Esa pequeña palabra llamada “Ética”

Por • 17 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

“La ética solo existe en el momento en que dejamos
de pensar en YO y pensamos en NOSOTROS”

Estimados camaradas socialistas, el presente artículo va a tratar, única y exclusivamente, el desarrollo de la idea enunciada al principio. No tratare de darles el significado semántico de la palabra “Ética”, ni sus orígenes, ni sus bases, ni las implicaciones o visiones ideológicas y filosóficas que sobre este punto tanto se ha escrito.

Debo necesariamente comenzar por explicar que para mí, y obviamente para cualquier civilización racional que se quiera construir o preservar en el tiempo, el entendimiento cabal, y más aun, el uso formal y continuo de la ética en nuestras vidas es fundamental. Todo lo anterior queda claramente enunciado en la siguiente idea: “sin ética cualquier sociedad perece”.

Habiendo dejado en claro como ciudadano que soy, y por ende ser social, la importancia “Vital” que tiene la ética para la subsistencia y posterior transformación de nuestra sociedad, entrare en la materia formal del artículo, que no es otra que darle cuerpo a la idea inicial.

La filosofía desde su mismo inicio ha tratado de explicar lo humano, sus circunstancias, su formación, su composición, en fin, ha tratado con más o menos éxito de entender eso que llamamos “Humano”. Yo no voy a entrar en esa milenaria lucha por tratar de ser el que consiga la piedra filosofal del saber final; para nada, ni tengo la formación, ni las ganas y mucho menos el tiempo y por otro lado no lo considero necesario; además que nuestro admirado Marx ya dejo muy en claro cual es el camino, que no es otro que el de “Transformar” al hombre en vez de tratar de entenderlo cabalmente y para mí, ese es el camino.

Se que muchos en este punto me adversaran y dirán lo que siempre han dicho: como puedes transformar algo que no entiendes; y hasta cierto punto es cierto, pero si para hacer las transformaciones necesarias en el campo de la electricidad los primeros físicos que la estudiaron: Franklin, Maxwell, Faraday y tantos otros, hubiesen tenido que esperar a entender cabalmente a la electricidad, aún en estos tiempos usaríamos leña para calentarnos y alumbrarnos.

No señores; es imposible entender cabalmente al humano; esto es, repito, imposible. Tan imposible como el encontrar a dos seres con las mismas huellas dactilares, con el mismo color de ojos y la misma estatura. Ya somos más de 7 mil millones de seres humanos en esta bella tierra de gracia y no hay dos idénticos con esas características; entonces como vamos a pretender englobar algo tan complejo y variante en un precepto, en una norma harto rígida; no señores, esa es una ilusión en la que no caeré.

A mí lo que me importa es la vida, y esta en soledad es imposible; por ende nos volvimos seres sociales, seres gregarios; y cada vez más, a medida que aumentamos geométricamente nuestra cantidad más gregarios nos volvemos y más sociales somos; por ende, para la subsistencia de este sistema de vida social y de nuestra propia vida, es fundamental ser “ciudadanos” y entender cabalmente que es lo que esto implica.

Si bien es cierto que el tratar no solo de definir la ciudadanía de un humano, así como dar todas sus características, implicaciones, ordenes, fundamentos y demás, se haría largo y canson para un breve articulo; lo cierto de todo esto es que para mí la característica fundamental que nos vuelve seres sociales es la Ética; de ahí que sea el tema principal y único de este articulo.

Mi inicial enunciado cita: “La ética solo existe en el momento en que dejamos

de pensar en YO y pensamos en NOSOTROS”. Ya desde el punto de vista, netamente, semántico podemos ver la clara implicación social y de grupo que tiene la ética. Es así de claro mis estimados lectores, esa molesta palabrita para unos, casi mítica para otros y tan necesaria para todos, como lo es la ética, solo tiene cabida y uso en una sociedad racional, y viceversa, es decir, es el engrudo que mantiene a esta sociedad.

Se que suena paradójico, pero así es. La ética solo aparece cuando somos seres sociales y somos seres sociales porque tenemos un basamento ético más o menos fuerte.

De ahí la enorme importancia de entender que la ética no es palabra muerta, es acción y además acción social. Entendámonos; para esto citare un clásico ejemplo que usan todos aquellos empiristas que quieren colocar a la ética en un plano superior, en un plano metafísico, casi divino, que poco o nada tiene que ver con la razón; y es mis estimados lectores todo lo contrario.

El ejemplo en cuestión es el sentimiento, angustia y consecuente manifestación de una madre ante el secuestro de su joven hijo. Ejemplo muy doloroso pero conciso para mi punto. En ese momento una madre se coloca por encima de eso que llamamos bien o mal y que no es otra cosa que esa serie de preceptos y normas que se nos inculcan desde niño y que nos enseñan a comportarnos dentro de un marco de convivencia mutua, dentro de nuestra sociedad; así, todo lo que se salga de ese marco es malo y todo lo que este dentro es bueno.

Pero en el justo momento en que los dos sentimientos irracionales que tiene todo humano, como los son el Amor y el Miedo se manifiestan, en ese mismo momento este marco referencial de norma de bien y mal o normativa moral y ética para otros se rompe, se destroza de tal manera que deja de existir y ante la posibilidad de perder a nuestro ser amado somos capaces de hacer absolutamente todo, y repito, absolutamente todo lo necesario para recuperar a nuestro ser querido y traerlo a nuestro lado con vida.

Hasta aquí se que parece muy claro que aquellos que enuncian a la ética como claramente mas allá de toda razón y lógica están en lo correcto, y yo les tendré que decir que NO; y un NO muy rotundo. Ahora necesito volver a retrotraer mi frasecita inicial, a saber: “La ética solo existe en el momento en que dejamos de pensar en YO y pensamos en NOSOTROS”.

Aplicada al ejemplo anterior, veremos que si bien parece desaparecer esta ética ante los apremiantes sucesos y por ende toda lógica razón, pues no es así; si bien desde el plano individual, el YO, cualquier recurso que se emplee para la recuperación del hijo, por muy alejado de la ética que esté, será correcto; pero será solo la razón, y repito, la razón la que nos recordara que somos seres sociales y que si bien todos los actos fuera de la ética que nos permitan recuperar al ser amado en el plano individual serán correctos, no es menos cierto que la razón nos recordara, de manera casi inmediata, que todos nuestros actos tendrán una repercusión dentro de nuestro futuro social.

Entendámoslo, si bien podemos llegar hasta el limite de matar a nuestro enemigo, en este caso, el captor del hijo; no es menos cierto que la razón nos volverá a traer al plano de la realidad, al plano de la tierra, para recordarnos que esta muerte, por muy justificada que se vea en el plano individual, en el plano social es reprochable y tendrá una lógica y proporcionada consecuencia.

La vida en sociedad es así de clara; si bien la misma vida nos pondrá en situaciones donde la misma razón será la que nos indique que el marco referencial de conducta conocido como ética no es valedero para nuestro fin, esa misma razón será la encargada de hacernos entrar en causa cuando el peso de las consecuencias de nuestros actos nos lleguen y nos abrumen.

Ya para finalizar con esta breve divagación filosófica mía; se que muchos dirán que coloco a la ética muy por encima del puesto que esta tiene, que no es otro que ese que pareciera reducido casi exclusivamente a los diez mandamientos católicos, y que son las leyes y las reglas de comportamiento las encargadas de regir la sociedad y que estas están muy por encima de la ética; y yo les diré que puede ser que eso funcione en una sociedad capitalista, que ante todo debe primar al “yo” sobre el “nosotros”; pero como ya lo dijo Marx, y yo lo vuelvo a repetir, aquí lo que se trata es de transformar, y la única verdadera forma de transformar a nuestra sociedad y crear a ese hombre nuevo es dando el verdadero valor, preponderante, que tiene la ética, en toda sociedad que realmente quiera ser una sociedad, y para ello la EDUCACION es la base fundamental.

Alfredo Domínguez Fernández
pito0726@hotmail.com



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