¿Existe un Fouché Bolivariano?

Por • 17 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium
“Cuando se sabe una cosa sostener que se sabe, y cuando no se sabe admitirlo, ese es el verdadero conocimiento”
Confucio…

Las declaraciones del gobernador de Monagas la noche del 12/03/2013, las cuales vi por Globovision en la ciudad de Caracas, donde me encuentro haciéndome exámenes médicos previos para la tercera quimioterapia de mantenimiento, ordenada por el protocolo de la oncología médica que me rescató de las garras de la muerte por ahora.

No salía de mi asombro cuando el gobernador en sus duras repuestas ante las preguntas de la periodista; inmediatamente no se porque razón el gato Briceño en ese álgido momento, me hizo recordar a ese siniestro personaje de la revolución francesa conocido como Joseph Fouché.

A siete meses de las elecciones del 7-O, empiezan a aparecer los ‘presuntos Fouché’ pero sin la inteligencia de ese siniestro personaje, conocido también como el rey de la traición, y que muchos por sus discursos, son unos empíricos izquierdosos.

Son esa especie de personajes de la política criolla, que tienen un parecido a ese personaje del que describió Estefan Zweig, en una de sus obras, en una acertada referencia al político francés Joseph Fouché, un hombre con una genialidad política increíble, maestro del disimulo y del doble juego. Solía siempre mantener un doble discurso, para sacarlo de acuerdo a las circunstancias del momento.

Tratar de identificar a estos personajes en la revolución bolivariana no es fácil. Pues, pueden encarnarse y mimetizarse. Este artículo será un ejercicio mitad virtual, y mitad real, y en esta forma. Tratar hablar de los errores de la política revolucionaria bolivariana en público. Primero para hablar de política hay que haberla estudiado. Aun así, muchos que desconocen que es una política pública, aspiran en las próximas contiendas electorales a cargos de elección popular.

Muchos se mantienen en el don de la ubicuidad, otros al igual que Fouché, han sobrevivido a los fracasos y las derrotas, en los trece años de la revolución bolivariana pero todavía se mantienen en la cresta de la ola.

En la revolución bolivariana existen muchos políticos, académicos, trabajadores, luchadores sociales, intelectuales etc. que se caracterizan por vanguardistas y leales, que creen ciegamente en el presidente Hugo Chávez; entre ellos se hallan muchos que servirían para ministros, diputados, gobernadores, alcaldes etc. Que no son de esos que cambian su camisa escuálida, por la franela chemise roja del psuv para asistir a los actos políticos de la revolución.

Pero que para formar gobierno no sirven, solamente están circunscribíos a escribir, lanzar proclamas revolucionarias, y a jalar bolas a muchos necios, pero para formar gobierno nunca.
Están también los que viven repitiendo las palabras del comandante en jefe, que aunque participan en los foros de opinión, todos apoyando al candidato natural de la revolución Hugo Chávez para el 7-O.
Muchos tienen (entre lo s que se encuentra el suscrito) sus candidatos a gobernaciones y alcaldías, y apoyando sus estrategias cada uno desde sus de sus posiciones, a todos les late el corazoncito rojo revolucionario. Entre esos aspirantes, no sé si existen en realidad los presuntos Fouché que por analogía se refiere el gato Briceño. A Pesar de todo esto creo no existir pistas para encontrar al maestro del disimulo, que le gustaría subirse al “autobús del progreso opositor”.
En la Venezuela Bolivariana, no soy de los que ejercita la política del “avestruz”, que apenas sale un disparo critico en el psuv, se tenga que esconder la opinión critica o no critica, y este es otro punto para el análisis, que cada minuto se torna cambiante.

Ante los cálculos subalternos de los resultados electorales del 7-O. Tenemos que alzar la cabeza para gritar nuestra defensa a la revolución bolivariana, y que se corrijan los errores hasta ahora cometidos. Hay muchos militantes del proceso bolivariano, que le han dado muchas glorias a Venezuela; él apoyo a Chávez en esta contienda es histórica, ante el avance opositor.

En esta contienda los grupos violentos como la piedrita tienen que ser neutralizados, digo: “yo soy un socialista, no un bandolero, y menos un fascista, y no lo digo para desconcertar a ‘algunos’ en mi partido”. “Como me dijo un camarada, ‘esos grupos de criminales armados’, están haciendo que el pueblo se olvide de las cosas buenas de la revolución bolivariana”, como mantener la lealtad hacia Hugo Chávez. Con grupos armados violentos y fuera de la ley, que representan el caos y la muerte, que harán explotar las urnas electorales en votos contra la revolución bolivariana, por sus actuaciones fuera de la ley. Y esto de continuar así, se beneficiará enormente al acomodado candidato de la oposición, promovido ante la duda de muchos por los Fouché, y estos grupos violentos.

Junto a los Fouché y los violentos, están los que asisten a los foros y seminarios internacionales a hablar mal de Venezuela. Que despotrican de Chávez, explicando que es un fenómeno popular como el de Hitler, y piden que termine siendo juzgado por la Corte Penal Internacional. Esta posición desde el punto de vista internacional la hacemos creíble cuando vemos las actuaciones violentas de la piedrita, que triplica las tergiversaciones, y falsedades de los enemigos en el exterior del gobierno bolivariano, y cuya imagen no la podemos convertir en la de un esquelético felino revolucionario, por culpa de factores internos equivocados.

Finalmente, estos grupos violentos que dicen apoyar incondicionalmente a Chávez, y que, en beneficio de la revolución bolivariana, tienen todo su derecho a hacerlo. Lo que no se puede permitir en pleno siglo XXI, es que llegamos al poder por la vía electoral con votos, y no con balas, o queremos reeditar la experiencia sandinista de los años ochenta, cuando esa revolución se la entregaron a una ama de casa, por culpa de los excesos y el sectarismo.

Ahora todos tenemos la oportunidad de decir este 7-O: “estamos con usted presidente Chávez”. Esto, como me lo dicen muchos militante para que lo escriba: “apoyar a Chávez sin oportunismo, es ir hacia una verdadera democracia socialista”. Lo que sin duda deben aprender los dirigentes sin formación ideológica al estilo Fouché, es que en la política, como en la guerra no hay secretos, ni falsos apoyos y lealtades frágiles pegadas con saliva de loro, y que le prenden una vela a Dios y otra al Diablo.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es



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