Cuidado Con Las Perversidades En Las Aldeas De La Misión Sucre

Por • 6 Mar, 2012 • Sección: Tribuna Abierta

Cuando llegue por vez primera a la aldea universitaria, donde actualmente curso el 10mo semestre de estudio jurídico, llegue con la más grande incertidumbre, y la única razón para ello, se circunscribía al hecho de no estar asistiendo a clase en mi parroquia original, es decir, estaba reclamando un derecho, que me correspondía, al menos eso suponía y sigo suponiéndolo, pero ahora con más seguridad que la primera vez por conocer de mis derechos, lo muy cierto del caso es que no compartía de que me hayan hecho desplazar de manera arbitraria, a una aldea fuera de mi entorno, pero al final de día, me convencieron con argumentos no todos de mi agrado, pero que configuraban para ese entonces una decisión salomónica, en beneficio del colectivo.

Ahí (me refiero a la aldea), éramos muy poco los que nos conocíamos, amén de algunos cuanto que, que teníamos posturas de prepotencia (donde me incluyo) y alguno que otros que solo eran parte de una circunstancia académica especifica, es decir, algunos que solo necesitan tener un titulo, que por cierto lo van a lograr, lo muy cierto es que, para los efectos de la convivencia armoniosa de la aldea, se necesitaba de algo más que ser agradable o conciliador, se requería de muchísima y absoluta paciencia, puesto que el criterio de lagunas prepotencia se trataban de imponer por encima de la decisiones de la mayoría, como les dije, eso fue al principio de mi llegada a la aldea.

Con el devenir del tiempo, las condiciones fueron cambiando y poco a poco nos fuimos acoplando y fuimos, paulatinamente, engranándonos y conviviendo de manera armónica (más no armoniosa), y de esa convivencia fuero aflorando algunas muy solidas camaradería, tanto así que hasta nombres de grupos salieron, para de esa forma conformar unos grupos muy sólidos de trabajo, que nos conllevaron a sortear algunas cuantas adversidades, muchas de ellas de gran envergadura, sin embargo aquí estamos, próximos a cumplir con el objetivo planteado. Aunque muchos durante esta trayectoria, no nos las lleváramos bien, siempre existía la posibilidad de una conciliación para resolver aquella circunstancia.

Sin embargo, hoy en día, es decir, en los momentos actuales, estamos como al principio y rumbo a un resquebrajamiento de la armonía amistosa lograda al calor de cuatro años y medios (4 ½) dura batallas por limar las asperezas que nos distanciaban, y solo ha bastado que alguien se arriesgara de tomar sus propias decisiones, tomando en consideración única y muy exclusivamente que su sano juicio, en base a su total y absoluto libre albedrio.

No sé cómo conciliar la razón con la pasión, cuando una emoción me conlleva al raciocinio y un capricho me conlleva al sacrifico, si el capricho fuera de mi autoría y basada en hecho perfectamente considerado por la conciencia del bien servir, es capaz que hubiese sacrificado mi existencia, para alcanzar los objetivo, pero como se trataba de una emoción estudiada completamente bajo la visión espiritual de un interés colectivo, decidí por lo que en su momento creí lo más idóneo y conveniente para el buen convivir dentro de la adversidades planteada, que hoy tristemente nos convoca a vivir los recuerdos del pasado vivido en donde los perjudicado podemos ser todos; incluso hasta para los que fabrican sus corazas protectora basado en la patraña de la amistad burlada.

OJO con eso camaradas

Estudiante: Jesus Chua Espinoza



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