La “Operación Olas” que en el año 1992 financió al MAS, MIR y a Bandera Roja, tuvo su asiento en Conferrys

Por • 27 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Para la fecha yo denuncié la  maniobra denominada “Operación Olas” que consistía en  financiar a líderes traidores al pueblo.

Fredy Muñoz y Eduardo Fernández, respectivamente jefes del MAS y de Copei, designaron a “Fucho” Tovar, hoy desaparecido, pero entonces propietario de la naviera Conferrys, como jefe de operaciones de las acciones.

Inicialmente la maniobra se cubría bajo la fachada de impulsar alianzas para elegir gobernadores regionales en todo el país pero, en el fondo era algo muy extraño que iba más allá de lo que parecía.

Confederado el MIR y el MAS en un solo grupo-el MAS-(desde 1987) estaba latente en el desaparecido MIR, lo que ahora PPT Maneiro Vs “PPT Amolador de cuchillos y la Mujer barbuda”.

Es decir, que había mucha inconformidad en las bases del entonces desaparecido MIR, por la compra-venta de tales siglas, por parte del MAS y por encargo de una mano peluda que tras bastidores se movía sigilosa para desmantelar las raíces del movimiento revolucionario.

Confronté duramente entonces, con el estimado compañero Héctor Pérez Marcano al que personalmente hice reclamos en un tono francamente duro, por considerar que él estaba implicado en la jugada, pero él se salió por la tangente y embistió contra mí, como era de esperar. No obstante, lo respeto y lo seguiré respetando, en la medida de la reciprocidad, de la que no tengo dudas.

Además de con “El Macho” (así le deciámos al referido compañero) hablé con Moleiro-(cariñosamente “El Ronco”, para nosotros)-y no me dio una explicación convincente tampoco pero me expuso reflexiones dignas de repensarlas; es que Moisés Moleiro era francamente brillante, había que tener un argumento muy sólido para rebatirlo y yo no lo tuve frente a él, debo reconocerlo.
A Teodoro Petkoff le expuse someramente algo, una vez que estuvo acá en casa, reposando, y luego mientras nos trasladábamos al aeropuerto le toqué el punto y, nada que nada.
Con el único líder con quien tuve una larga conversación al respecto fue con Tomás Armas Mata, querido compañero ya desaparecido; él siempre me negó que detrás de la relación de varios sectores de la puta izquierda estuviese algo anormal. Tomás defendió entonces, sobradamente, a Héctor Pérez Marcano y, en bromas, me dijo que yo estaba medio loco.
Para entonces, yo ignoraba que Bandera Roja estuviese en la “pomada”; fue mucho después de los sucesos de Cantaura cuando pude percatarme de la traición de ese grupo, al movimiento revolucionario; para muestra, un botón: Gabriel Puerta-jefe de Bandera Roja-ha llegado a ser Jefe de seguridad de la gobernación de Miranda, con los petimetres.
Pérez Marcano estuvo de funcionario (no recuerdo sí secretario) de la primera Tricontinental de la Habana, es decir, que fue funcionario del Estado Cubano; hoy, él se recrea en las pantallas de Globovisión para atacar a Fidel y al pueblo cubano y, por supuesto, a Chávez.
De Fredy Muñoz me han referido que hace poco estuvo en la televisión profiriendo estupideces contra el pueblo. ¿Pero, qué puede esperarse de alguien que se haya conchupanciado con Eduardo Fernández?
A Petkoff  siempre lo estimé mucho; su comportamiento personal era digno, muy correcto; excepto su irrascibilidad por una que otra vaina propia del quehacer político, Teodoro era una persona muy sencilla, para nada prepotente; en una oportunidad en la que Alfredo Maneiro estuvo por acá y nos reunimos un grupito de no más de siete personas, yo defendí a Teodoro de algunas cuestiones que entonces se dijeron ahí. Creo que todavía debo conservar una notica que para la ocasión me hizo el Camarada Ismael Hernández (“Oberto”) y al que Petkoff debe recordar muy bien.
En esa notica el Camarada “Oberto” echaba bromas y se solidarizaba.
Todo se frustró entonces, todos los intentos de coaligar los dispersos residuos del movimiento revolucionario fueron absorbidos por la bien montada “aspiradora” del enemigo-he ahí la “Operación Olas”- y entramos en un letargo penoso hasta el 4 de febrero de 1992.

El Partido Comunista de Venezuela-PCV-también se quebró entonces, cedió al chantaje, se plegó a la política de alianzas con AD-Copei y obtuvo algunos carguitos de consolación en algunas gobernaciones.

Craso error de mi parte y de muchos otros compañeros, no haber comulgado con Maneiro, no haberlo entendido entonces.

Vagamente recuerdo que él hablaba de algo así como que lo primero que intenta hacer el enemigo, es demoler y triturar la moral revolucionaria, para luego aplicarle la aspiradora a los restos pulverizados y reusarlos, a su servicio.

Del Pe(tk)(off)(cos)(Bill) de entonces no tengo malos recuerdos sino buenos pero, del de ahora, otra cosa es.

¡Voy a quebrarle el espinazo a Protinal!-sentenciaba Petkoff, mucho antes de la “quemazón”, cuando aspiraba a ser presidente de Venezuela.

¡No quiero ser un “marido cachudo”!-sentenciaba Petkoff, cuando de rodillas y públicamente le recordaba a Rafael Caldera que el MAS le había dado apoyo para su elección presidencial (chiripero) y, demandaba su parte del reparto de la torta, en virtud del reiterado desdén de Caldera hacia el MAS.

Caldera lo oyó-(a Teodoro)-y, en compensación, lo designó ministro de Cordiplán. Es que Caldera-cual Pavlov, manejaba a los perros del laboratorio-no más que le movió los hilos al tipo, le ordenó confiscar las prestaciones sociales de los trabajadores venezolanos.

¡“Me daba terror dejar a mi hijo en la ruina!-Confesó Teodoro, poco después, luego que su hijo cobrara enteritas, las prestaciones sociales a que tenía derecho pero, éste fue el privilegiado de Venezuela; nadie más pudo cobrar prestaciones sociales hasta que Chávez llegó a imponer justicia.

¡No quiero morir sin hacerle una alcantarilla a Caracas!-es otra de las famosas frases de Petkoff, cuando aspiró a ser alcalde de Caracas-.

¡Manuel Rosales es un candidatazo!-(y, etc)-llegó a expresar ese viejo hombre- ex amigo- ahora “chirlider” de la inquina contra el pueblo.
Ya Teodoro frisa los ochenta años, un poco menos que los Hans Neumann originarios, que al parecer financiaron y financian-saga de por medio- sus andanzas periodísticas.

¿Casualida, causalidad?

¡Eh, Teodoro, dale, poco amigo, dale, dale, en el infierno nos veremos!

Guillermo Guzman
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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