Virgen de Coromoto celebra 59 años de su coronación

Por • 8 Sep, 2011 • Sección: Cultura, Noticias Nacionales

Apareció hace 359 años en Guanare

Más de 10 mil feligreses de todo el país se reúnen en la capital del estado Portuguesa, en la conmemoración de los 59 años de la coronación de la Virgen de Coromoto como Patrona de Venezuela, y en sus 359 años de la aparición en Guanare.

El Obispo de la Diócesis Guanare, José Sótero Valero, informó a Radio Nacional de Venezuela (RNV), que a partir de las 10 AM, habrá una solemne eucaristía en la Basílica menor Nuestra Señora De Coromoto en Quebrada de la Virgen, donde esperan recibir a los miles de devotos.

En cuanto a la agenda que se tiene prevista está el domingo 11, a partir de las 6:00 de la tarde, donde celebrarán una misa en el campo la Coronación, ubicada en la avenida Juan Fernández de León, de la ciudad portugueseña, “para luego cerrar con una procesión de la imagen peregrina nuestra señora de Coromoto, “desde el campo hasta la Basílica Catedral de Guanare”, especificó.

La Virgen de Nuestra Señora de Coromoto es la patrona de Venezuela. Es venerada tanto en la ciudad de Guanare, donde apareció hace 359 años, como en todo el país. Por lo que este jueves 8 de septiembre, forma parte de las celebraciones en nombre de la venerada virgen.

Miles de feligreses peregrinan a Gunare para adorar a esta virgen a la que se acreditan múltiples milagros a lo largo de la historia, es por ello que junto a las celebraciones conjuntas de la Virgen del Valle, se le brinda un caluroso homenaje.

La historia

Cuando la ciudad de Guanare fue fundada, en 1591, los indígenas que habitaban en la región, los Cospes, huyeron hacia la selva en el Norte de la ciudad. Esto dificultaba la evangelización que la iglesia Católica había emprendido.

Desde entonces, los civilizadores extranjeros esperaron durante décadas a que la tribu descendiera de las montañas para que tomaran parte en el aprendizaje del cultivo de los campos y de la doctrina cristiana. Pero eso parecía casi imposible que sucediera.

Un día de comienzos del año 1651, en la quebrada del río Tucupido, sobre la corriente de las aguas, el cacique (Jefe de la Tribu) junto a su mujer contemplaron asombrados la imagen de una Bella Mujer con un niño en brazos.

La mujer le dijo en al Cacique en su lengua: “Sal del bosque junto con los tuyos y ve donde los blancos para que les echen agua sobre la cabeza y puedan subir al Cielo”. La Virgen se refería a que reuniera el Cacique a su tribu y acudiera a los blancos para recibir el bautismo.

El cacique, impresionado por lo que había visto y escuchado, decidió obedecer a la Bella Mujer. Casualmente, un español llamado Juan Sánchez, transitaba por allí y el Cacique le relató lo sucedido.

Juan Sánchez puso a disposición del Cacique unos terrenos que había obtenido años atrás, por donde pasaba una quebrada llamada Coromoto, a unas 5 leguas de Guanare. De esta forma, el Cacique podría repartir estos terrenos entre su tribu para que los aborígenes Cospes dieran su consentimiento de vivir allí y de hacerse cristianos.

La leyenda

Transcurridos varios meses en Coromoto, los indios recibieron el Bautismo a excepción del Cacique, a quien el demonio le hacia probar disgusto por la religión y lo tentaba con regresar a la selva.

El mutismo y enfado del Cacique aumentaba cada día. Se sentía infeliz. Fue con ese estado de animo que llegó a su bohío el 8 de septiembre de 1652, y sin mediar palabras con nadie se acostó en su barbacoa.

El sol se ocultó y dio paso a la noche. De repente, el umbral del bohío se iluminó de una luz fulgurante que envolvía a la Bella Mujer de la quebrada. Estaban presentes su esposa, su cuñada Isabel y su sobrino Juan.

Al verla, el Cacique le pidió que se marchara. En cambio, la virgen se le acercó más, por lo que el Cacique se abalanzó sobre Ella para tomarla del brazo y echarla fuera. En ese instante, el interior del bohío quedó en penumbras. “¡Aquí la tengo!”, dijo el Cacique en tono de furia y triunfo.

Las dos mujeres intrigadas le piden ver a la Bella Mujer, fue entonces cuando el Cacique a la luz del tenue fogón abrió su mano y vieron en una pequeña imagen el retrato de la Bella Mujer que irradiaba rayos luminosos.

El niño Juan, entristecido por el comportamiento del Cacique, se fue a escondidas a avisarle a Juan Sánchez de lo sucedido. Éste, junto con dos de sus compañeros fueron a la choza del Cacique y recuperaron la preciosa reliquia.

Juan Sánchez, al recibirla de manos del niño, sintió profunda emoción, pues reconoció en ella la Madre de Dios, y con respeto la colocó en un relicario de plata que acostumbraba llevar al cuello.

Al día siguiente (9 de septiembre) el Cacique se puso en marcha para regresar a la selva pero fue mordido por una culebra a poca distancia del pueblo.

El Cacique, viéndose en peligro de muerte, se arrepintió y pidió a gritos ser bautizado, sacramento que le fue administrado por un cristiano que transitaba por el lugar. El Cacique recomendó a los aborígenes que se mantuvieran con los blancos y murió.

Como consecuencia de esto, los Cospes formaron una comunidad de fieles muy fervorosa. De regreso a su casa de Soropo, Juan Sánchez colocó a Nuestra Señora de Coromoto en un altar, donde permaneció hasta el primero de febrero de 1654.

Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto
El 7 de octubre de 1944, el Papa Pío XII la declaró “Patrona de la República de Venezuela” y su coronación canónica se celebró tres siglos depués de la aparición, en 1952.

Hoy en día, en el estado Portuguesa, en el lugar de la segunda aparición fue construido un templo, el Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto, el cual fue consagrado el 7 de enero de 1996, e inaugurado con la solemne Eucaristía presidida por su Santidad el Papa Juan Pablo II, el 10 de febrero de 1996.

Detrás del altar se encuentra la imagen de la virgen, un relicario de oro, brillantes y perlas, pero se encuentra terminantemente prohibido fotografiarlo.

Los venezolanos celebran su fiesta tres veces al año, el 2 de febrero y el 8 y 11 de septiembre.

Oraciones
Oración de su santidad Juan Pablo II a Nuestra Señora de Coromoto: Virgen y Madre nuestra de Coromoto, que siempre has preservado la fe del pueblo venezolano. En tus manos pongo sus alegrías y esperanzas, las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos. Implora sobre los Obispos y Presbíteros los dones del Espíritu, para que, fieles a sus promesas sacerdotales, sean infatigables mensajeros de la Buena Nueva, especialmente entre los más pobres y necesitados.

Infunde en los religiosos y religiosas el ejemplo de tu entrega total a Dios, para que en el servicio abnegado a los hermanos los acompañe en sus trabajos y necesidades. Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos, comprometidos con la Nueva Evangelización, para que, con la promoción humana y la evangelización de la cultura, sean auténticos apóstoles en el Tercer Milenio.

Protege a todas las familias venezolanas, para que sean verdaderas Iglesias domésticas, donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida, donde se enseñe y se practique siempre la caridad fraterna. Ayuda a los católicos a ser sal y luz para los demás, como auténticos testigos de Cristo, presencia salvadora del Señor, fuente de paz, de alegría, de esperanza. Reina y Madre Santa de Coromoto, ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela, para que trabajen por el progreso de todos, salvaguardando los valores morales y sociales cristianos.

Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas, para que, con Cristo Nuestro Señor y Hermano, caminen juntos hacia el Padre, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.

Yvke Mundial/Oriana Flores/Agencias
8 DE SEP DE 2011



Tu opinión es importante. Escribe un comentario