¿Santos, Oea Y Correa Entre Primera Y Segunda?

Por • 17 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

El viaje de Juan Manuel Santos a Cuba, “a entrevistarse con el presidente Chávez”, tuvo también interés por llevarle recado al gobierno cubano, por “el dolor que le embarga” no invitarle a Cumbre de las Américas, que se celebrará en Cartagena. ¡Algo inusitado!

Según voceros de la OEA, la facultad de invitar a Cuba u otro país, a ese evento, la tiene el anfitrión, en este caso Colombia. No obstante, en la Habana, el presidente neogranadino, expresó públicamente que por falta de “consenso”, no extendería esa invitación, pese a que un buen número de países, entre los cuales podríamos mencionar los integrantes del ALBA y otros, están en vanguardia por ella. Más de lo mismo.

El primer mandatario colombiano, puede que finja; ahora nos conviene creerle y él lo crea. Con su salida ante el asunto con Cuba, pretende quedar bien con Dios y con el diablo. Pero es obvio, fue sorprendido entre primera y segunda. No hizo uso de la soberanía colombiana que representa para extender la invitación como le solicitaron. Optó por buscar lo que no se le había perdido y, a sabiendas no lo encontraría, el consenso.

¿Cómo preguntarle al conde Drácula, sabiendo bien que le tenemos en frente, si quiere le muestren un crucifijo?

Santos no es hereje, no ha traicionado a nadie. Es coherente, está a favor de los intereses de los exportadores colombianos, que mal les pese, no pueden deshacerse del mercado venezolano, les atrae el del ALBA, pero es pana de los gringos; con quienes siempre ha estado. No es traidor ni advenedizo.

No obstante, su fingimiento, viaje inesperado a Cuba, sin invitación, valiéndose de Chávez, para darle explicaciones al gobierno isleño, es una muestra cómo han cambiado las cosas. Este país, por intermedio de su canciller, ha dado “gracias a Santos”, por su esfuerzo, gesto que también es relevante en materia diplomática en nuestro mundo, pero denunció que las manos del gobierno estadounidense están metidas hasta los codos.

Pero todo lo anterior, con el perdón de los “santos”, pone el balón en nuestro campo. Ya nuestra América reventó el ALCA e hizo nacer ALBA y CELAC. Entonces, estando asì las cosas, desde nuestra perspectiva, llena de baches y desinformaciones, nos luce poco acertada la actual posiciòn del presidente Correa, la cual, segùn los cables màs recientes, ha optado por no asistir a Cartagena, mientras Obama anuncia se mantendrà de visita en Colombia por uno o dos dìas màs.

Pareciera como sensato aceptar el reto y hacer de alguna manera que la agenda retome la discusiòn de Trinidad; allì Obama hablò de no hablar del pasado sino del presente y de èste ahora debe hablarse, porque contiene el rechazo imperial a Cuba, que ha dejado mal parado al gobierno colombiano. No hay forma civilizada de impedir que esa discusiòn allì se dè, circunstancia que el presidente Chàvez ha planteado. Es buena la oportunidad para reventar la OEA, denunciar y hasta lograr una declaraciòn contra el bloqueo. Si todo o psrte de lo aquì dicho se produce en Cartagena, la estadìa de Obama no serìa lo agradable que espera.A cada cochino le llega.

Eligio Damas



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