Dos burócratas bolivarianos: ¡y las contradicciones de Mao en 1937!

Por • 21 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

“Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse”
Nicolás Maquiavelo…

Reza el aforismo leninista que “El alma del marxismo estriba en el análisis concreto de las condiciones concretas”, Mao Tse Tung combatió siempre el dogmatismo libresco. “Oponerse al culto a los libros”. “El método de estudiar las ciencias sociales exclusivamente en los libros es peligroso en grado sumo. Por supuesto que debemos estudiar libros de marxismo, pero ese estudio debe integrarse en las condiciones reales de nuestro país. Necesitamos los libros pero debemos superar la tendencia a rendirles culto lo que significaría un divorcio de la situación real. ¿Cómo podemos superar el culto al libro? ¡La única forma es investigar la situación real con una metodología adecuada!”.
En la contradicción de (1937) Mao se propuso combatir especialmente las tendencias dogmáticas, pero sin descartar la crítica del empirismo. Con este propósito, se planteó el problema de: “la relación entre el conocimiento, y la práctica, entre el saber y la acción”. Uniendo la calidad expresiva al peculiar didactismo que le caracterizó, Mao expuso muy agudamente las diferentes facetas de la práctica científica como presupuesto del conocimiento. “La práctica social  no se limita únicamente a la actividad productora, tiene muchas otras formas: la lucha de clases, la vida política, la actividad desarrollada en la esfera de la ciencia y el arte; en una palabra, el hombre social participa en todos los dominios de la vida práctica de la sociedad. Los marxistas consideran que sólo la práctica social puede ser el criterio de la verdad de los conocimientos que tiene el hombre del mundo exterior. Porque, de hecho, los hombres reciben la confirmación de la verdad de sus conocimientos sólo al llegar a la práctica social, a los resultados que esperan. Si los hombres esperan conseguir resultados en su trabajo, es decir a alcanzar los éxitos esperados, tienen que hacer que sus ideas estén de acuerdo con el mundo exterior objetivo, de lo contrario, sufren una derrota en la práctica. Empero los hombres extraen experiencias de la derrota misma, cambian sus ideas, y las hacen concordar con las leyes del mundo exterior, entonces pueden transformar su derrota en victoria. La continuación de la práctica social conduce a la repetición múltiple de fenómenos que suscitan en los hombres sensaciones e impresiones. Entonces se produce en la conciencia humana una mutación en el proceso del conocimiento: la aparición de los conceptos. El concepto no refleja ya los aspectos exteriores de las cosas ni sus aspectos aislados o su relación externa, sino que capta la esencia del fenómeno, y las cosas en su conjunto, la relación interna de los fenómenos.

Entre el concepto y la sensación, la diferencia no es sólo cuantitativa sino cualitativa. El desarrollo ulterior en esta dirección, el empleo de los métodos de juicio y dirección, pueden conducir a conclusiones lógicas.

Mao al criticar el racionalismo, que niega el papel inicial, y de contraste de la experiencia sensible, y el empirismo que se detiene en ésta, Mao concluyó considerando necesario “pasar activamente del conocimiento sensible al racional”, luego del conocimiento racional a la dirección activa de la práctica revolucionaria, a la transformación del mundo objetivo, y subjetivo. La práctica, y el conocimiento en su repetición cíclica es infinita, y el contenido de estos ciclos se eleva a un nivel cada vez más alto. Este es el concepto que tiene la teoría materialista del conocimiento y de la acción.

Sobre la contradicción 1937, el objetivo sigue siendo combatir al dogmatismo y al sectarismo, y sus secuelas filosóficas. Con esa finalidad, analizó rigurosamente, y expuso con nitidez, los problemas de la universalidad, y la particularidad de la contradicción; la distinción entre contradicciones principales, y secundarias, así como los aspectos equivalentes en una misma contradicción, su identidad y su lucha.

En  el papel del antagonismo en la contradicción. Mao señaló: “Pero la lucha dentro de la contradicción es incesante, y existe cuando los opuestos coexisten así como cuando se transforman el uno en el otro; especialmente, en el último caso, la lucha se manifiesta de forma más evidente; en esto reside también la universalidad, y el carácter absoluto de la contradicción. Al estudiar el carácter particular y la relatividad de la contradicción, debemos esforzarnos por distinguir entre lo principal y lo secundario en las contradicciones así como en los aspectos contradictorios, y al estudiar la universalidad, y la lucha de la contradicción, debemos distinguir las distintas formas de lucha. De lo contrario, cometeremos errores dogmáticos o empíricos”.

Si estas contradicciones no se tratan como es debido, si no seguimos con la burguesía nacional la política de unidad, de crítica, y de educación, o si la burguesía nacional no acepta esta política nuestra, entonces las contradicciones entre la clase obrera y la burguesía nacional pueden convertirse en contradicciones entre nosotros y nuestros enemigos.

Una constante en el pensamiento de Mao Tsé Tung fue su  lucha contra el dogmatismo, no obstante su complejidad, y la lucha por el poder que detrás de ella se libró a través de su preocupación anti dogmática y anti burocrática característica de Mao. Pero la difusión masiva del “Libro Rojo”, con sus inevitables esquematismos, planteó el problema de si Mao no incurrió finalmente en los errores del culto que tan duramente criticó. O sí, por el contrario, en las condiciones concretas de China, el “Libro Rojo” estuvo destinado a ejercer sobre su inmensa población un efecto pedagógico positivo y  coherente.

Es muy evidente que en la revolución bolivariana muchos prosperan, sin la ayuda de la derecha, fracciones que dedican su vida a atacar a las fracciones ideológicas más exitosas, de la izquierda bolivariana, dejando la lucha contra la derecha casi en el abandono. Es el caso de dos altos funcionarios del gobierno bolivariano (Ministro del Interior, torpe en materia de seguridad, y el Vicepresidente en su torpísimo discurso en el Estado Miranda, donde lanzó su candidatura a esa gobernación)  ambos contradictorios y torpes en sus discursos. Por esto esta crónica.

El que mejor calibró este problema, (aplicado hoy a la actual burocracia del gobierno bolivariano) y le dio solución, fue Mao, mediante su escrito sobre la Contradicción, de 1937. Mao identificó que esa gente no era científica, sino dogmática, lo cual se manifestaba en cosas como “Nuestros dogmáticos son perezosos, y rehúsan dedicar el menor esfuerzo al estudio de las cosas concretas; consideran las verdades generales como surgidas de la nada, y las convierten en fórmulas puramente abstractas, ininteligibles, y, de este modo, niegan por completo e invierten el orden normal que sigue el hombre para llegar a conocer la verdad. Tampoco comprenden la interconexión entre los dos procesos del conocimiento humano: de lo particular a lo general y, luego, de  lo general a lo particular. Los dogmáticos no entienden nada de la teoría marxista del conocimiento”.

Es como si Mao basara su análisis en el actual gobierno bolivariano. Mao concluye que si los dogmáticos entran en contradicción antagónica, deben ser tratados como tales, por muy de izquierda que se declaren.

El escrito de Mao sobre la contradicción es parte principal de la teoría de la dialéctica marxista.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es



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