El imperialismo en acción contra la revolución

Por • 27 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Así la frontera colombiana se convirtió en inexpugnable base de operaciones para el terrorismo y tráfico de drogas, el cual encuentran en los departamentos orientales de Colombia cuantos pertrechos y utensilios había menester, a la vez que en las mismas comarcas tienen levantada públicamente y con aquiescencia de las autoridades colombianas, bandera de enganche para aumentar sus filas. El gobierno colombiano, que ve el ideal de sus aspiraciones en la bandera de enganche del imperialismo, protege a este, ya proporcionándole recursos para mantener la conspiración y el tráfico de estupefacientes, ya sosteniendo en los departamentos próximos a Venezuela autoridades de todo punto adictas a los principios políticos simbolizados por el imperialismo.

El Gobierno colombiano tenía abatido el crédito por abuso de la oligarquía, agotados los impuestos por vicios administrativos, esterilizada la amortización por el momento, forzoso es acudir a otros medios para amortizar la deuda flotante y para sostener los enormes gastos de guerra que a más de cincuenta años aflige a la mayor parte de su población. En tan críticas circunstancias, cediendo a las exigencias del imperialismo y a las apremiantes necesidades de la realidad presente y de la lucha interna, se propuso crear bajo la base de la producción y tráfico de estupefacientes, nueva potencia financiera que venga en ayuda de la Hacienda pública, sin desatender por esto las funciones propias del Gobierno imperialista.

Tres objetos principales han de llevar el nuevo establecimiento:
1º  Recoger las inmensas masas de valores que, como pedazos del patrimonio nacional, andan divididas y dispersas en prenda de múltiples operaciones, y darles vida al amparo de nuevos y sólidos capitales.

2º  Realizar una circulación fiduciaria única, pero voluntaria y garantizada siempre como reservas metálicas.

3º  Venir eficazmente en ayuda de la oligarquía, llevando el beneficio del descuento y de la emisión, primero al mayor número posible de sus bancos, y más tarde, a medida que el país se tranquilice, a toda las minorías selectas.

El imperialismo precisa que por parte del Gobierno de Colombia, se haga una agresión a Venezuela para poder efectuar a sus tropas una salida de los límites del territorio colombiano e invadir a nuestro país con la excusa de que tenemos armas de destrucción masiva, de proteger la democracia venezolana y “liberarnos del gobierno comunista y traficante de drogas del dictador Chávez”. Pero la causa real son nuestros recursos naturales, petróleo, agua y minería.

Nada nuevo puede decirse sobre las clases que tradicionalmente han dirigido la política venezolana. Ellos esperan la invasión con los brazos abiertos. En nada cambiaron los Amos del Valle, los dueños de la economía, los grandes propietarios de la tierra, como no fuera en mostrar cierto interés por la explotación del país y las empresas bancarias. La capa de financieros sin escrúpulos, de hombres rapaces capaces de acaparar toda la economía nacional en su propio beneficio. Frente a esas clases que quieren seguir dominando los puestos esenciales de la estructura económica y política por correspondencia natural, tienen el apoyo de las compañías transnacionales agrícolas y fabriles en la proporción necesaria.

“El fin secreto que mueve a la burguesía no es el mismo que el que conmueve al pueblo venezolano. Lo que en unos es la necesidad de asegurarse un dominio interior mediante la creación de una nueva correlación de fuerzas políticas, votando leyes proteccionistas, apoderarse de los recursos de la nación; es en los otros la tarea más idealista de recrear un patriotismo nuevo mediante la vigorización de una lengua corrompida y la edificación de la cultura nacional nueva.”

No por patriotas, sino por los mayores enemigos de la patria, tenemos nosotros a los oposicionistas que hoy tratan de llevar la nación a una invasión por parte del imperialismo gringo, contra el Gobierno Bolivariano del Presidente Chávez; poniéndole al pueblo ante los ojos pasajeras y mentidas glorias del ideal gringo ocultándole el triste estado a que la ambición de sus anteriores gobernantes le condujo.

Si los cambios de conciencia experimentados por el pueblo venezolano entre su nivel de vida y el nivel de la burguesía, entre sus problemas económicos y la vida política del país, preciso será examinar cuales son las relaciones entre precios y salarios, tanto para los trabajadores de la ciudad como para los del campo.

A Venezuela: No por la invasión y la guerra, sino por la instrucción y el trabajo hay que levantarla.

“Está aún por escribirse la historia de Venezuela: nuestra historia viene hoy por hoy reducida a una serie de leyendas. Urge que se las reemplace por la historia verdadera, a fin de que no padezcamos ilusiones como las que nos han traído a los presentes tiempos”.

¡Gringos Go Home!
¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!
Hasta la Victoria Siempre y Patria socialista.
¡Venceremos!

Manuel Taibo



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