Tiempos corridos

Por • 18 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

1.
Enfrentamos una nueva y definitiva exterminación, encarnada en todos los regímenes jerárquicos caducos, crecientemente peligrosos en la medida en que entienden que no tienen futuro, a no ser destruyendo la biosfera y diezmando a la población mediante el enfrentamiento radical y fanático de culturas (la tan acariciada y promovida “guerra de civilizaciones”).

Es la estrategia criminal que han diseñado y fomentado los halcones, acatando las directrices del sionismo apocalíptico.

Su propósito sagrado está expresado claramente en la Torá y el Pentateuco. Ambos libros son equivalentes. Contienen los fundamentos de la inquebrantable ley hebrea, también adoptada por musulmanes y cristianos, adaptada a sus propias concepciones de dios y de lo sagrado y lo prohibido.

Ambas religiones derivadas de Abraham serían los polos de esa guerra de civilizaciones promovida por los sionistas, quienes se consideran los elegidos y únicos legítimos herederos del notable patriarca, quien casi sacrifica a su hijo Isaac, cuando era un muchacho, porque Yahvé se lo ordenó. Por fortuna, se apiadó a último momento, y el joven salvó su vida del resuelto filicida.

Con la confrontación universal y su superioridad en armamentos masivamente mortales, lograrían tapar con montañas de cadáveres su intencional fracaso para sostener la Vida y mejorar la condición humana.

Para desgracia de los demás pueblos, los sionistas fundamentalistas consideran que con tal carnicería cumplirían su irrenunciable y milenario destino de “pueblo elegido”, predestinado a poseer la “tierra prometida”.

Manifiesta e impúdicamente, realizarán sus delirios homicidas, bélicos, arrasadores y conquistadores, si nos dejamos. Evitarlo depende de todos los seres dignos y lúcidos, pues los sionistas jamás renunciarán a su divino cometido.

De ahí que la re-creación del estado palestino por la ONU, confirmando la resolución de 1947 que ya lo había creado junto al de Israel, merezca el apoyo de la gente decente.

Las mayorías soberanas son capaces de impedir el holocausto universal, enfrentando y derrotando la mortal e inconmovible arrogancia sionista que, a excepción de la resolución que creó su Estado y que apenas han cumplido a medias, no ha respetado ninguna otra, humillando al Mundo entero en cabeza de los miserables arrodillados que venden a los pueblos, sosteniendo que los protegen y defienden, aunque de ninguna manera están resueltos a pelear con los banqueros amos de potentados, dueños de USA y depredadores del Mundo entero.
2.
Para causar su soñado Armagedón, les es indispensable fomentar la guerra entre cristianos y musulmanes, ojalá adobada con otros conflictos, como el de India con Pakistán o el de las dos Coreas.

Además, les es de gran utilidad la infundada invasión a Irak, justificada con mentiras deliberadas y evidentes, como la falsa existencia de armas de destrucción masiva o el imposible apoyo de Sadam Husein a los asesinos de Al Qaeda.

Tales mentiras son parte de la conspiración bélica, pero lo cierto es que los terroristas suicidas fueron entrenados por la CIA para asignarles la responsabilidad por los auto atentados del 11 de septiembre., que promovió cínica y perversamente el retrasado mental, psicópata indolente, George W. Bush, decidido a desatar la tercera guerra mundial que ha decretado el Club Bilderberg.

Afortunadamente, hasta ahora no han logrado que les cuaje, a pesar de esfuerzos tan destacados como los auto atentados del 11-S, que los halcones de Washington siguen sin pagar mientras profundizan al ruina económica y la destrucción de la biosfera, apegados a las desastrosas recetas del Neoliberalismo, ahora dirigidas a acabar con la conquista social europea que fue el “estado de bienestar”, y que sólo conservan los países nórdicos, que eludieron la trampa antisoberana de la moneda única manejada por una entidad privada, el Banco Central Europeo.
3.
Aunque la guerra mundial sigue sin cuajar, la invasión a la cuna de la civilización ha generando una guerra civil entre chiitas y sunitas, tras la destrucción ordenada por Bush.

El enorme crimen contra la Humanidad y la cultura fue transmitido por la televisión en vivo y en directo, tanto para atemorizar a los eventuales insubordinados del lacayaje como para no dejar dudas sobre su condición de hombre más poderoso del Mundo, como suelen denominar en USA a los títeres que ocupan la presidencia dejando intacto el poder del COG.

Esta sigla representa la política de “Continuity of Goverment” que dirige hace años la gran colonia sionista, por encima de la voluntad del pueblo y las promesas del presidente, develando la ya insostenible impostura de su democracia de pacotilla.

Constituye el auténtico corazón del Gobierno Mundial en la Sombra impuesto por los potentados del Club Biderberg para dirigir su Nuevo Orden Mundial (NOM o NWO, en inglés) castrador, depredador y despreciable, que se ha propuesto extinguir a las mayorías y someter a la esclavitud a los eventuales sobrevivientes.
4.
El psicópata demostró su grandeza y apabulló la voluntad de los cobardes, mediante demenciales bombardeos indiscriminados a joyas arquitectónicas patrimonio de la Humanidad, con sus consecuentes “daños colaterales” o genocidios de la población inerme e inocente, condenada a desaparecer porque sobra, según los potentados.

Se trata de tesoros anteriores a la formación del pueblo judío bajo la égida del impostor Jacob, quien le robó la progenitura a su hermano Esaú, aliado a su madre, la pérfida Rebeca, para engañar a Isaac, su padre, hijo de Abraham y Sara.

Esto lo sabemos bien en occidente quienes hemos sido criados bajo el credo cristiano y que ahora, como todo el Mundo, estamos a punto de ser sacrificados por las obsesiones del sionismo y su caprichoso dios.
5.
Su desespero hace que los inescrupulosos enemigos comunes cada vez sean más torpes y peligrosos.

Pero el tiro le puede salir por la culata al sionismo asesino y genocida que confía en que su práctico monopolio de las armas de destrucción masiva -muchas de ellas construidas y poseídas por el complejo industrial militar de USA, su gran colonia americana- será suficiente para asegurar el exterminio que precipite el fin del Mundo y el consecuente Juicio Universal con su tránsito de los 144.000 elegidos al Paraíso.

Debemos recordar que Albert Einstein predijo que la cuarta guerra sería con palos, una vez ocurrido el holocausto nuclear que causaría la tercera, si permitimos que suceda dándoles apoyo a los megalómanos.
6.
En cuanto a lo económico y social, es unánime el compromiso de los potentados, incluyendo a los gobernantes de las neocolonias a su servicio, con la noción de progreso impuesta por el Neoliberalismo depredador y anticientífico, fundado en los delirios de la sionista atea, la fantasiosa y mediocre novelista Ayn Rand.

Tan nefasta doctrina niega todo principio económico racional. Se enfoca en expropiar a las mayorías para concentrar la riqueza en las manos de los decrépitos que están destruyendo todo mediante el consumismo embrutecedor, contaminador y excluyente.

Lo hacen guiados por el parasitario y determinante sector financiero, fortalecido y desaforado a partir de la “desregulación” que impuso el pistolero de celuloide, Ronald Reagan, cuyas políticas no han dejado de matar a millones.

Su propósito es extender la hambruna, las pestes y los despojos, a fin de volver sumisos a los arrogantes que se creen gente igual, en derechos y dignidad, a quienes insisten en suplantarlos y subyugarlos porque se consideran superiores.

Éstos se sienten predestinados para agobiar a su prójimo inferior, a nombre de fantasías redentoras, muchas veces abiertamente homicidas del diferente y hasta de los mismos fieles a la doctrina de que se trate, ya sea religiosa o laica, pues la locura se da en todos los terrenos, y en ninguno faltan fanáticos dispuestos a morir por una causa que consideran justa y superior; ésa que les han inculcado sus líderes y caudillos.

Aunque, frecuentemente, no entienden sus postulados, el ambiente los obliga a adoptar la ideología imperante para evitarse sufrimientos gratuitos, en un patético ejercicio del instinto de conservación que los potentados suelen calificar de muestra de inferioridad en quienes se someten sin críticas a lo que les imponen los megalómanos despiadados y mesiánicos quienes, de esta manera, se auto convencen de su falsa grandeza y de la pequeñez de aquellos a quienes oprimen y desprecian.
7.
Irónicamente, algunos potentados hacen populismo y demagogia inventando escenarios antiimperialistas mientras ceden las riquezas de las naciones o, mejor, los escenarios de la Vida que a nadie pertenecen, a los depredadores empeñados en precipitar la tercera guerra mundial que extermine al 95% de la población, y suma al resto, si es que hay sobrevivientes, en sufrimientos sin fin.

Por eso, ninguno se niega a elevar el PIB del sector primario, abriendo los territorios a la explotación -desaforada y simultánea, en países de todas las latitudes, por las multinacionales sin patria o “globales”- de los recursos naturales que mantienen el equilibrio en el Planeta.

Insólitamente, los vendepatrias gobernantes se sienten felices ufanándose del aumento del PIB que arrasa con la Naturaleza de manera irreversible, afectando permanentemente la vida de las comunidades ancestrales y perpetuando la miseria en lugares otrora fértiles y ricos, como Haití.

De ahí que, como Juan Manuel Santos en el lejano oriente, se esmeren por atraer inversionistas extranjeros que arrasen con todo a cambio de dólares sin valor pero que todavía circulan y despiertan la codicia de los infelices que nos dejan en la ruina.

Es el recurso de los potentados para superar su crisis económica al tiempo que agudizan las condiciones de opresión para las mayorías y aceleran su Apocalipsis.

Como su inversión es fundamentalmente saqueadora, son inevitables y profundos los daños al medio ambiente, con el consiguiente exterminio de casi todas las especies conocidas y el deterioro creciente de las condiciones para la conservación de la Vida de quienes no exterminan directamente con su actividad depredadora.

Desde luego, igualmente afectan a las víctimas colaterales, no consideradas significativas por los criminales que dominan todavía pero, tal vez, por pocos días porque las masas amorfas y manipulables están despertando, convirtiéndose en multitudes pensantes y conscientes, dispuestas a intervenir en la definición de las políticas públicas que afectan sus vidas y sus intereses.
8.
La esperanza es que los indignados mantengan y fortalezcan sus banderas de dignidad, paz, justicia, equidad, solidaridad y respeto, de modo que, con ecuanimidad y decisión, sin violencia pero con lucidez y perseverancia, se opongan a la continuación del monopolio privado del sector financiero.

Éste es indispensable en una sociedad mercantil. Pero es improductivo, pues la riqueza verdadera surge del sector real condicionado por los banqueros.

Pero los banqueros privados, histórica y abusivamente apoderados de un monopolio público vital que les ha otorgado gran poder, han causado una crisis económica tan profunda como artificial, que tenemos que denunciar y rechazar mediante la recuperación de la soberanía monetaria por los pueblos.

Hay que arrebatarles el monopolio del crédito a los banqueros privados porque -como es innegable y cada vez lo entienden más ingenuos, a base de imposturas y convencionalismos fundados en supersticiones y represiones- están decididos a apoderarse “legalmente” del Mundo.

Por eso no les da pena arruinar a los países gobernados por cipayos. Proceden como si, efectivamente, valiera más el interés del egoísmo enfermizo de individuos despiadados que la satisfacción del egoísmo sano de las mayorías, privadas de lo indispensable para desarrollar sus vidas y desplegar sus talentos, por los monstruos codiciosos e inútiles que no podemos soportar durante más tiempo.

Es absurdo, injustificable e intolerable que la población de todo un país rico y, supuestamente, soberano, se vea condenada a la miseria porque sus recursos son privatizados y destruidos.
9.
Pero los enemigos comunes, como fieles sionistas apocalípticos, seguirán convirtiendo la economía en un casino. También profundizarán la explotación incontrolada y deliberadamente criminal de la biosfera, como sucede con la extracción de petróleo en zonas delicadas y altamente sensibles que, para numerosas especies, sustentan la Vida de comunidades enteras.

Es indispensable elevar una protesta mundial y consistente para empezar a desmantelar las mortales plataformas marinas de extracción del crudo, antes de que fallen, ya sea por accidente o por una perversidad deliberada dirigida a convertir los mares en pantanos tóxicos, y los manglares en que se reproduce la Vida, en cementerios.

Los daños permanentes causados por los cargueros y por los escapes en los pozos, se agravan con crímenes deliberados como la limpieza en alta mar de los tanques de los inmensos barcos petroleros.

Pero la destrucción deliberada de plataformas de exploración en toda clase de terrenos, tanto como de los oleoductos, son tragedias anunciadas e inminentes que tenemos la obligación de denunciar y empezar a resolver antes de que la catástrofe ocurra, pues serían blancos favoritos para los genocidas despiadados si logran desatar la guerra.

En el mismo sentido se imponen el desmantelamiento de las centrales nucleares y la prohibición de construir más represas monumentales que inundan terrenos fértiles o sagrados, desplazando o extinguiendo las formas de vida que se desarrollan en ellos.

Es hora de adoptar las fuentes limpias de energía que eviten la monumental catástrofe vital en curso, y que ofrezcan un terreno de investigación y estudio, tanto como laboral, amplio y promisorio, capaz de suministrar ocupación e ingresos a millones de víctimas del actual sistema depredador e inviable.

Superarlo es indispensable. Les corresponde a las personas vivas conscientes de su valor individual, que es equivalente al de cualquiera aunque las sociedades jerárquicas imperantes en la Historia siempre lo hayan negado.

10.
Mediante la expresión contundente, multitudinaria, intransigente y pacífica de las personas dignas, resueltas a ejercer su soberanía y desligarse de sus presuntos representantes, expertos en política y dueños de la cosa pública, que les pertenecería no se sabe bien por qué; han de llegar a su fin

el saqueo de las riquezas nacionales por los potentados de las multinacionales apátridas;

el nombramiento de bandidos como funcionarios;

la supresión de las libertades individuales con su violación de derechos y libertades;

la falsa democracia representativa;

el enriquecimiento de los corruptos;

la destrucción de la biosfera;

el desprecio a quienes carecen de poder y riqueza;

la desigualdad social que niega los fueros de los individuos sometidos por déspotas de todos los pelambres;

la miseria ética de los miserables que subyugan a los hombres de buena voluntad, amantes de la paz;

el engaño imperante, que cada vez menos seres humanos se muestran dispuestos a tolerar, de modo que lo combaten abiertamente;

la dinámica de la autocracia dominante en la Historia, que corrompe todo lo que toca, como un desatinado rey Midas que convierte en oro el alimento, la Vida, el placer, los valores…
11.
El futuro será luminoso para todos o no será para ninguno, por muy importante que se sienta y por muchos tesoros que haya acumulado a costa del hambre de multitudes.

Ya éstas reclaman sus fueros. Y no hay fuerza que pueda impedirles que recuperen lo que a todos nos pertenece pero que el Neoliberalismo les otorga a unos cuantos privilegiados, a nombre del derecho a la propiedad privada que, paradójicamente, expropia irremediable y definitivamente a las mayorías.

Ya no soportamos tantas farsas. Estamos dispuestos a derrocar y castigar a todos los impostores dedicados a llenarse de privilegios a costa de los derechos ajenos.

Es una asunto colectivo que exige la participación soberana de cada ser humano que se sienta digno e igual en derechos a cualquiera, de modo que no se le subordine a ningún megalómano ni a ninguna institución castradora, como suelen serlo los partidos políticos o las iglesias o hasta los mismos equipos deportivos.

Realmente, es algo que involucra al “individuo”, esa gran conquista conceptual y fáctica del ideario liberal, que tanto desprecian quienes se creen superiores e idóneos representantes de los demás, a los que consideran irremediablemente inferiores, ineptos e incapaces de identificar y defender sus derechos tanto como sus propios intereses.
12.
¿Será que sueño? La actitud de los indignados me indica que no, aunque los intelectuales orgánicos del marxismo -o de cualquier otra ideología fundamentalista- los desprecien por indisciplinados y “pequeño burgueses”.

Ésta es una condición social detestada por Marx, de modo que exime de análisis a sus fieles revolucionarios doctrinarios, tan intransigentes e incapaces de entender un mundo tan cambiante y, mucho menos, de dirigir el que habrá de remplazarlo y de identificar las clases sociales que lo forjarán.

Pero no admiten su intransigencia. La consideran su fuerza; una especie de baluarte inexpugnable defendido por la deformación de la ciencia materialista.

Se trata de una actitud “idealista” (arbitraria, subjetiva, sin fundamentos en la realidad) que no alcanzan a percibir porque disponen de dogmas oportunos para defender sus interpretaciones de la doctrina.

Su fe ciega los induce a creer que su ideario todo lo explicaría, según deduce uno del “libro rojo” de Mao Tse Tung, verdugo de su pueblo a nombre de la “revolución cultural”. O, también, del “libro verde” del asombroso Gadafi, verdugo de su pueblo a nombre de su “revolución islámica”, absolutamente despótica y traidora de los intereses soberanos del pueblo.

Por fortuna, el clan libio de asesinos “revolucionarios islamistas”, ha caído, para escarmiento de los déspotas que insisten en considerarse predestinados para gobernar a los pueblos, impidiéndoles que ejerzan la porción de poder y disfruten de la cuota de riqueza que a cada individuo le corresponden.
13.
La lección es para todos. Demuestra el trance revolucionario que estamos viviendo y cuya dirección los potentados tipo Sarkozy y David Cameron pretenden apropiarse junto a las riquezas naturales que puedan saquear

Es algo que tenemos que denunciar e impedir, a toda costa, pues ellos son parte de los decrépitos potentados y sus lacayos, que no podemos permitir que se recuperen de su agonía.

Lo que corresponde es precipitar su deceso para inaugurar un Mundo Justo, antes de que desaten la guerra y culminen su apropiación de la riqueza adicional a su consolidación del monopolio del poder. Evidentemente, el asunto es común, global, decisivo y definitivo.

Cada individuo tiene derecho a participar, aunque a los “representantes” les parezca escandaloso.

Es que ya no hay espacio para politiqueros, ni para imposturas como las que recoge la farsa convencional conocida como “democracia representativa”.

Lo que corresponde, pues es lo único aceptable, es la democracia directa, ejercida por cada pueblo como a bien tenga, estableciendo las instituciones adecuadas a sus costumbres.

Evidentemente, si se respetan las idiosincrasias, la definición de la institucionalidad propia no se hará mediante imposiciones ni, mucho menos, copiando las instituciones representativas (en particular el ejecutivo y el legislativo) establecidas por el Liberalismo para suplantar a las monarquías.

Las instituciones que se den los pueblos civilizados para gobernarse democráticamente, serán definidas y concertadas mediante la deliberación amplia de todos los interesados, sin cortapisas ni limitaciones.

Indudablemente, aunque les duela profundamente, serán ajenas a las marrullas de los politiqueros profesionales, cuya función de suplantación pierde todo sentido en una verdadera democracia, como la que podemos ejercer gracias a los desarrollos técnico-científicos que disfrutamos las generaciones vivas, y que los potentados difundieron para refinar el control sobre los ciudadanos despojados de sus derechos, aunque -sin caer en triunfalismos prematuros que podrían distraer la lucha común de los indignados, impidiendo su éxito- las cosas no les están saliendo como las planearon.

Por lo visto, acá también les está saliendo el tiro por la culata. Pero depende de cada uno participar para que sea así, de modo que los impostores expertos en dominación pierdan su razón de ser y se extingan por sustracción de materia, pues nadie volverá a necesitar que lo representen ni lo suplanten; ni siquiera un minusválido digno de toda consideración y apoyo por la sociedad.

¡El poder y la riqueza deben ser para todos!

Los representantes y los caudillos son cosas del pasado que estamos en mora de superar; pero vamos haciéndolo espontánea y contundentemente, como seres libres ajenos a partidos y asociaciones conspirativas y discriminatorias.

¡Todos somos ciudadanos con iguales derechos!

Nadie puede reclamar superioridades ni privilegios, negándonos nuestra soberanía personal y nuestra identidad cultural, para imponernos lo que sus ilustrados, experimentados o deformados cerebros les hacen considerar como correcto y conveniente, aunque las mayorías ineptas no lo entiendan ni lo compartan.

Ellas piensan distinto, son grupos humanos heterogéneos e insubordinados, como lo demuestran los incomprendidos indignados, ahora manifestándose en Nueva York para desconsuelo de los políticos profesionales y espanto para los banqueros ladrones. Las masas informes se les están volviendo multitudes conscientes, y no saben cómo atajarlas.

El artículo anexo de Semana, que se puede consultar en el enlace http://www.semana.com/mundo/cientos-protestan-nueva-york-decididos-tomar-wall-street-durante-meses/164350-3.aspx, ilustra la novedosa situación, porque las manifestaciones en Nueva York se inscriben explícitamente en el movimiento mundial de los indignados que pronto dará lugar a la consolidación de la embrionaria Sociedad Democrática Global, pese a la incredulidad de los representantes y demás lacras abusivas.

“Como nuestros hermanos y hermanas en Egipto, Grecia, España e Islandia, planeamos usar la táctica revolucionaria de ocupación masiva de la primavera árabe para restaurar la democracia en Estados Unidos”, señalan los organizadores.”

¿Acaso se trata de hippies mugrosos y desatinados, como los califican los politiqueros, acostumbrados a suplantar a los ciudadanos y desesperados al verse privados de su falsa e injustificada primacía?

¿O serán seres dignos dispuestos a adelantar la revolución mundial indispensable para que la Vida continúe y la gente la disfrute con dignidad y sin escaseces artificiales?

A cada uno le corresponde responder, pues cada uno es distinto y obedece a intereses diferentes que pueden llegar a ser opuestos sin perder su validez subjetiva, aún siendo nefastos para las mayorías, como sucede con los de los enemigos comunes, en particular los de los banqueros ladrones y sus lacayos en los gobiernos de los países dependientes, sobre todo de los condenados a convertirse en parias, como México, Afganistán y Colombia, que ya han adelantado bastante en esa dirección.

Los tiempos presentes son patológicos pero interesantes. Ofrecen un dilema definitivo, cuyos polos de confrontación son los potentados de todos los pelambres, por un lado, y las mayorías condenadas a una inferioridad eterna que los más lúcidos y dignos rechazan, por el otro.

¿Ganarán las minorías o las mayorías? He ahí el dilema que se le plantea a cada ser humano: apoyar a los macabros potentados o sumarse a las mayorías interesadas en defender un futuro digno para todos. Cada uno, tú entre ellos, lo decide.

Darío Botero Pérez



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