INDEPABIS Y CANTV. dos caras opuestas del mismo estado burgués…

Por • 12 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

A mediados de julio pasado, se nos ocurrió adquirir un nuevo equipo celular, ¡nada mejor que sea de los que expende nuestras empresas socialistas Cantv-Movilnet! pensamos. Pues, estando por los lados del centro, en Metrocenter para más detalles, donde abundan los locales comerciales que señalizados con el color naranja y abundante publicidad de Movilnet-Cantv, expenden equipos correlacionados con esa marca de nuestras empresas de comunicaciones. Así, que nos dirigimos a observar los equipos colocados en las estanterías, ¡uff bien caros!, hasta que nos decidimos por uno, precios nada solidarios por cierto. Así que, solicitamos un modelo ZTE X992 NG, atractivo en su presentación, 700 BsF, indicaba su precio. Los/las jóvenes que atendían en la tienda comercializadora, se esmeraban en la atención al posible cliente, su franela naranja y pantalón negro, no dejaban dudas, que sí, efectivamente, era Cantv-Movilnet, el espacio en que nos encontrábamos adquiriendo nuestro nuevo equipo de comunicaciones.

Dada la cantidad de potenciales clientes; la atención, además de esmerada, fue rápida, la explicación dada por el joven vendedor se limitó a lo básico: garantía, pagar por la caja, preguntas sobre algunos datos para llenar la planilla-contrato y colocar las huellas dactilares, así que, en pocos minutos ya teníamos un equipo nuevo. Por ser sábado, ese día no tuvimos la ocasión de revisar el manual del equipo, ni siquiera lo encendimos. Así, que sería al siguiente día que nos entretuvimos jurungando el equipo y leyendo el manual, como venía sin memoria, la revisión que hicimos fue bastante superficial; tanto que, cuando intentamos verificar el funcionamiento de la cámara, éste nos indicaba que no tenía suficiente capacidad, que colocáramos la memoria, y por ello, suponíamos no funcionaba . A mitad de la semana siguiente, fue que nos dirigimos a adquirir una memoria micro SD, de buena capacidad, pensamos entonces; ya con ella, en nuestras manos, la colocamos en la ranura correspondiente del equipo, siendo nuestra sorpresa que el equipo seguía sin darnos muestra de vida de esa parte de su configuración, la pantalla en gris era indicativa de su no funcionamiento. Ante esa situación, es que nos dirigimos hacia la tienda en que adquirimos el equipo, allí nos entrevistamos con el vendedor quien, una semana antes, nos suministró dicho equipo, ya no era tan amable como lo fue aquel día; explicándonos que nos dirigiéramos a Atención Al Cliente Cantv, ubicado en la parte superior de dicho centro comercial, que allí hiciéramos uso de la garantía del equipo. Pues, como era sábado, debíamos esperar la semana siguiente para hacer esa diligencia, era el día 7, desde que adquirimos el equipo.

Los días siguientes, nos dirigimos a Atención Al Cliente, después de hacer una cola durante unos 40 minutos entramos al lugar de atención, allí una muchachada estaba a la espera de los usuarios/as, hay 22 receptáculos, no ocupados en su totalidad. Nos recibe una muchacha que apenas voltea a vernos el rostro, con cara seria nos pregunta sobre nuestra solicitud, por lo que procedemos a explicarle el caso, nos solicita los papeles del equipo (factura, contrato y cédula de identidad), saca copia de la factura, la cédula y del equipo sin tapa ni pila, que quedarán para su revisión y reparación, según la garantía de un año. Asimismo, nos notifica que pasemos dentro de 15 días a retirar el equipo.

Ya es agosto, así que dejamos transcurrir esos 15 días y un poco más, de nuevo hacer la cola, al entrar a la Oficina de Atención, el recepcionista nos informa que el equipo está en tránsito que pase la semana siguiente a ver si llega. Dejamos pasar esa semana y unos días más, a ver si cuando vaya a buscar el equipo ya esté y no volver hacer esa tortuosa cola.

Efectivamente, en ese ir y venir, se nos llega el 30 de agosto, ya un poco más de un mes desde que iniciáramos el procedimiento de hacer efectiva la garantía del equipo. Hicimos la cola, entramos a recepción en donde nos informan que, efectivamente, el equipo ya llegó y nos dan un número. La espera se prolonga por cerca de 2 horas, hasta que, por fin, nos llega el turno; de los 22 receptáculos de atención, apenas 5 están activos. Una muchacha nos atiende, número 169, nos solicita el recibo de solicitud y la cédula, mientras nos informa que ya viene, y se retira por minutos hacia una oficina interna. Cuando regresa, observamos el equipo en sus manos y unas hojas, procede a entregárnoslo y solicita que le firme un recibido que hace constar la entrega, las hojas no eran otra cosa que, un Informe Técnico que nos indica la pérdida de la garantía, supuestamente, porque faltaba un tornillo en el equipo, la prueba eran unas fotos supuestas del equipo, con unas manchas azules que asemejaban un pegoste, la verdad es que dichas fotos pudieran ser de cualquier cosa menos del equipo, la prueba de su acusación, pensamos, no aguanta un segundo para su desmontaje; en ese momento, lo que se nos vino en mente fueron los presuntos bombardeos que Gadafi hiciera a aquella marcha que pacíficos opositores realizaban en su contra, se imaginan aviones bombardeándola, aguantamos la rabia y salimos del recinto. Empresa socialista, pensamos, ¡si eso es socialismo a nosotros que nos coma el tigre!, dictaminé.

Ya en casa, comentando con la compañera el caso, ella comenta: “anda a Indepabis, Chávez está con el pueblo, él está luchando contra esas arbitrariedades…”, palabras que nos conmovieron e incitaron a ir hacia ese organismo del Estado en búsqueda de justicia, ante el atropello que ejecutaba en contra nuestra, una empresa que se autoproclamaba como socialista. Pues bien, hacia Indepabis nos dirigimos, ya es septiembre. En la Oficina de Reclamos nos atiende una señora con muy buen gesto de amabilidad, quien nos pregunta sobre nuestro reclamo y revisa nuestros papeles, “le falta la carta explicativa”, nos suministra una hoja blanca para que la hiciéramos y pocos minutos después, ya estábamos conversando con la receptora de la denuncia, así de rápido. La compatriota Belkis, muy atenta, nos pregunta sobre nuestra denuncia y, paralelamente, nos va explicando derechos que bien merece conozcamos en profundidad, como aquel que tenemos todas/todos quienes adquirimos un producto o servicio de retractarnos del contrato de adhesión dentro de los siguientes 7 días de la firma del mismo (Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, Derecho de retractarse, Artículo 72). Derecho que echa por tierra, esos abusivos carteles que muchas tiendas colocan en sus cajas: “No se aceptan devoluciones”.

La compatriota receptora de la denuncia, sin embargo, hizo darnos cuenta de algo que echa por tierra ese supuesto carácter socialista de nuestras empresas de comunicaciones Cantv-Movilnet; al preguntarnos: a quién íbamos a denunciar, su número de RIF. Lo primero que se nos vino en mente, fue nuestras empresas de comunicaciones, la compatriota nos explicó el por qué de nuestra equivocación. Efectivamente, la tienda en que adquirimos el equipo no es más que una franquicia, con un RIF que no es el de nuestras empresas de comunicaciones, aunque su personal se vista de naranja, expenda equipos importados por Movilnet y la garantía corra por Cantv, se trata de un vulgar outsorcing, sí así se le llamaba a esas empresas que utilizaba la burguesía de la cuarta, para flexibilizar las relaciones con su personal, garantizándose con ello, que sus trabajadores/as no accedieran a la seguridad social que la Constitución les garantiza e incrementar su tasa de ganancia. Esa herencia, de la época cuarta republicana, aún subsiste en una empresa que se autoproclama como socialista; por eso, cuestionamos dicha proclamación, porque esa herencia no es otra cosa que neoliberalismo puro.

De seguro, esos muchachos/as que laboran, tan igual que un obrero/a o empleada/o de la Cantv, no se benefician de los derechos sociales que les garantiza a éstos el Contrato Colectivo; seguramente, se trata de un trabajo temporal a destajo, lo que ha sido denominado en doctrina, como empleo “atípico”, sinónimo del término “precario” utilizado por la Organización Internacional del Trabajo. Esa barbaridad, aún sobrevive en nuestras empresas nacionalizadas, para nuestra vergüenza, lo que nos permite colocar en duda su carácter de empresas socialistas.

Conversando con la compatriota del Indepabis, no nos queda duda que, la artimaña utilizada por los técnicos de Cantv, las fotos supuestas del equipo, utilizadas para justificar la presunta “falta de un tornillo” para anular la garantía y ni siquiera revisarlo, se debe a la falta de repuestos de los equipos celulares importados desde la hermana República de China. Si así fuere, nuestras empresas Cantv-Movilnet estarían incumpliendo una obligación legal que les ordena a: “Los fabricantes, importadoras o importadores y distribuidoras o distribuidores de bienes deberán asegurar el suministro de componentes, repuestos y servicios técnicos durante diez (10) años a partir de su comercialización, a menos que reglamentaciones técnicas determinen otro lapso, que nunca podrá ser menor a siete (7) años.” (Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios, Derecho de retractarse, Artículo 20). Mal precedente éste, que una empresa nacionalizada incumpla con la Constitución Bolivariana y demás Leyes de la República, un mal ejemplo.

Así culminó nuestra visita al Indepabis, al salir nos recibe nuevamente la señora amable que nos recibió al llegar, invitándonos a llenar el cuaderno de visitantes y estampar nuestra opinión sobre el trato recibido, mejor no pudo ser.

Dos caras de un mismo Estado, contrastadas en un caso de la vida real; uno (Cantv-Movilnet), que aún no logra superar el anquilosamiento de la cuarta república y, otro (Indepabis), que se proyecta en su trato al público, como germen de lo que debe ser la nueva Quinta República en proceso de construcción, proyectando los nuevos valores de la solidaridad, la fraternidad y la igualdad en el trato a todas/todos quienes asistimos a sus oficinas en búsqueda de atención a las quejas de nuestra población…

Henry Escalante
Caracas, 12 de septiembre de 2011



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