La resurrección de las momias

Por • 21 Sep, 2011 • Sección: Un Grano de Maíz

Pobre del pueblo que no termina de enterrar a sus momias porque corre el riesgo de regresar a la esclavitud.

La mesa de la derecha con su colección de momias es muestra clara de que a esta Revolución, a este pueblo, le falta mucho por hacer en el camino de su redención.

Mala señal que todavía las momias del pacto de punto fijo caminen campantes por la política venezolana, llevando adelante sin ningún rubor los planes gringos. Peor señal son las viudas de copei, leopoldo y capriles, esos fascistas ladinos, de tatuaje y cadenas, compitiendo frescos en la disputa de la conducción del país.

Produce tristeza profunda que antiguos revolucionarios, hasta comandantes guerrilleros, junten sus anhelos con lo más ruin de esta sociedad. Podrán tener mil razones para no estar con la Revolución, eso es éticamente discutible, pero que se pongan del lado del fascismo no tiene justificación, andar por allí tras el gobernador falcón y de los sifrinos fascistas, es una ruindad con ellos mismos y con lo más preciado del pasado histórico de este país.

¿Y todo esto sucede en nombre de qué?

De un “Socialismo democrático” incapaz de defenderse, de una ambigüedad propicia para la resurrección de las momias. Todo esto debe ser revisado, ya habrá tiempo, ahora lo importante es preservar a la Revolución.

Las momias y los oportunistas no pueden poner en peligro la hermosa oportunidad que tenemos de hacer una Revolución. No es posible entregar el país a esta caterva de apátridas. No existen excusas para hacerlo. Este pueblo no puede inmolarse ni yugular la esperanza.

Da vértigo nada más imaginar un gobierno de la mesa, sería un gobierno de los gringos, del monstruo que nos desprecia, de los que se lavan las manos con alcohol cuando tocan a un pobre, de los que inventaron los guetos para ocultar a los humildes.

Da grima sólo pensar lo que haría con el país esta gente que su primera acción cuando el golpe fue ocultar el cuadro del Libertador. Aquello no fue casual, ellos son herederos de la oligarquía que traicionó a Bolívar y lo llevó a San Pedro Alejandrino, son descendientes de los asesinos de Zamora y de Fabricio. Allí están, fascistas disfrazados de corderos, para engañar a un pueblo que imaginan cándido como caperucita.

Menos mal que existe Chávez, que dirige a este pueblo dispuesto a que San Pedro Alejandrino no se repita, a reivindicar las luchas de Zamora y de Fabricio, a enterrar definitivamente a las momias del pasado y a sus cómplices oportunistas.

El 7 de octubre no será una elección común, será una batalla como Junín o Carabobo, ese día se decide el destino definitivo de esta Patria: elegiremos si seguimos el camino de la soberanía, de la existencia, o si se la entregamos al imperio enemigo del planeta. Si nos enlazamos con el futuro o con la decadencia.

¡Con Chávez habrá Patria!



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