El abanderado del imperialismo y la burguesía

Por • 7 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

El sector influyente de la burguesía cuyo representante es Capriles Radonski (pareció decir): “Es imposible gobernar con los viejos métodos; hay que llegar a un acuerdo con todos los venezolanos, tenemos que garantizar ‘concesiones parciales’ para guardar lo fundamental”, es decir, la propiedad privada de los medios de producción y la privatización de PDVSA. Éste precisamente es el sentido del New Deal gringo, que aplican la misma política a las relaciones internacionales, sobre todo a América Latina: hacer concesiones secundarias para no perder en los problemas importantes.

Justamente estas declaraciones les posibilitan el librecambio para apoderarse de las divisas existentes en el B.C., la privatización de PDVSA, las Industrias Básicas, agua, electricidad, teléfonos y la minería del país En otras palabras, pueden realizar un avance en el camino de la privatización económica con la implementación de una política más activa y agresiva de los grandes sectores pudientes venezolanos. Como se ve, el problema no es Venezuela y la calidad de vida de los venezolanos, sino la defensa de sus privilegios. Esos señores no ven más allá de la punta de su nariz y sólo piensan en sus propios intereses.

Además, por otra parte no se trata de hasta qué punto los venezolanos comprendemos hoy que nuestra lucha por la emancipación no esta ligada a la de la burguesía. Aunque vista desde esta perspectiva la situación puede parecer muy lamentable, sigue siendo indiscutible y muy importante que la intensificación de la lucha de clases facilite extraordinariamente la expropiación de los medios de producción capitalista. El señor Capriles, típico pequeño burgués, no puede comprender en lo más mínimo la lógica interna de la lucha de clases, esta relación entre los factores internos y los externos.

Sería radicalmente erróneo extraer de aquí la conclusión de que la política de la burguesía no continuará desarrollándose ininterrumpidamente en esa dirección, abriendo así posibilidades cada vez mayores de privatización. Por el contrario, se puede decir con toda certeza que la política de unidad pregonada por el oposicionismo, no resolverá ningún problema ni satisfacerá ninguna aspiración, hará estallar las necesidades y el espíritu agresivo del pueblo venezolano. La intensificación de la lucha de clases engendrará la intensificación aun mayor de la revolución, haciendo predominar en las filas de la burguesía las tendencias más reaccionarias, agresivas y fascistas. Inevitablemente, y tal vez en un futuro muy próximo, la política de “unidad” será reemplazada por la del “puño amenazante”, que se levantaría antes que nada contra el pueblo.

En esencia, esta cuestión sólo se podrá resolver por un abierto conflicto de fuerzas, es decir por la revolución, o para ser más exactos por una serie de revoluciones. En esas luchas contra la burguesía participarán, por un lado, la burguesía en defensa propia y el imperialismo; por otro el pueblo venezolano que seguirá luchando por su emancipación.

El que espera pasivamente no consigue nada. Es necesario continuar la lucha contra el colonialismo y el esclavismo ininterrumpidamente, extenderla y profundizarla, en armonía con las condiciones históricas reales. Pero al mismo tiempo hay que ser consciente de la relación recíproca entre las dos principales corrientes de la lucha contemporánea contra la burguesía y el imperialismo. Si surge en una etapa determinada, se puede garantizar el triunfo definitivo.

Naturalmente, con esto no queremos decir que la burguesía se transformara en destacado promotor de la revolución socialista. No, se quedarán hasta el fin en el bando del imperialismo. Tampoco queremos decir que todo el pueblo entenderá que su propia emancipación depende de la liberación de los pueblos de nuestra América, o que todo el pueblo latinoamericano tomará conciencia de que hay una comunidad de intereses entre él y la clase trabajadora venezolana. Pero el sólo hecho de que libremos una lucha paralela implicará que exista entre nosotros una alianza objetiva; tal vez no sea una alianza formal, pero seguramente será muy activa. Cuanto más pronto se comprenda la necesidad de una colaboración revolucionaria más estrecha contra el enemigo común, tanto más concreta y fructífera será esa alianza. Una de las tareas más importante de la Revolución Bolivariana consiste en esclarecer, ejemplificar y organizar esa lucha.

¡Pa’lante Comandante! Lucharemos, Viviremos y Venceremos.
Hasta la victoria siempre y Patria Socialista.
¡Gringos Go Home!
¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

Manuel Taibo



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