¿Importa Mud Manifieste Reconocerá Resultados?

Por • 9 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

A tramposo no se le pide que jure ni por la virgen del Valle.

Esta mañana, mientras José Vicente, en su programa dominguero, entrevistaba a Elías Jaua, ambos insistieron en pedir a oposición declarase si reconocerá resultados del 7 de octubre. Los dos, como muchos partidarios del gobierno, coincidieron en decir que la negativa o evasión opositora a la solicitud era una manifestación de derrotismo.

En esos instantes, me hice la pregunta que puse de título a este artículo. Pero además la siguiente: ¿Si la oposición y la MUD hacen esa declaración produciría el efecto contrario?

Parece lógico interpretarlo así, desde la perspectiva e insistencia del sector oficialista. Lo igual para el pavo lo es para la pava.

Entonces, si así es, ¿no es improcedente insistir en ello, cuando con una simple declaración desarmaría el discurso chavista y generaría sensación de triunfo entre opositores?

Lo anterior, me hace pensar que esa línea argumental no es buena. Sobre todo, cuando hay incontables muestras, conductas emanadas de fuentes diversas, que la oposición, estimulada por las gigantescas fuentes de poder externas, de hecho no reconocerá los resultados de ganar Chávez, como parece que sucederá, de acuerdo a diferentes tipos de mediciones y percepciones.

Decimos “de hecho”, porque es elemental, que aún cuando después del 7 de octubre, la MUD “en pleno”, a una sola voz, diga al pueblo venezolano y al mundo, “Chávez nos ganó y aceptamos el resultado”, el plan B, seguirá su curso. Antes sucedió. No debo decir simplismos como que las clases dominantes, de fuera y dentro, por lo que digan las urnas, se reconocerán vencidas y abrirán espacio para que avancen los cambios hacia el socialismo o por lo menos hacia una menos injusta e irracional distribución de la riqueza. Esta perogrullada, por serlo, lo sabe todo el mundo.

Sólo les aplacaría, como dijo Joselo, si “Chávez salta la talanquera.”

A opositores, no creo le cueste mucho, anunciar esa disposición, justamente para desbaratar el discurso adverso y luego, ante los hechos, gritar que hubo fraude y llamar a acogerse a artículos constitucionales que creen les autorizan a promover un golpe, guerra civil o una invasión. Si la hacen, no cambian de actitud, el cogollo y sus seguidores, seguirán en lo mismo; a sempiterno embustero y farsante no se le pide juramento.

¿Si es así, entonces esa declaración tan insistentemente solicitada por sectores del cambio, el oficialismo y su entorno, no sería inadecuada? ¿No luce como riesgosa o propicia para provocar un engaño?

Cualquiera a esta altura, podría preguntarnos o preguntarse, si es así como este escribidor “sospecha”, ¿por qué la MUD no hace esa declaración de fe?

La pregunta es de por sí interesante y nosotros mismos nos la hemos hecho. Para responderla, tendríamos que recordar que la tan cacareada unidad opositora es parecida a una colcha de retazos. Entre ellos hay quienes, aún pensando que podrían ganar, saben que el cuadro institucional que quedaría no les sería totalmente favorable. Por eso Diego Arria, habló de llamar inmediatamente a una constituyente, en lo que no tuvo eco, porque eso es en demasía cuesta arriba y una declaración del deseo de volver todo atrás que colide con la simulación de Capriles de “centro izquierda.“

Lo ideal para fuerzas con mucho peso en la MUD, aunque no formen parte de ella, pero monitorean e imponen desde lejos, es una salida golpista o de fuerza, que acabe con el gobierno, desmonte el Estado de un solo topetazo y por el terror desestimule el ansia de cambio que Chávez ha desatado entre los venezolanos. Y dentro de ese sector, hay quienes insisten no sólo en dejar abierta esa alternativa, prendido el motor del plan B, sino que no son buenas declaraciones que puedan ponerle trabas. Como la de depositar su confianza en el buen proceder del CNE. Pero de esta idea, simpatiza mucha gente, tanto como quienes ruegan para que el cáncer mate fulminantemente al presidente.

Pero esto último, hay quienes conciben que declararse dispuestos a reconocer los resultados, por parte de la MUD, resta aliento, fuerza o moralidad a la actitud, más de cantar fraude, desconocer al gobierno en su nuevo período.

Chávez, para decirlo como gráfica o simbólicamente, está llamando a una nueva “Batalla de Carabobo” y sus opositores todos, sobre todo quienes gozan de poder, saben bien lo que eso significa.

Pero no es descartable que, otros “menos sutiles” o “más políticos”, les importe decir, “si aceptaremos lo que digan las urnas” – ya con motivo de sus primarias elogiaron al CNE y hasta al Plan República- y luego, buscar cualquier justificación para cantar fraude. Posteriormente pondrán en práctica otros planes, como desatar con mercenarios una pequeña “guerra civil”, para llamar a la intervención o lo que es lo mismo, aplicar el guión de moda que ahora los gringos montan en varios espacios. El chavismo corre riesgo que en la MUD se impongan, si lo consideran necesario, éstos últimos. En este caso habría que pensar, como alguien refiriéndose a un célebre personaje, a ese no se debe creer nada ni que lo declare y firme ante un notario.

De donde nosotros creemos, que los argumentos deben fundamentarse en lo qué Capriles, la derecha, el interés gringo y del capitalismo todo, representan.

Y demostrar con hechos, manifestaciones por demás abundantes, que la oposición usa la contienda electoral sólo como una de sus tantas formas de lucha, pero no descarta la violencia y la ilegalidad, tarea por demás nada dificil. Centrarse en una argumentación subjetiva, fácilmente desmontable, en una solicitud negada hasta ahora por la falta de coherencia y presión de factores materiales y de valor estratégico en el bando opositor, no parece acertado. A ellos la legalidad electoral no les mortifica ni crea limitaciones morales.

Hasta ahora negar declararse dispuesta a reconocer los resultados, más que una muestra en la oposición de derrotismo, lo es de predisposición al golpismo, falta de unidad y, en la contienda electoral, tales cosas no significan lo mismo ni conllevan a iguales resultados. Las encuestas se encargan, en cierto modo, de indicar las preferencias de los electores.

Eligio Damas



Tu opinión es importante. Escribe un comentario