Ante la postura manifiesta en el Canal VTV poco después de las once de la noche del 7 de septiembre

Por • 9 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Pronunciamiento de un profesor de la Misión Sucre

Que yo sepa, estamos en una guerra comunicacional, ¿una lucha de ideas verdad? Se nos ha hablado de guerrilla comunicacional, de que el pueblo manda, de orgullosos “bachilleres marginales”, de periodistas dignos que no necesitan ningún título para ejercer; de medios populares y alternativos.

Cabe entonces preguntar, si justamente ese es el papel que a cabalidad ha desempeñado Aporrea, ¿Por qué cuando se da el ejercicio de la crítica del doliente (al que le duele que perdamos paulatinamente la oportunidad de labrar un provenir de dignidad y justicia, por los pasos en falso que se dan, de manera reiterada) , se nos insinúa con peligrosa torpeza, que quienes nos pronunciamos a través de éste eficaz medio comunitario y efectivamente ejercemos presión a través de cierta red social, hacemos una tonta guerra virtual, o una guerra de “tweets”?

Vamos a explicarnos bien, ¿somos “extrema izquierda”, o pusilánimes
“guerreros del teclado”?

¿Qué es lo que somos?

¿Qué es ésta caricatura de revolución, si cuando se identifica la quinta columna camuflada, con nombre y apellido, entonces peca el que la identifica y la repudia?

¿No es acaso una guarimba de las peores cuando se emplea la gramática para crear dispositivos jurídicos contra iniciativas acertadas como la de desarmar un nefasto mecanismo destructor de salud distribuida con auténtica justicia y soberanía popular?

Vamos a quitarnos la venda de una vez por todas, y actuemos con seriedad y responsabilidad: No es un problema de ego. Simple y llanamente un hombre de carne y hueso, no importa como se llame, toma la decisión de ir a la raíz del problema de la dificultad para acceder a las medicinas, y resolvió formular una salida concreta y certera: un proyecto de ley que perseguía el objetivo claro de “sustituir los derechos de propiedad intelectual de los productos farmacéuticos por ‘concesiones’ entregadas por el gobierno venezolano, que podían ser explotadas localmente por un período de un año” y podrían ser revocadas en cualquier momento” ¿Hace falta agregar algo a la definición de ese objetivo?

No señor, aquí nadie nos va a venir a decir, que el ejemplo no vale, que vale más conciliar y venderse a los monopolios y el capital transnacional, y que ello está en concordancia con un proceso de dignificación del ser humano. Hablo del pueblo venezolano, que en plena revolución es asediado por voraces mercenarios, y lo que es peor aún, dormimos con el enemigo, luego de haber visto correr sangre venezolana por culpa de gatillos demenciales, FRANCOTIRADORES, que recibieron como consuelo el mensaje de un crucifijo conciliador. Hay una conducta oficial (que evidentemente no se adecúa a las circunstancias) de complacencia con el poderoso, (no en todas, PERO SI, EN DEMASIADAS OCASIONES), y fulminante con los llamados de atención internos, QUE ADEMAS SON ALARMAS QUE NO BUSCAN OTRA COSA QUE PROTEGER NUESTRA REVOLUCION.

Compañeros, camaradas y compatriotas, señor presidente, líder nacional, principal y fundamental del país y del proceso bolivariano; integrantes del gabinete ministerial , diputad@s de la asamblea nacional, poder moral, y todos aquellos miembros honorables del poder judicial (los que lo son realmente, siéntanse aludidos), ¿estamos dispuestos a tolerar que se ejecuten maniobras solapadas que solo consiguen quitarle a la revolución su mayor riqueza, que es la moral y el entusiasmo del pueblo ávido de transformaciones efectivas, reales y oportunas, no tardías? ¿Estamos dispuestos a permitir más la libre burla de nuestra ilusión, y que se pierda finalmente la cosecha de tantos sacrificios pasados, remotos y recientes?, ¿que se burlen en nuestra cara del “por ahora” de 1992, y de nuestros principios revolucionarios?

Ahora me dirijo exclusivamente a usted presidente:
En sus manos camarada, está decir al cabo de un rato, que el cable de Wikileaks es una patraña para dividir a quienes lo hemos venido apoyando, que Samán es otro Tascón indisciplinado y soberbio (tiene todo el derecho de caer nuevamente en el lugar común de que, quienes hacemos uso de la capacidad de crítica somos la “ultraizquierda”, “el extremo que se une con el extremo de la derecha”, sectores infiltrados por la CIA…)… Pero… ¿sabe algo? También podría aprovechar la ocasión para empujar hacia adelante con los que se niegan a permitir que prime la complicidad, el desencanto popular (no me refiero a la disminución de su popularidad, sino a las ganas de hacer y de transformar), y dejar de evadir éste tema. Usted sabe muy bien que el tema no es tanto Eduardo Samán, como esos silencios suyos comandante, y sobre todo esas señales confusas derivadas de sus esfuerzos por evitar empañar ciertas lealtades personales a toda costa, que lamentablemente cobran mayor peso específico que el comportamiento ejemplar cuyo logro reside en situarse a la altura de las exigencias de éste momento histórico próximo a llegar a los veinte años (es decir, la etapa que inició justo cuando usted decidió asumir la responsabilidad del movimiento insurreccional del 4 de febrero, hecho que la historia se encargaría de conectar con la firme decisión de determinar el rumbo socialista para Venezuela). Seamos conscientes de que a diario se dan ese tipo de comportamientos, pero también de que han sido muy contadas las ocasiones en que esa forma de proceder y de conducirse, cuenta con la oportunidad de hacerse visible a los ojos de toda una nación.

Valencia, 8 de septiembre de 2012, 3:20 A.M.
Gustavo Adolfo Hedmont
ghedmont@yahoo.es



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