11 de septiembre: Orgía de imágenes y ceguera

Por • 11 Sep, 2011 • Sección: 11 de septiembre, Opinión

Una imagen rematada: cielo azul (un poco claro, a pesar de ser septiembre); una foto apaisada en la que dos torres se alzan con toda su potencialidad (a medio camino entre dios y los hombres); el humo peregrino llevando la mala nueva al resto del planeta; también está el fuego, la explosión, los aviones y los muertos…

El 11 de septiembre de 2001 fue la última gran orgía de imágenes que despidió al siglo XX, a la vez que inauguró una nueva etapa en la que de tanto ver y ver el desastre ya no tuvimos ojos para nada más: quedamos ciegos en aquel cielo de Nueva York.

Absoluta y fatal; una imagen sin huellas y sin rastros. Claro que también había periodistas contándola, pero la imagen se bastó a sí misma y su presencia fue tal que olvidamos una lección fundamental del ideario cristiano: toda imagen se erige para hacer desaparecer algo; detrás de la imagen hay una ocultación.

Jean Baudrillard se preguntaba qué hay después de la orgía ¿Es grosero revivir esta duda una década después del desastre? No, porque aun con el despliegue técnico y humano alrededor del World Trade Center; aun con el derroche de sofisticación de las pantallas televisivas, aun cuando dolor y escombros fueron reducidos a Zona Cero, hubo un después del derrumbe.

¿Qué se oculta, pues, en la imagen de las Torres Gemelas cediendo? Pregunta tramposa porque el secreto no es cualquiera; es un secreto a voces que no está detrás de la imagen, sino que vino luego, 26 días después: en Kabul, el 11 de septiembre comenzó un 7 de octubre que no ha cesado.

El internacionalista Isaac Bigio asegura que las bombas de Estados Unidos sobre Afganistán han asesinado a más civiles de los que el grupo Al Qaeda haya matado en todos sus atentados en el resto de Occidente. Tan sólo los 6.213 soldados estadounidenses muertos durante las invasiones en Irak y Afganistán duplican la cifra de decesos en Nueva York.

El ataque contra el símbolo financiero de occidente fue luz verde para que el gasto militar (estimado entre 31.000 y 60.000 millones de dólares) fuera más que necesario en un país que tiene 9% de la población desempleada y que en agosto, estuvo a menos de una semana de entrar en cesación de pagos.

Pero no todos mueren en una guerra: 3,5 millones de personas desplazadas huyen de la colación internacional liderada por Estados Unidos en los dos países asiáticos.

Dice Sege Gruzinski que la occidentalización consiste en trueque de oro e imposición de imágenes: Antes de la invasión un afgano contaba con un ingreso promedio anual de 80 dólares al mes, dos veces más que un norteamericano.

En tiempos de incertidumbre económica y de primas de riesgo a punto de estallar, solamente nos quedarán las imágenes: una vez más es 11 de septiembre; la orgía (o su simulacro) no para y alguien, una mente lúcida quizás, pregunta qué vendrá después. Otro, con los ojos cerrados y algo cansado responde: Por ahora, la guerra contra el terrorismo.

Neirlay Andrade
AVN



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