Olmedo Beluche y una campaña repudiable

Por • 19 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Desde hace algunos meses el MLN instrumenta una operación de descalificación política contra Olmedo Beluche. Se trata de una campaña burda y repudiable, pero sobre todo autodescalificante,  relevante solo por lo que dice sobre el MLN.

Olmedo Beluche ha sido un entrañable amigo y camarada por ya casi cuatro décadas. Eso ya bastaría para obligarme a escribir estas líneas. Sin embargo, hay también aspectos políticos vinculados con la construcción de la izquierda socialista en Panamá que ameritan tomar públicamente posición.

Todo se relaciona con los conocidos cables de wikileaks. Unos cuantos de estos dan cuenta del presunto contenido de entrevistas mantenidas por dirigentes del Partido Alternativa Popular, Beluche entre ellos, como su secretario general, con representantes de la embajada norteamericana en Panamá.

Sobre este asunto, dos acotaciones. En primer lugar, sobre el tema wikileaks, parecería estar demás, entre gente que se reclama de izquierda, alertar sobre lo insensato que resulta tomar como bueno todo aquello que trae la marca de esta proveniencia. El carácter opaco y confuso de esta organización, sus medios y de su principal referente, imponen un considerable grado de prudencia al valorar las ‘informaciones’ que selectivamente decide hacer públicas, en asocio con conocidas corporaciones mediáticas. El carácter de esta organización, así como la situación jurídica de su aparente cabecilla, la hace como mínimo manipulable. Esto, independientemente del contenido de las ‘revelaciones’, muchas de ellas hechos ya conocidos, particularmente las referidas a modos de operar de los gobiernos norteamericanos.

En segundo lugar, el tema de las reuniones con agentes norteamericanos. La decisión de cualquier organización autoreclamada de izquierda de acceder a este tipo de contactos constituye una cuestión problemática y discutible en términos de forma y oportunidad. Recientemente se ha dado a conocer un supuesto encuentro (al menos uno) similar entre representantes del MLN y el mismo interlocutor. Para ser breve, repito lo obvio: las reuniones con representantes de la primera potencia imperialista, con la cabeza del enemigo político de clase, deben restringirse a situaciones puntuales que las justifiquen, deber ser públicas y con una agenda clara. No entro a valorar la decisión del PAP, del MLN, o de cualquier otra organización, pues no conozco el contexto.

Lo que resulta inaceptable, repudiable y autodescalificante, y con esto vuelvo al asunto central aquí, es que el MLN aproveche la circunstancia, torturando los hechos, para instrumentar una campaña de descalificación política contra alguien, Olmedo Beluche, quien por casi 4 décadas ha sido un destacado luchador social, dirigente político e intelectual marxista, de los  pocos que la izquierda política panameña ha dado en el período. Su compromiso, determinación y talento se han traducido en activismo, ideas y publicaciones que han estimulado, organizado y educado a muchos en muy diversos sectores.

Se puede discrepar, sin duda, con algunas de sus posturas, como con las de cualquier referente u organización de izquierda, y nosotros, en el marco, repito, de una amistad y afecto profundos, hemos tenido y tenemos discrepancias que intentamos procesar fraternalmente. Pero se requiere de una dosis de mezquindad abrumadora, o de una mala voluntad política enceguecedora, para pretender desconocer una trayectoria como la de Olmedo. Pero el MLN va más allá. Ha lanzado contra Olmedo Beluche una acusación infame, directamente en línea con los más despreciables recursos del stalinismo. Le ha llamado ‘traidor’. En otros tiempos esto era la antesala para un humillante ‘juicio de Moscú’, montaje previo al asesinato de destacados dirigentes de la revolución rusa.

El proceder del MLN no tiene más contenido  que su propia descalificación, como organización. Es claro que apela al conocido recurso de la propaganda nazi de repetir algo lo suficiente como para que los desavisados de siempre acaben tragando algo del potaje de marras. Pero el artilugio resulta tan absurdo que en realidad no puede tener más consecuencia que el de volverse contra el orquestador.

En momentos en que el MLN intenta lanzar un proyecto político-electoral autoreclamado progresista, la campaña contra OB constituye el enésimo recordatorio de lo poco confiable que es y ha sido por buena parte de los últimos 30 años esta organización. No descubro nada. Cualquiera que haya participado de las luchas y movimientos sociales panameños en ese tiempo, sabe perfectamente a lo que me refiero. No se trata de desconocer la importante trayectoria del MLN como parte de la izquierda panameña, sobre la base de la cual ha conseguido una relevante influencia en los movimientos sociales. Justamente porque no procedemos con los métodos que han caracterizado a esta organización y que igualmente han marcado su trayectoria. En pocas palabras, la izquierda marxista ha pagado un alto precio  a lo largo del siglo XX por la deformación stalinista en el movimiento de masas. El burocratismo y la calumnia, incluso la agresión criminal, han sido parte de ello.

La campaña, absurda e infame, del MLN contra OB deja al descubierto un lado profundamente siniestro de esta organización. Denunciar tales métodos, más allá de las diferencias y el necesario debate, resulta crucial si de construir una alternativa obrera y popular y de izquierda se trata.

En cuanto a Olmedo, como decía al comienzo, su trayectoria es su mejor aval. La campaña del MLN solo desmerece al MLN.

Roberto Ayala S.
Sept. 18 de 2011



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