Los fenómenos del socialismo

Por • 9 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Una y mil veces y a todo momento hay que estar repitiendo y volviendo a repetir en todos los tonos que el origen de la mayor parte de los errores en que se cae en cuestiones sociales depende de suponer que mientras cambia una institución cardinal o una relación social cualquiera, permanecen las demás sin un cambio esencial.

Es tal y tan grande la confusión de ideas que en punto a cuestiones económicas reina en el espíritu de los más de los economistas de la burguesía, y hasta tal punto de embrollo han llevado sus más claras nociones eso que llamándose economía política no pasa de ser muchas veces más que economía mercantil, que a todas horas se oye repetir en elogio del sistema capitalista que da trabajo. Da trabajo y especula.

El capitalismo tira a resistir la baja del interés y el rendimiento que su pura posesión da, y con este fin destruye real y verdaderamente riqueza, produciendo cosas socialmente menos útiles o inútiles, porque le dan más ganancia.

La fuerza del socialismo está en que nace de fe, de verdadera y honda fe, y que esta fe se corrobora y asienta en razón y ciencia.

Mucho se burlan los economistas burgueses y no pocos superficiales objetantes del socialismo de lo que llaman las pretensiones de éste a cientificidad, y, al burlarse de ello, lo hacen con la mala fe de quien tergiversa lo que combate.

No diremos que la sociología o ciencia que estudia la constitución, estructura y vida de las sociedades haya nacido poco menos que de la nada en nuestros tiempos, no, pero es indudable que ha empezado a entrar en período realmente científico en Venezuela y que, aunque en pañales aún, va avanzando. La enorme masa de datos, noticias e investigaciones acumuladas en nuestro tiempo, y la aplicación a ellos de los métodos rigurosos y positivos están produciendo ricos y abundantes frutos.

No es cosa de que en un artículo en aporrea, u otra Web, escrito al vuelo, nos metamos a dar clara exposición de lo que es y representa la sociología, de su pasado, su presente y su porvenir en Venezuela, Ni a aquilatar lo que debe a la labor grandiosa de los siglos pasados en Europa y Rusia, a la tradición científica y literaria, base de todo progreso. Quien sepa que los pensadores socialistas que más impulso han dado al movimiento actual en las ideas procedieron de Hegel y que éste se nutrió de la medula de león de la filosofía de los siglos y ha sido el último gran escolástico, quien esto sepa no puede caer en la puerilidad de creer que la sociología se ha creado de todas piezas en el siglo XIX o XX pasados.

Más dejando de lado todo eso, que nos llevaría lejos, vamos a indicar tan sólo que una de las doctrinas más firmemente asentadas en investigación serena y que más fueron tomando carta de naturaleza en la ciencia es la de que, en la llamada jerarquía de los fenómenos sociales, los económicos son la base de los demás.

No quiere esto decir que sean los únicos ni aun los supremos, no afirmamos que el fin económico sea el fin supremo de la humanidad, como tácita y a las veces implícitamente supone el llamado liberalismo individualista, no aseguramos tal enormidad, pero sí que los fenómenos económicos son los primeros en el orden cronológico y los que sirven de base a todos los demás fenómenos sociales. La gente lo dice: de la panza sale la danza.

Claro está que todos los demás aspectos sociales influyen a su vez sobre el económico, modificándolo y limitándolo, pero el radical es él.

El socialismo, de acuerdo con este principio, pone su raíz y su asiento en la forma económica de los pueblos, en la confianza de que todos los demás aspectos se reformaran reformando el fundamental. La moral, el arte, la ciencia, el derecho, la política, todo descansa en cimientos económicos, todos los caracteres de nuestro pueblo brotan de su estructura económica, ésta es lo esencial.

El socialismo no es económico sólo, abarca los aspectos todos de la vida, no es dogma suyo ni mucho menos que el fin económico sea el supremo, lo repetimos, pero tira derechamente a la revolución económica, seguro de que todo lo demás se nos dará por añadidura. Y es que como en la constitución económica reposa la injusticia radical, combatirla es combatir por el socialismo y su justicia.

El haber adoptado esta posición, de acuerdo con la marcha de la ciencia positiva contemporánea, es lo que da vigor y fuerza sólida al movimiento social y a las tendencias socialistas. Si es que tiene algún sentido eso de política científica, la del socialismo es la que más a ella se acerca.

—No se comprende aquí ya ni la locura. Hasta el loco creen y dicen que lo será por tenerle su cuenta y razón. Lo de la razón de la sinrazón es ya un hecho para todos estos miserables. Si uno denuncia un abuso, persigue la injusticia, fustiga la ramplonería, se preguntan los esclavos: ¿Qué irá buscando en eso? ¿A qué aspira? Unas veces creen y dicen que lo hace para que le tapen la boca con dólares; otras que es por los ruines sentimientos y bajas pasiones de vengativo o envidioso; otras que lo hacen no más sino por meter ruido y que de él se hable por vanagloria; otras que ¿Por qué lo hará?

¡Gringos Go Home!
¡Libertad para Gerardo! ¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!
Hasta la Victoria Siempre. Patria Socialista o Muerte ¡Venceremos!

Manuel Taibo



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