Lo putrefacto

Por • 8 Sep, 2011 • Sección: Un Grano de Maíz

La parte podrida de la política venezolana la dirige la embajada gringa. Los cables de la diplomacia yanqui así lo confirman. Ya no es sólo maría corina machado zuloaga, evidente agente, salieron otros y debemos pensar que la mesa está cundida de este tipo de apátridas. La putrefacción llega a los linderos nuestros: ayer no más, los acusados de hoy ocuparon altos puestos en el campo revolucionario.

El hecho alerta en dos direcciones. Una, debemos estar conscientes del trabajo de los servicios de inteligencia extranjeros, no sólo gringos, sino también de otros países, sobre todo España que, por los lazos culturales, tiene más oportunidades de camuflaje. Es de suponer que tienen una política de reclutamiento que les da resultados, recordemos el fino trabajo de inteligencia para asesinar al Che.

La otra alerta, es que no podemos caer en cacería de brujas, no podemos iniciar una suerte de desconfianza de todos y de todo. Esa actitud trabajaría en favor del enemigo, y sería aupada por esos servicios de inteligencia.

La pregunta que surge es ¿cómo combatir la infiltración enemiga?

La respuesta tiene dos aristas: una, el trabajo de los cuerpos de inteligencia, debemos tener confianza en que están haciendo bien su labor, y tienen la capacidad de mejorar.

La otra arista, mucho más importante, es la definición ideológica, indispensable, aunque algunos la califiquen de sectarismo.

La ideología es extraordinaria barrera contra los infiltrados, porque es una contención contra el oportunismo, frente a ella se evidencian. No es infalible, pero es un indicio, enciende las alarmas. Pensemos que antes de cruzar las puertas de la embajada, el lacayo cruzó los umbrales de la ideología pragmática capitalista, eso le permite asesinar la Patria.

Si reflexionamos un poco, nos daremos cuenta que los visitantes furtivos a la embajada tienen en común una ideología: son oportunistas, y siempre dan señales de eso, recordemos los gritos a favor de carlos andrés que dio ismael en aquel acto chavista.

Otros que visitan a la embajada son defensores de la propiedad capitalista, o renegados a la disposición de la inteligencia extranjera, como teodoro, que ahora se hace pasar como el izquierdista de la mud, lo usan para darle un toque rosa a las candidaturas, ya sabemos por qué llamó “gorila impresentable” a la senadora gringa, pero no se atreve con el sistema que la empolló.

La definición ideológica es la más importante defensa contra infiltrados: le da profundidad al trabajo de los servicios de inteligencia. La definición ideológica tiene la virtud de ser una barrera para estos infiltrados, ellos actúan en los territorios de la ambigüedad, y se estrellan contra las definiciones. Una revolución clara en sus principios disminuye su capacidad de maniobra, los amarra.

Esta aparición de los traidores en la embajada gringa debe servir para concientizar que estamos en medio de una guerra contra el imperio, que no es cuento o maniobra electoral, se trata de la defensa de la Patria: la defendemos o se la dejamos a estos antipátridas comprobados.

¡Sólo con Chávez y el Socialismo hay Patria!



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