supuesto negado de que Chávez no pueda estar en la contienda del 7 de octubre, la oposición no pueden dar por hecho un triunfo, algunos lo tienen muy claro y por eso ya comienzan a jugar al tema de siempre, a la desestabilización. Muchos, ingenuamente creen, que después de un supuesto triunfo del 7 de octubre harán como dijo Enrique Capriles que “cada 13 de abril tiene su 7 de octubre” y a igual que el dictador Pedro Carmona disolverán todos los poderes y los cambios y transformaciones de estos 13 años, le quitaran las tierras y propiedades a los campesinos y trabajadores, disminuirán los recursos de educación, salud, cultura y las misiones y los sectores élites volverán a gozar de los mismos beneficios que tenían en la cuarta república, todo en “santa paz”.

Es necesario por el bien del país prevenir sobre esa falsa ilusión, ya en el supuesto negado de que se diera un triunfo de la oposición el 7 de octubre o por la fuerza se intente tomar el poder para echar por tierra lo que con todas sus deficiencias y errores ha hecho este gobierno a favor de los más humildes, sería un error catastrófico que podría llevar a una guerra civil, con la consecuente intervención de potencias extrajeras ,lo que al final se convertiría en muertes, destrucción y la pérdida de la república.

Pedro Rodríguez Rojas
pedrorodríguezrojas@gmail.com



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