La Trampa: Hipólito-PRD o Danilo-PLD

Por • 7 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

La actual dictadura constitucional (o institucionalizada) tiene su base en la constitución vigente y en la espuria mayoría senatorial y congresual lograda por el pele-leonelismo en las elecciones de “medio tiempo” del 2008.

Antes existió como dictadura bipartidista (PLD-PRD)**, con el decadente PRSC* como bisagra. Incluso hubo un momento (2000 al 2004) en el que el PRD y el propio Hipólito Mejía la hegemonizaron, sembrándola de no pocas acciones despóticas y moralmente degradantes.

Ahora Leonel Fernández y el PLD en los últimos ocho años lograron desequilibrarla a su favor.

En verdad, la dictadura civil -bipartidista o unipartidista, equilibrada o desequilibrada en cuanto a la relación entre ambos polos- es de todas maneras dictadura de la partidocracia y del denominado “poder permaneciente” (o poderes “fácticos”): cúpulas de la Iglesia Católica, oligarquía, lumpen-burguesía, generalato y, sobretodo, poder imperial estadounidense (recordemos “los cables de Wikileads”).

En ninguna de esas formas y/o correlaciones de fuerzas se trata de una “institucionalidad democrática” o de un “Estado de derecho “; aunque en un caso y en un tiempo determinado la concentración partidocrática sea mayor que en otro.

El desequilibrio, por demás, es ya una situación de hecho, independientemente que el nuevo presidente (post-comicios presidenciales) sea Danilo Medina-PLD o Hipólito Mejía –PRD.

Leonel conservaría el resto de las instituciones estatales junto a su propio y poderoso grupo político-empresarial, mientras Danilo e Hipólito son mas capaces de pactar con Leonel que de pelearse con él (ya ambos se aliaron a Balaguer, incluso vimos a Hipólito proteger y pactar con Leonel varias veces, y Danilo acaba de hacerlo con Margarita a cuesta).

No olvidemos que esas dos facciones de la partidocracia, una poco compacta y caótica (con vocación al desastre) y otra más fuerte y articulada, siempre se subordinan y/o alinean al poder permanente y, sobre todo, al imperio.

Ambas son impenitentes en la corrupción y en su condición de instrumentos de la estrategia neoliberal, que es esencialmente una estrategia despótica-dictatorial e inmoral.

Ninguna de esas facciones ha cumplido ni cumplirán compromisos que favorezcan al país y al pueblo cuando sectores medios y/o populares han optado u optan por el error de apoyarlos a cambio de ciertas reivindicaciones sociales y políticas

Sus compromisos son con los narco-generales, la oligarquía, la mafia política “colorá” (en desbandada), la política imperial de EEUU y los pequeños partidos satélites corrompidos. Hipólito mandó tropas a Irak y Leonel a Afganistán, amén de la Base en Saona y de las Barrick Gordas. En esto no se diferencian.

Las ventajas o desventajas relativas (en cuanto al auge de las luchas) que podrían ofrecer la continuidad perredeísta o la alternabilidad en favor del PRD (para quienes aspiramos a derrotar la partidocracia, cambiar de cuajo la institucionalidad antidemocrática vigente y desmontar el modelo neoliberal), son ciertamente polémicas, contradictorias y complejas, por lo que merecen discutirse sin esgrimir ningún “cuco” y sin favorecer a ninguno de esos contrincantes electorales.

Pienso que con Danilo Medina o con Hipólito Mejía la dictadura institucionalizada, civil, partidocrática -meses más, meses menos, coyuntura así o coyuntura “asao”- podría sufrir, si nos proponemos enfrentar sus regimenes con unidad y movilización popular, un fuerte embate socio-político extra institucional; algo factible dada la creciente indignación y el descontento que este modelo está generando en el seno de nuestra sociedad y que ambos habrán de “administrar” en función de los interese dominantes. Algo clave para resquebrajar ese poder y democratizar el país vía Constituyente Popular.

De toda forma esta dictadura ya está siendo erosionada y en realidad es más “fofa” que lo que indica su apariencia, aun en el supuesto de la continuidad del PLD al frente del poder ejecutivo.

Y lo “fofo” será mayor con lo que le viene encima en materia de crisis integral del capitalismo y en descrédito e ilegitimidad mayor por la cadena de escándalos mafiosos en marcha y los medios espurios para imponerse. A lo que se suma la alta sensibilidad nacional frente a la tendencia a reprimir y suprimir libertades, válida para ambos supuestos en tiempo de crisis mayor.

Por eso, a los intelectuales que se consideran “progresistas”, de “izquierda” o incluso simplemente “liberales”, proclives apoyar a Hipólito–PRD en nombre de la lucha con esa dictadura, lo menos que debemos reclamarle en más rigor, menos superficialidad, más seriedad en el análisis. Igual a los que so-pretexto del desastre perredeísta se inclinan a favor del PLD.

Apoyar a Danilo-PLD o a Hipólito –PRD, que equivale respaldar dos corrientes conservadoras, autoritarias y pro-imperialista, es perjudicial, si en verdad se procura construir un torrente alternativo transformador y democratizador de largo aliento. Las energías de una intelectualidad realmente honesta y sensible deberían tener otras metas y otro destino. Y que perdonen mi franqueza.

*** PLD: PARTIDO DE LA LIBERACIÓN DOMINICANA/ PRD: PARTIDO REVOLUCIONARIO DOMINICANO Y PRSC: PARTIDO REFORMISTA SOCIALCRISTIANO

Narciso Isa Conde



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