Desatar Abril

Por • 23 abr, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

La Primavera Dominicana de 1965 fue cercada por una poderosa fuerza militar externa: la de mayor dimensión y potencia de fuego existente en el mundo de entonces, el tristemente famoso ARMY estadounidense.

La contrarrevolución imperialista, que dura ya 47 años, no fue solo presencia activa de tropas y agentes, sino también exterminios de revolucionarios/as, programas divisionistas contra-insurgencia moderna, neo-trujillismo, veneno mediático, mayor dependencia económica, drogas, MAAG, corruptela, droga …y, mas tarde, FMI, BM, AID, neoliberalismo, privatizaciones…

En lo político el PRSC fue el primer instrumento de la corrompida y perversa partidocracia de la post-guerra. Y luego los cohollos del PRD y el PLD, junto a una camada de renegados de las izquierdas, fuero cooptados para esos fines, en otra fase de la contrarrevolución, esto es, en plena era de la recolonización neoliberal.

A lo largo de casi medio siglo, aquel abril esperanzador -en tanto revolución democrática-popular con fuertes tonos sociales- ha permanecido bloqueado, cercado, en prisión, atado por un imperialismo cada vez mas decadente, que impone una dominación seudo-democrática, mafiosa, funcional al capitalismo en crisis.

Esta fecha conmemorativa de aquella gesta coincide con el tramo final de una campaña electoral entre dos factores (PRD-PLD-cúpulas) de la continuidad contrarrevolucionaria, por cierto muy maltrecha y chocada por la impronta continental hacia la nueva independencia y las transformaciones sociales, que encarna gran parte de sus ideales mas allá de nuestras fronteras.

Desatar aquel abril, desde la crisis que estremece al sistema dominante y el auge de la indignación latino-caribeña y global en marcha, enterrando las desesperanzas que entraña su prisión, recobra actualidad.

Pero una actualidad que trasciende los viciados comicios del próximo 20 de mayo y sus posibles resultados (traumáticos o no). Que tendría que impugnar la trampa que ambas opciones conservadoras encarnan, procurando que el reclamo de una Constituyente Popular inspirada en la Constitución de 1963 y en los valiosos aportes del nuevo poder gestado durante la epopeya por su restablecimiento, se convierta en multitudinario y logre resquebrajar el prolongado y readecuado “estatus quo” de la posguerra.

Abrir las compuertas de Abril implica proponerse refundar la república, sus bases constitucionales y decadentes instituciones. A lo Venezuela, Ecuador, Bolívar… pero con guira y tambora, con sabor criollo.

Es la manera de crear lo nuevo, rompiendo los pilares de lo viejo.

Por Narciso Isa Conde.



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