Gatos Sin Botas, Óptica Ni Ética

Por • 23 abr, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

Asombra el oportunismo declarado del gobernador de Monagas.

Hoy domingo 22 de abril, en un diario regional, que pareciera tener como meta, más que informar y otros objetivos propios del periodismo, salir del gobierno de cualquier forma, quizás por rehacer relaciones otrora muy ventajosas, he leído con verdadero asombro una extensa entrevista hecha al gobernador de Monagas, a quien suelen llamar “el gato” Briceño.

Lo que asombra a cualquiera que lea esa comparecencia con objetividad, sensatez y sentido crítico, es como el personaje se deja ver como oportunista, falta de madurez y coherencia. No son necesarios aportes ajenos a su pensamiento para demostrarlo sino hacer uso de sus propias palabras.

Briceño, en varias oportunidades, antes se le suspendiese de la militancia en el PSUV, se manifestó acosado por Diosdado Cabello, quien según aquel, quería la gobernación de Monagas para un allegado suyo. Con frecuencia uno escucha decir cosas parecidas que parecen asociadas a una percepción prejuiciada frente al vicepresidente del partido de gobierno. En una de las páginas donde aparece la entrevista, se reseña a un diputado partidario de Briceño diciendo aquello.

El asunto relacionado con el suministro de agua potable a la ciudad de Maturín, al margen de quién tiene la razón, sirvió para desatar la crisis que pasó por el desafío de Briceño a las autoridades nacionales de partido y gobierno. Y para que de pronto, como quien estuviese en las nubes, toque tierra y se diese cuenta que le estaban engañando. “Dios y el asunto del Guarapiche”, dice el gobernador de Monagas, como creyendo a los demás caídos de la mata, “me volvió a la realidad”.

La discrepancia sobre el manejo de aquel asunto, sin necesidad de entrar a dilucidar la pertiencia de lo sostenido de cualquier lado, hizo que el gato y su jauría, cambiasen abruptamente la concepción estratégica que venían sosteniendo. Por aquello, el socialismo, antimperialismo, valores supremos y el proyecto global que encabeza Chávez dejaron de tener validez en la cabeza de los felinos.

En la entrevista señalada, Briceño comienza por poner aquéllo como la causa de su ruptura con el sector oficialista y el proceso revolucionario, lo que en sí parece inexplicable en quien ostenta el rango de primera autoridad regional y fue jefe del partido. Más cuando se le dio oportunidad de acudir a las instancias correspondientes a defender sus puntos de vista. Lo que no hizo, porque al margen del asunto mismo, ya había tomado la decisión de apartarse del proceso que conduce Chávez.

Por lo dicho por el mismo con insistencia, que Diosdado le estaba serruchando el puesto, uno percibe ésta como la causa determinante de su escape y por qué vinculó su denuncia sobre el agua potable en la ciudad desde la cual gobierna, a las presentadas simultáneamente por la oposición en otras partes del país.

Lo anterior queda corroborado, cuando en la entrevista dice que ha recomendado a Alcaldes del Estado Anzoategui, se manifiesten porque el proyecto chavista se propone construir un estado comunal ”al estilo Cuba” y ya ellos no podrían desempeñar esos cargos, como él, el de gobernador.

El proceso destinado a cambiar a Venezuela, a mejorarla, pasa por someter a revisión constante todo, incluyendo las estructuras políticas y de gobierno. Si no entendemos asunto tan sencillo, no podríamos pensar un segundo que estamos por el cambio, la transformación y menos con la revolución. Ignoro si ahora, el proyecto se propone, dentro de lo previsto constitucionalmente, someter a análisis critico la operatividad y hasta existencia de esas instancias, pero seguro estoy que llegará el momento de hacerlo, a menos que nos estanquemos y demos burguesamente satisfechos. De manera que, tal argumento, el del gato, siendo este gobernador de la revolución y dirigente del partido, le descalifica y denuncia como infiltrado o, para ser benévolo, desviado o incompetente para entender en dónde se había metido.

Pero el gato dijo mas cosas que le desnudaron. Reconocio, en sus propias palabras, que “la oposición tenia razón de acusar al gobierno de ser antidemocrático, perseguir y tener presos políticos”. Olvidó que formaba parte de ese gobierno, ha sido gobernador en dos períodos, hasta el dia que abruptamente le sancionaron, de donde se le puede acusar, usando sus argumentos, de corresponsabilidad en aquellos “delitos”. Pero prefiere escudarse diciendo una bobería; que hasta ese dia no se había percatado de nada. Lo que le hace aparecer como un idiota, a quien cualquiera podría engañar. Cuestion que también le descubre como insertado a un plan elaborado para desacreditar al gobierno y al presidente Chavez, de quien espera o ansia “salga del gobierno en octubre”, como expresó en la entrevista.

Briceno, con asombroso cinismo o infantilismo, para continuar tratándole con respeto y delicadeza, dice que la eliminación de las gobernaciones y alcaldías, lo que da como un hecho, inmediatamente después de octubre de este año, nos llevaría a un “estado comunista como en Cuba”. Es curioso que el gobernador de Monagas, electo por los votos chavistas, a esta altura repita las necedades de la oposición y exprese ideas propias de oportunista inculto. Ademas, ignora el proceso de discusión y cambio que ahora mismo se esta operando en la isla antillana.

Al tratar ese asunto, el gobernador de Monagas, se declara “defensor de la descentralización y contrario al centralismo del gobierno”. Pero al hacerlo, no solo se distancia, con un argumento inadecuado sino también de naturaleza opositora y por demás contradictorio. Si el gobierno, como dice él, se propone un “Estado Comunal”, lo que significaría eliminación de Alcaldias y Gobernaciones, de dónde saca qué aquél se comporta como centralista. No puede haber centralismo en una idea que se proponga desmontar instancias intermedias, para empoderar al pueblo. Al contrario, seria esa una medida muy descentralizadora, tal como le gusta al “gato”.

Para completar su retrato, Briceño dice, en típico lenguaje de la derecha venezolana de ahora, inculta, mentirosa y chantajista: “Quienes quieren propiedad comunal, que es el comunismo, voten por Chávez.”

Todo lo anterior desnuda al gato, le deja en cueros y haciendo miau. Su concepción expuesta en esa entrevista, le revela como hombre de derecha, ajeno al proceso de cambio, razón suficiente para no repetir como gobernador, por lo menos con los votos del chavismo, menos dirigente del partido de gobierno.

Por todo lo anterior uno se pregunta: ¿qué hacían Briceño y sus seguidores dentro del movimiento que conduce Chávez?

No hay cabida a otra respuesta que no sea: ¡Por puro oportunismo!

Eligio Damas



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