José Vicente Ayer con Luisa Estela han debido tratar más a fondo la cuestión de las agresiones al Estado

Por • 7 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Qué vaina, ayer no vi a “José Vicente Hoy”, es decir, que ayer no vi a hoy ni mañana veré ayer. Es que el tiempo es relativo, si nada está inmóvil tampoco pueden medirse las distancias exactas entre los objetos o entre los fenómenos y mucho menos determinar el tiempo que media entre uno y otro acontecimiento, lo más que podemos hacer es medir cómo un objeto se mueve con respecto a otro.

Fíjate que Einstein desafió las creencias científicas y las reemplazó por una teoría que justificaba las respuestas a interrogantes que habían intrigado a la comunidad científica internacional durante siglos. Sostuvo y demostró que los rayos de luz provenientes de estrellas lejanas se inclinaban al pasar cerca del Sol. Los demás científicos creían que los rayos de luz siempre se movían en líneas rectas a través del espacio, desde sus orígenes hasta los ojos del observador pero eso era falso. Einstein demostró que el espacio es curvo y no plano, tal como otros científicos creían; además demostró la relatividad del tiempo.

Desde luego, no es tan sencillo que una persona admita que la evidencia de su propia visión del mundo es errónea y eso le sucede mayormente a quienes viven prisioneros del dogma; de ahí que la problemática general debe ser enfocada con una mentalidad abierta y no como los cabezadura del escualidismo, por ejemplo.

Pienso que José Vicente es francamente un Magistrado del periodismo verdadero y conjuntamente con la Magistrada del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela, han debido escarbar bien la vaina de las agresiones a los poderes del Estado por parte de sinvergüenzas asalariados del gringo.

El ataque a la majestad del Estado Venezolano es un hecho gravísimo y de no aplicarle el ácido al infractor, seguro vendrá una escalada; sería más caro guabinear que aplicar un castigo ejemplar.

Los periodistas decentes no deben arrechoncharse sino asumir la responsabilidad de hacer potable la información ante el pueblo porque muchos medios de difusión de embustes enmascaran la realidad y, nadie mejor que un buen periodista, que se supone está preparado técnica y moralmente, para descorrerle el velo al embuste.

He ahí por ejemplo a José Vicente que suele hacer preguntas apropiadas, en la secuencia correcta, en un paquete bien estructurado de tal manera que puede sacarle jugo hasta a una piedra; qué no decir de una persona inteligente como la Magistrada Luisa Estela y sacar gran provecho para el entendimiento del pueblo trabajador, de eso se trata.

Y no es que yo deifico a José Vicente, él también tiene fallas, eso de mostrar en su programa la máscara de Ismael GarCÍA, un tipo tan pesado, demanda tener una grúa (así como “La Iguana”) para removerla pero no lo hace, precisamente por tal deficiencia.

¿Imaginas a José Vicente diciendo: ¡“Grúa quítame esa bicha de aquí que es muy fea”!?

Pese a que suelo inclinarme más hacia la duda que hacia la certeza de las cosas, prefiero poner el énfasis en los aspectos positivos de todo, por lo que soy optimista; por ejemplo, no es de poca monta el agravio que el tal “leocenis García” urdió contra el Estado Venezolano y en particular contra destacadas profesionales y contra sus respectivas familias pero estoy persuadido de que no habrá guabineo a la hora de pararle los mochos a ese bandolero porque el pueblo está muy atento y demanda castigo ejemplar, que se siente jurisprudencia para evitar males mayores.

Es de Platón la reflexión acerca de que cuando se maltrata a un caballo, éste se hace mejor o peor; y, por extensión, si se maltrata a un niño éste se hace mejor o peor; se trata de una dicotomía entre lo justo y lo injusto. Si una persona a la que se supone en sus cabales se le deja coger la vega pa´potrero, estaremos jodidos; caso contrario, al que no estando en sus cabales mete la pata, habría que curarlo.

Pero la noción de Estado en el que Platón basaba sus observaciones y sentencias es muy distinta a la contemporaneidad actual.

La tradicional noción de Estado ya no cuenta eficazmente para el mundo actual. Las distintas manifestaciones de Estado a través de la historia y de la geografía impiden que acordemos claramente una definición taxativa.

“El Estado soy yo”-de Luis XIV- es precisamente la antítesis del Estado Venezolano pero la MUD, que se limpio el culo con la Constitución Bolivariana y asumió en la persona de Pedro Carmona, a Luis XIV, hoy viene por sus fueros, de nuevo.

El Estado Venezolano es esencialmente el pueblo que se ve representado en los poderes establecidos, no necesitamos tutela alguna de ningún organismo extranjero; ya sabemos que la legalidad internacional es una mierda, de ahí que el pueblo llano tiene que asumir su responsabilidad y estar codo a codo en la defensa de nuestro Tribunal Supremo de Justicia y demás poderes pero eso no se logra con los brazos cruzados sino remando con butría y desplegando inteligencia.

Inclusive si las firmes demostraciones de Einstein ya están bajo el ojo escrutador de nuevas teorías ¿qué no pensar del nuevo Estado?

Guillermo Guzman
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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