Después de las Torres Gemelas: Una década de barbarie imperial

Por • 11 Sep, 2011 • Sección: 11 de septiembre, Opinión

Las interrogantes y denuncias alrededor de los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono en Estados Unidos durante el 11 de septiembre de 2001, siguen presentes a nivel mundial.

Dejando de lado las “teorías de complots”, las investigaciones realizadas hasta el momento, principalmente de forma independiente, echan un manto de dudas sobre esos sucesos.

Pero no caben dudas que los atentados permitieron a la Casa Blanca potenciar sus invasiones militares, argumentando esta vez una supuesta “lucha mundial contra el terrorismo”.

Apuntando a Al Qaeda como culpable máximo de los ataques, la entonces administración de George W. Bush desató la invasión sobre Afganistán y recrudeció el control interno en Estados Unidos.

Mientras tanto, el engranaje de la industria militar estadounidense comenzó a aumentar sus ya millonarias ganancias y el país inició su camino directo hacia una recesión que todavía persiste.

Poco tiempo después de los ataques, un grupo de periodistas e investigadores iniciaron trabajos para cuestionar la veracidad de los atentados.

El comunicador Thierry Meyssan y el profesor estadounidense de filosofía David Ray Griffin, fueron los primeros impulsores de las denuncias.

La falta de investigaciones oficiales convincentes, la imposibilidad de que las Torres Gemelas cayeran por los impacto de los aviones Boeing, el misterioso derrumbe de la torre 7 del complejo World Trade Center, la poca claridad en explicar lo ocurrido con el supuesto avión que se estrelló en el Pentágono, son solo algunos de los puntos que, diez años después, no tienen respuestas.

A esto se suma, según los investigadores citados, la pregunta sobre cómo, en el país que es la principal potencia militar, los miembros de Al Qaeda que secuestraron las aeronaves tuvieron el suficiente tiempo para llevar a cabo los atentados, principalmente contra una fortaleza militar como el Pentágono.

Si a estos cuestionamientos se agrega la estrecha relación entre las familias Bush y Bin Laden, a través del fondo de inversiones Carlyle Group, los interrogantes se acrecientan.

En la actualidad, lo ocurrido en las Torres Gemelas y el Pentágono sigue sin una respuesta certera, aunque sí tiene consecuencias profundas: la devastación económica y social de Afganistán, los cientos de civiles muertos por tropas extranjeras en ese país, y el fortalecimiento de la doctrina defendida por demócratas y republicanos por la cual, Estados Unidos, tiene derecho absoluto para invadir a cualquier país que sea díscolo o debajo de su tierra tenga importantes reservas de petróleo.

Sin embargo, desde la perspectiva interna el analista de defensa y política exterior en el Instituto Cato de EEUU, Ted Galen Carpenter, considera que “desafortunadamente, algunas de las tácticas empleadas por Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo son contrarias a los mejores valores de su cultura y, lo que aún es peor, son contraproductivas”.

Con lo anterior coincide un investigador chino, reseñado por Xinhua, quien estima que “diez años después de los trágicos atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en suelo estadounidense, los expertos advierten de la enorme transformación del país norteamericano y de su debilitación como potencia mundial”.

Leandro Albani
AVN



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