¡Detener la locura imperial!

Por • 15 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

En momentos, que la izquierda mundial se abraza con el imperialismo, y saluda su barbarie contra el pueblo libio; desde el sur, centro y el caribe americano emerge la voz de los países del Alba (Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Dominica, San Vicente y Las Granadinas), como un solo resplandor de lucidez revolucionaria: “Exigen el cese inmediato e incondicional de los bombardeos y de la intervención militar de la OTAN en el territorio libio…”, además de deplorar: “que la OTAN haya desconocido las insistentes gestiones de la Unión Africana en búsqueda de una solución de diálogo y paz para el conflicto interno de Libia…el papel cómplice de varios de los grandes medios de información internacional, que se han sumado a los intereses de agresión y se han prestado para distorsionar la información sobre lo que acontece en Libia…”, planteando, hasta el momento, el único Plan de Acción coherente en la perspectiva de frenar el genocidio “humanitario” que, actualmente, llevan adelante las fuerzas mercenarias del Consejo Nacional de Transición, por tierra, y por aire, las fuerzas imperialistas de la OTAN, consistente en los siguientes puntos:

• Promover la discusión en la Asamblea General de la ONU sobre los peligrosos precedentes que se han creado en torno a Libia y sobre la protección de los derechos soberanos de esa nación árabe de África y dirigido a garantizar que Libia no se convierta en un protectorado de la OTAN o del Consejo de Seguridad de la ONU.
• Promover la constitución de un Grupo de Trabajo de la Asamblea General para investigar y monitorear el uso de los fondos congelados de las reservas financieras de Libia, que rinda cuenta a la Asamblea sobre sus resultados y conclusiones.
• Hacer un llamado a la Comunidad Internacional para promover una iniciativa de investigación de los crímenes realizados en Libia por la OTAN en el perjuicio del pueblo libio, la destrucción de su infraestructura y las muertes causadas. Realizar una compilación de la manipulación y mentiras mediáticas promocionadas por el Imperio para justificar la agresión al pueblo libio.
• Solicitar al Secretario General de las Naciones Unidas total transparencia y estricta rendición de cuentas a los Estados miembros con respecto a su actuación en el tema de Libia y frente a Siria; y enfatizar que su actuación debe responder a mandatos acordados por la Asamblea General, antes de que se tomen nuevas acciones de intervención en Libia. Igualmente, solicitar al Secretario General una reunión con los países del ALBA-TCP para discutir sobre la situación en Libia.
• Respaldar un papel central para la Unión Africana los esfuerzos a favor de la paz en Libia

• Manifestar su rechazo a que el escaño correspondiente a Libia en las Naciones Unidas, sea ocupado por una facción o autoridad transitoria ilegítima impuesta por el intervencionismo extranjero, y en consecuencia promover un debate a fondo en el Comité de Credenciales de la Asamblea General de la ONU dirigido a impedir que el escaño de Libia sea ocupado hasta tanto no se constituya de manera legitima y sin intervención extranjera un gobierno que sea expresión libre y soberana de la voluntad del pueblo libio.
• Proponer al Gobierno sirio el envío a Damasco de una misión de altos representantes o Cancilleres del ALBA-TCP y de aceptarse, reportar sobre esta gestión a los países latinoamericanos y caribeños por medio de UNASUR, CARICOM, SICA y el Foro Unificado CALC – Grupo de Río, e invitar a la participación de aquellos que deseen sumarse a esta iniciativa.

• Promover un debate en el Buró de Coordinación del MNOAL sobre los peligros que se ciernen sobre Siria.
• Respaldar, junto a los países No Alineados miembros del Consejo de Seguridad, el proyecto de resolución promovido por Rusia y China con respecto a Siria.
• Enviar al Secretario General de la ONU esta Declaración y solicitar que la misma sea circulada entre los Estados miembros de las Naciones Unidas como documento oficial de la Asamblea General.

Es, pertinente esta acción de los países del Alba ante el vacío dejado por quienes, de manera filantrópica, se han planteado la posibilidad de construir una alternativa distinta al capitalismo salvaje neoliberal. Dicho vacío, hoy es llenado por el Alba y su postura ante la guerra imperialista en el norte de África, convirtiéndose en los hechos, en la única alternativa verdaderamente revolucionaria.

Cosas de los nuevos tiempos, los partidos autoproclamados socialistas, sucumben ante la arremetida mediática y criminal del imperio estadounidense y sus aliados europeos (Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y España), cediendo en sus principios y terminando convertidos en lo que fuera la socialdemocracia europea en el siglo XX, no más que simples correas de transmisión, al seno de la clase trabajadora, de las políticas de las burguesías imperialistas, simples peones de sus políticas, lo que, en términos concretos, en medio de la severa crisis que azota al sistema capitalista, terminará convirtiéndolos en los sepultureros de sus propias organizaciones al interior de sus países.

El momento presente, ha convertido a Suramérica en continente referencial, en una zona de Paz y en construcción de la verdadera Democracia; los pueblos suramericanos son vistos hoy, por los ojos del mundo, como alternativa frente a la barbarie imperial que ha desatado su furia, revolviéndose ante los embates de una crisis económica sin precedentes que, seguramente, traerá cambios estructurales al interior de la estructura global de dominación que hasta el presente rige la humanidad.

Francia y Alemania, desafían la hegemonía estadounidense sobre el planeta, unificando a Europa a su alrededor, y la guerra en Libia se convierte en un desafío abierto a esa dominación. Sarkozy resucita al imperio francés, como si se tratara de los tiempos de Bonaparte; mientras invade Libia, Europa toda, ve con desparpajo como Grecia, España e Italia, sucumben ante la crisis económica que los lleva a un posible “default” de sus finanzas públicas y privadas, lo que les induce a tocar las puertas de China y Rusia, en búsqueda de apoyo para poder reflotar sus abatidas economías, ante un imperio estadounidense exhausto y en crisis desde hace ya cuatro años, sin ni siquiera vislumbrarse soluciones factibles de concretar un reanimamiento en el mediano plazo.

El planeta se ve inmerso hoy, en una confrontación de gran envergadura, que subyace en el fondo de la crisis económica capitalista, la pugna interimperialista por reordenar el planeta en nuevas zonas de influencias, repartiéndose cada imperio la zona que mejor le convenga a sus intereses. Como bien lo describe el demógrafo y analista político francés, Emmanuel Todd, “Si bien su potencial económico relativo ha retrocedido mucho —escribe—, Estados Unidos ha conseguido aumentar masivamente su capacidad de exacción sobre la economía mundial, hasta el punto de que es posible afirmar objetivamente que se han convertido en una nación depredador (…) Lo seguro es que Estados Unidos tendrá que luchar política y militarmente para mantener una hegemonía en adelante indispensable si quiere mantener su nivel de vida” (La Hoja Latinoamericana, rodelu.net, 5 de Enero de 2004). Y mientras pronostica el resurgimiento de la Europa potencia, que ya muestras sus dientes: “Francia y Alemania ya no son grandes potencias sino potencias medianas que juntas son, diría, casi una gran potencia, y con el conjunto de la Unión Europea lo son sin el casi (…) El simple hecho del surgimiento de una potencia europea constituye para los norteamericanos una amenaza…”, aseveración que respalda con hechos contundentes de la realidad: En el ámbito de la producción científica y tecnológica las cifras son inequívocas: Europa es, una vez más, el centro de gravedad del mundo. Son los europeos quienes saben construir las centrales nucleares modernas o quienes fabrican los aviones más grandes, a pesar de la desaceleración… Si reflexionamos sobre lo que era Estados Unidos en 1945, es sorprendente comprobar que no queda nada de su potencia industrial y tecnológica. Pero, mientras que son excedentarios en todos los ámbitos, actualmente registran un déficit comercial de 800.000 millones de dólares. La velocidad de regresión es alucinante y no la salvará la informática: La India pronto le dará la estocada…” (Estados Unidos ha perpetrado la mayor estafa financiera de la historia de la humanidad, Emmanuel Todd, 09-11-2008).

Es esa confrontación interimperialista, hasta hace poco tiempo, oculta entretelones de la crisis económica mundial, que la guerra en Libia ha dejado al descubierto con el no protagonismo del imperio estadounidense en su desarrollo y desencadenamiento final, colocando al Eliseo como zenit de la política mundial, y a Sarkozy, tal Bonaparte de los nuevos tiempos, “Irán se niega a negociar en serio. Irán lleva a cabo nuevas provocaciones. Frente a este desafío, la comunidad internacional debe dar una respuesta creíble”, bajo ese tono amenazante desafía al hermano pueblo de Irán, si no se somete a los dictámenes imperiales. Renace pues, el europeísmo y, con ello, la consigna de los Estados Unidos de Europa que se ha convertido en un objetivo central, como bien lo expresara la ministra del trabajo alemana, la cristianodemócrata Úrsula von der Leyen: “Mi meta son los Estados Unidos de Europa siguiendo el ejemplo de otros estados federales como Suiza, Alemania o EEUU”, afirma en declaraciones adelantadas el domingo 28-08-11, al semanario Der Spiegel, y como ella, se han venido manifestando otros líderes y lideresas europeas.

Esta victoria en Libia, por parte de los imperios europeos, no nos queda duda, azuzará un fuerte sentimiento de fortaleza y nacionalismo euro, en los países agrupados en la Unión Europea; mientras que, por estos lados de América, el imperio estadounidense verá cada vez más, con mayor recelo ese renacimiento europeo, lo que nos motiva a entrever un incremento de la pugnacidad interimperialista; la cual, sin duda, proveerá al planeta de nuevas guerras y sufrimientos para la humanidad. De allí, que el llamado que hiciera el camarada Presidente Hugo Chávez de “frenar la locura imperial”, se convierta en una consigna central de todo movimiento o partido auténticamente revolucionario.

La Quinta Internacional, al igual que otras propuestas integracionistas como el Banco del Sur, Unasur, y otras formuladas por el camarada Chávez, adquieren extrema actualidad y reclaman a la dirigencia y los pueblos del sur, su concresión inmediata. Nunca, como ahora, el Programa de Transición, formulado por el revolucionario ruso León Trotski en 1938, adquiere tanta actualidad: “La situación política mundial en su conjunto se caracteriza principalmente por una crisis histórica de la dirección del proletariado…”.

La Quinta Internacional, apunta en la idea de resolver esa debilidad histórica del movimiento de masas internacional, que, en defensa de sus condiciones de sobrevivencia, viene dando importantes luchas en Chile, Colombia, Italia, Yemen, Grecia, Gran Bretaña, Honduras, Israel, contra los paquetazos neoliberales, debilitando al igual que lo hizo en febrero de 1989 el pueblo caraqueño, a los gobiernos derechistas que mal gobiernan esos países. La construcción de una alternativa organizativa partidaria es, entre las tareas del día, la más importante, su construcción y consolidación es el disuasivo más sólido contra la agresión imperialista, es el arma más letal con que cuentan nuestros pueblos para derrotar al imperio…

Henry Escalante
Caracas, 14 de septiembre de 2011



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