Enero
La Mucuy
Para Andrea y Jorge.
Después de tanto liar, partió enero. El mes más tímido del año, y con él, se rompen amores pávidos. Y solitario, quedará con su valentía, quien fiel esperó la caída de los primeros bólidos y luces de las Cuadrántidas.
Pintas y repintas observarán espantadizas levas, y en palabras de antepasadas historias, sólo podrán ver las manifestaciones del clima reflejados en los cielos quienes se atrevan a amar en los primeros días del año. Pero, quienes aturdan con palabras encantadas, únicamente verán nubosidad.
Todos se preparan en La Mucuy, esperaron la paciencia de los primeros doce días de las pintas y un dozavo más con las repintas y ya saben lo que ocurrirá los meses restantes del año.
Bardas, nublos, nimbos, céfiros, soplos y alientos dejarán sentir el paso de copiosos días soleados. Las alambradas se romperán, el invierno llegará con truenos, tornados y huracanes.
El intuición para el buen vivir será reconocido nada más que en los valientes. La acumulada ciencia y experiencia del hombre, no se perderá ni en los días que llamen su partida.
Todo, está tallado sobre una tablita escondida en el brocal del pozo, junto a los duodécimos puños de sal que anunciarán los solsticios de invierno y verano.
Caerá la canícula y despertarán ceretones que abrirán encantos anunciados en el salero, diluidos en una pequeña humedad o en nada.
Con los diferentes granos sabrán el resto. Borrascosos y secos días prepararán las tierras para cultivos. Ritos y leyendas ya están escritos.
La luna, el sol, la marea del mar, la razón, el abrazo, la poesía, como bien dice Hermes Vargas: somos diciembre o enero, febrero, marzo, abril o mayo y el llover nos dará la oportunidad de vivir.
Yo, pregunté si en la medianoche todavía daba la última vuelta el sol, pues no sabía de los suspiros en la guitarra del árbol de Dios.
Miguel A. Jaimes N.
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