Las dos potentes razones

Por • 17 Sep, 2011 • Sección: Un Grano de Maíz

Si conseguimos ligar las razones universales para votar por Chávez, con las razones particulares, el triunfo estará asegurado. Si logramos entender que no se puede resolver la existencia feliz sin solucionar los problemas más generales de la humanidad, la votación a favor de Chávez será masiva. Si percibimos con claridad que sólo el Socialismo nos puede dar espacio y tiempo para la vida, entonces la Revolución será invencible en cualquier confrontación con los jinetes del imperio del Apocalipsis.

Esta es la clave para el triunfo en octubre del 12, y también para blindar la Revolución contra cualquier tentación de los gringos-lacayos.

El Socialismo tiene vitales justificaciones universales, generales, lo asombroso es que las grandes masas todavía no se aferren a él con el mismo desespero que un náufrago agarra la tabla que le significa la vida.

Es así, el Socialismo es la única opción de sobrevivencia que tiene la humanidad. El camino del capitalismo es extinción segura de la especie, esto no es una sentencia de predicadores alucinados, es una realidad aceptada por las mentes más brillantes del planeta. El desequilibrio de la naturaleza nos anuncia el camino equivocado todos los días.

Es evidente que el Socialismo es una necesidad de vida o muerte. Cada instante cobra más vigencia la consigna “Socialismo o Muerte”, podríamos decir también “Socialismo o extinción”, o más preciso, “Socialismo o la nada”. Ya la consigna de Rosa Luxemburgo: “Socialismo o Barbarie” perdió vigencia, la nada, la extinción, dispensa a la barbarie.

Pero si esas razones generales parecieran lejanas, predicación de locos, si nos sintiéramos seguros en nuestra ignorancia de avestruz, también hay razones particulares. Sólo el Socialismo nos puede dar un nuevo sistema de vida que garantice una existencia feliz. El capitalismo ha enfermado al hombre, lo ha desarraigado de su condición, al punto de convertirlo en una máquina de consumo: se vive para consumir, y el consumo es la medida de todo. El mundo de las cosas domina al mundo del humano. Las cosas son la medida de la existencia.

Nos han hecho creer que sólo consumiendo cosas, mercancías, podemos ser felices. Pero el consumo en el capitalismo es infinito, de esta manera siempre estamos insatisfechos, compramos algo hoy y antes que lleguemos a casa ya esa compra se nos hizo obsoleta, nos vuelve la angustia de no tener lo necesario para ser felices, y en ese círculo de compra y desasosiego, en ese consumo infinito de dementes, consumimos la vida.

El Socialismo nos cura de esa dolencia, da a la condición humana otro contenido, nos devuelve la serenidad de la vida entre fraternos, nos reencontramos con nosotros mismos porque nos reconocemos en el prójimo. Después de eso todo viene por añadidura, las necesidades materiales, ahora no enfermizas, son satisfechas por el trabajo de todos. La vida en la sociedad integrada potencia de tal manera a la humanidad, que la sentencia de “tomar el cielo por asalto” se hace realidad, y la tierra se transforma en cielo.

¡Por Chávez, por la vida siempre!



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