Vias Justicieras

Por • 12 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

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La gran victoria de Juan Manuel Santos Calderón frente a Álvaro Uribe Vélez será lograr que la justicia lo procese. De lo contrario, la consolidación de la república mafiosa será inevitable, con la consecuente venganza de los capos contra quienes supieron utilizarlos y traicionarlos tan genialmente. ¡Es una ofensa imborrable que seres semejantes a los furibistas doctrinarios jamás perdonan!

De hacerlo la colombiana, significará que el descrédito del furibismo es absoluto. Y para tal va porque la difusión de la verdad permite que abran los ojos aquellos ingenuos honrados a quienes engañó, de modo que lo consideraron decente, honesto, valiente y capaz de derrotar a las guerrillas en un año: pero no puedo hacerlo en ocho aunque contó con todo el apoyo del Imperio usano.

Lo que sí logró fue avanzar bastante en convertirnos en el Haití de Suramérica, como lo deseaba ese pionero del Neoliberalismo, Alfonso López Michelsen, el flemático “pollo López”, y persiste en hacerlo Juan Manuel, como también lo hizo César Gaviria Trujillo, otro famoso neoliberal colombiano, padre del actual presidente del Congreso.

Es que prácticamente todos los políticos, independientemente de la ideología con la cual seducen a sus electores, son neoliberales porque no disponen de otra alternativa para acceder al poder dentro del esquema de las sociedades jerárquicas y consumista regadas por el Mundo entero.
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Tampoco Santos ni nadie logrará derrotar a las guerrillas, pues la violencia en Colombia ha adquirido desde hace años el carácter de una epidemia social, según lo demostró Héctor Abad Gómez, quien terminó siendo una de sus víctimas, como tantos colombianos valiosos, o como tantos bandidos nacidos para morir jóvenes en la lucha por el poder en la república mafiosa, o como tantos ciudadanos anónimos que ni en las estadísticas aparecen.

En consecuencia, la violencia es imposible curarla con más violencia, por sofisticadas que sean las armas que usen tan pésimos y tozudos cirujanos, y por muchos cabecillas que asesinen para complacencia de los pusilánimes y cobardes, incapaces de exigir verdaderas soluciones pero cuya mediocridad se satisface derramando sangre de compatriotas y rindiéndoles homenajes a lo criminales al servicio del régimen, que los fascinan por lanzados y desalmados.

Mientras son estrictos con quienes detestan, denuncian y combaten su dictadura de clases, a sus esbirros quieren permitirles cometer cualquier crimen, amparados en el “fuero militar” o en la resolución que autorizó los “falsos positivos” y que tan acuciosamente se encargó de hacer cumplir el entonces ministro de defensa, ahora presidente, quien ha continuado tan aberrante política y no ha derogado la letal orden.

El remedio es justicia social. Todos lo sabemos, pero los potentados criollos

-respaldados por sus amos corporativos, en particular por los banqueros sionistas que dirigen el Mundo de los lacayos- niegan esa solución porque les impediría seguir robándose la patria y asesinando impunemente a quien se les atraviese. En síntesis, perderían todos esos privilegios sin los cuales consideran que no vale la pena vivir. Y eso es algo que de ninguna manera están dispuestos a permitir, así les toque bombardearnos a todos, como lo hace Bashar al Assad en Siria.
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Retornemos a los castigos que se merecen los inescrupulosos, ambiciosos, mentirosos, demagogos y desvergonzados furibistas.

Si continúa la impunidad manifiesta y ofensiva del chalán vitando, por fortuna la Corte Penal Internacional puede intervenir. O lo puede hacer España, a donde el gurú de Salgar extendió su “seguridad democrática” mediante las hazañas del DAS. También podría perseguirlo Ecuador por la invasión que encabezó el actual presidente, Juan Manuel Santos Calderón, entonces ministro de defensa.

Y hasta en USA podría ser sujeto de la justicia por su complicidad en los asesinatos de 500 sindicalistas ordenados a los paramilitares por la Drummond. Esa que se roba nuestro carbón de la Guajira, destruyendo los atractivos turísticos de la Costa Atlántica, como la Santa Marta donde murió Simón Bolívar. Para adelantar impunemente sus crímenes, la Drummond contó con la complacencia del hijo de don Alberto, el mismo abuelo de los oportunistas “hijos del ejecutivo”, Tomás y Jerónimo, los retoños de doña Lina con el gurú.

Esas son algunas alternativas disponibles para hacer justicia que les quedan a las víctimas físicas tanto como a las ideológicas del furibismo, en caso de que los hipócritas delincuentes sigan impunes internamente, como el pariente y asesor inconstitucional de Álvaro Uribe, la caricatura de Goebbels, cuyos métodos copió fielmente.

Es el mismo personaje que ejerció como el abogado defensor de su primo Pablo Escobar Gaviria (el capo más conocido del cartel de Medellín, cuyo gran sueño era ser el bandido más famoso del Mundo, y lo fue durante los últimos años de su delincuencial vida, aunque las nuevas generaciones no tengan ni idea de quién se trató y hasta lo confundan con Carlos Leder).

Tan hábil erudito con ínfulas de gran intelectual, se considera(ba) capaz de consolidar la dictadura mafiosa fundado en sus amplios y profundos conocimientos y su brillante inteligencia, embebida de Sun Tzu, Maquiavelo, el maestro Goebbels y otros cuántos grandes estrategas de su íntimo conocimiento y extraños para los demás.

Está convencido de ser intelectualmente muy superior a quienes rodearon en su juventud a las grandes figuras del furibismo, cuando el joven y brillante Álvaro domaba caballos en las haciendas de don Fabio Ochoa, siguiendo los pasos de su padre Alberto, un reconocido rejoneador y parrandista.

Semejante portento es, nada más y nada menos, que el cínico José Obdulio Gaviria Vélez.

Pero la impunidad todavía se extiende -entre tantos peces menores regados por todo el país, y tantos caciques regionales- al dictador, a su gabinete y a los altos cargos de confianza y manejo que conformaron la plana mayor de la odiosa dictadura.

Las excepciones notables a la inadmisible impunidad las integran quienes han sido sancionados por la justicia interna, quizás para impedir que alguna autoridad independiente pueda juzgarlos después de la charada criolla, fundados en el principio jurídico, tan conveniente para los potentados y sus siervos, de que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos o por el mismo delito.

En ese caso están, además de varios tenientitos de poca monta, como Rubén Darío Quintero y una serie de oscuros parlamentarios indignos, cuatro figuras destacadas del notablato de las clases emergentes representadas por el furibismo, a saber:

· “Uribito” quien, debido a su abyección admirativa por el chalán, ha terminado perdiendo su propia identidad y hasta su nombre.

· Jorge Noguera, su primer jefe del DAS, por quien el gurú decía ser capaz de meter las manos en el fuego, pero cuando llegó la hora de hacerlo se hizo el manco.

· Bernardo Moreno, su taimado secretario privado, a quien le están endilgando muchas de las ejecutorias del inmune José Obdulio.

· También se haya condenado y detenido su primo Mario Uribe Escobar, quien fue su gran socio en la creación de la disidencia del liberalismo paisa manejado por el cacique Bernardo Guerra Serna. Al grupúsculo creado para catapultar a Álvaro, que también contó con la presencia de figuras como William Vélez, Alberto Builes y el mismo José Obdulio, lo denominaron Partido Liberal-Sector Democrático, pues saben que la palabra “democrático” es bastante seductora. Pero la flamante disidencia -aunque logró atraer a algunos librepensadores y auténticos demócratas destacados, como los dignos profesores de los Ríos y Chinchilla, que también cayeron engañados por la retórica de Uribe- ya no existe porque cumplió su misión. Su sede quedó convertida en ruinas, como va a quedar Colombia si Santos sigue aplicando con la misma fidelidad que Uribe las desastrosas políticas neoliberales. ¡Y lo está haciendo, válgame Dios!

De esas huestes de indeseables, entre los llamados por la justicia también figuran los fugados:

* María del Pilar Hurtado -irregularmente asilada en Panamá por el régimen del lacayo del Imperio y admirador de Uribe Vélez, Ricardo Martinelli. Ella fue otra directora del DAS y la única que presentó renuncia a su cargo una vez se supo de sus espionajes a personalidades públicamente reconocidas;

* y el alto comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, quien varias veces intentó renunciar pero Uribe no se lo permitió aprovechando la falta de carácter del famoso siquiatra, tan tierno.

Ambos han sido sindicados, así como lo han sido los ex ministros Sabas Pretel de la Vega y Diego Palacio, cuyas intenciones de fuga se han frustrado porque los gobiernos afines al Imperio se han mostrado remolones para acceder a esa maniobra de conceder asilo a delincuentes comunes, a medida que el desprestigio de Uribe se internacionaliza y no deja de crecer.

Pero los sindicados y condenados han de ser muchos más, en caso de que la justicia funcione.
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El panorama es agridulce, pero se despejará a medida que la justicia y los políticos les pierdan el miedo a los inescrupulosos furibistas, quizás motivados por el patrón espiritual de Colombia, el Sagrado Corazón de Jesús que tantas veces nos ha protegido; o, simplemente, porque Santos, aunque tanto o más neoliberal que el indeseable gurú, no es un mafioso ni se crió en el ambiente propiciado por el grande, gordo, intocable y auténtico capo di capi paisa, Fabio Ochoa Restrepo, cuyos hijitos narcotraficantes sí han bebido el amargo trago del castigo por algunos de sus crímenes.

Santos entiende perfectamente que tiene la obligación de derrotarlos porque, si retornan al ejercicio del poder, no le cabe duda de que su venganza será despiadada, como lo señalamos al comienzo.

Pero la ruina de la patria será absoluta con cualquiera, pues ambos son encarnaciones de lacayos incondicionales del Imperio controlado por el sionismo. Por tanto, están dispuestos a aplicar, aunque cada uno con su estilo, todas las recetas neoliberales que les prescriban, incluyendo la acelerada destrucción del Medio Ambiente que los gobiernos de “izquierda” latinoamericanos también se esmeran en apurar, como Ollanta Humala con Cajamarca, Evo Morales con el Tipnis, Cristina Fernández con los glaciares, Dilma Rousseff también con la Amazonía pero en proporciones colosales; Raúl Castro con la destrucción del litoral Caribe que ha distinguido a la isla; o, ahora, Rafael Corra autorizando la destrucción de otra parte de la selva amazónica para que las multinacionales mineras, para acabar de ajustar chinas, puedan extraer cobre.
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Sin duda, sólo la democracia directa podrá impedir la catástrofe de la civilización y la destrucción de la biosfera que se están gestando en todos los frentes. La respuesta adecuada de los pueblos será precipitar la muerte de la Historia que ha reinado fundada en la inadmisible violencia.

Pero tenemos que evitar ser enterrados con ella y con las momias que insisten en perpetuarla valiéndose de los mismos aterradores métodos tradicionales para apabullar a las mayorías despojadas y humilladas. Son procedimientos que ya la Humanidad sana identifica y rechaza, cada vez con más contundencia.

Por eso es tan útil todo aquel que se sienta digno y con derecho a rebelarse junto a las multitudes conscientes encargadas de forjar el Nuevo Mundo, pues su contribución es tan fundamental y necesaria como la de cualquiera para lograr garantizarnos un futuro digno. Basta que seamos suficientes quienes nos lo propongamos y lo manifestemos.

¡Así de sencillo!, pues nuestro futuro está en nuestras manos, no en la de los representantes impostores y demagogos que ya no convencen ni tienen justificación, aunque sigan haciendo sus farsas electorales y aconsejándoles a los pueblos, rebelados y enfurecidos, que adopten la falsa democracia representativa que les ha permitido a las élites mantener su dictadura de clase sobre los que aceptaron tal trampa para gobernarse porque no había mejor alternativa tras la derrota de las monarquías.

Por fortuna, ya nadie necesita que lo representen porque todos podemos participar personalmente en los foros y en las decisiones que nos interesen, a todos los niveles de la aldea, ya sea local, regional o mundial.

¡Y tú tienes todo el derecho a figurar entre ellos, si tu conciencia te lo permite porque aún eres digno! Recuerda que ya no se justifica que nadie suplante a nadie, aunque los potentados sigan desesperados por impedírnoslo censurando a Internet.

Darío Botero Pérez



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