Descubren el “interruptor” biológico que quema las calorías

Por • 8 Sep, 2011 • Sección: Ciencia

En el interior de nuestro cuerpo está la llave para quemar la grasa que tanto nos afea y que, sobre todo, tan perjudicial para nuestra salud puede resultar. Científicos norteamericanos han descubierto el “interruptor” que convierte la grasa mala en buena, es decir, el proceso que quema la grasa.

Concretamente, han descubierto el mecanismo biológico que convierte la grasa blanca (la que almacena calorías) en grasa parda (que quema esas calorías), una especie de “interruptor” biológico que puede ayudar a combatir la obesidad.

Según el estudio de los investigadores del Centro Médico de la Universidad Estatal de Ohio (EE UU), este cambio de grasa blanca a grasa parda se debe a la activación de una ruta nerviosa y bioquímica que comienza en el hipotálamo, un área del cerebro encargada del equilibrio energético, y termina en las células adiposas blancas.

Esta ruta, llamada eje hipotálamo-tejido adiposo, induce células de tipo grasa parda dentro de las masas de grasa blanca. La transformación de la blanca en parda se produce cuando los animales se encuentran en un ambiente estimulante y estresante, con retos sociales y físicos.

Ratones con más estimulación social
Los científicos, cuyo estudio publica la revista Cell Metabolism, utilizaron ratones, y observaron que cuando poseen mayores oportunidades para la estimulación social, parte de su grasa blanca se transforma en grasa parda y, como resultado, los animales gastan más energía y pierden peso incluso cuando comen más. Estos resultados confirman el fuerte efecto que el ambiente social y físico tiene en el metabolismo.

Los animales con mayores estímulos mostraron una reducción significativa de la masa grasa blanca abdominal (49% menos que los controles). Además, estos ratones aumentaron su peso un 29% menos que los de control y no engordaron aunque fueron alimentados con una dieta rica en grasa.

Este hallazgo confirma que la obesidad es el resultado de un exceso crónico de energía que se almacena en forma de lípidos en la grasa blanca cuando, hasta ahora, la única estrategia que se conocía para inducir la grasa parda era una exposición crónica al frío.

Ser activos física y socialmente

Lei Cao, uno de los autores del estudio, subraya que “los animales que viven en ambientes estresantes pierden la grasa y se hacen resistentes a la obesidad inducida por la dieta, incluso en presencia de alimento ilimitado”.

Un ambiente activo, física y socialmente, estimula el hipotálamo para que produzca la proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), lo que aumenta la señalización del sistema nervioso simpático a la grasa blanca, convierte la grasa blanca en grasa parda y quema la energía almacenada.

Matthew J. During, director del estudio, confía ahora en poder “inducir potencialmente esta transformación al modificar el estilo de vida o bien mediante la activación farmacológica de esta ruta”.

Europa Press



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