Capriles entre el futuro y el pasado

Por • 5 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Aquel 12 de Abril los grupos más activos de la ultraderecha del Este de Caracas habían tomado la iniciativa de aislar la Embajada cubana, porque “tenían” la información que en su sede se encontraba el Vicepresidente de la República y hoy venido a menos Diosdado Cabello. Aquella imagen del actual precandidato presidencial de la MUD entrando por el bahareque y no por la puerta de la asediada sede diplomática, quizás haya sido la causante de su actual lema de campaña: ¡Más futuro que pasado!

Este precandidato que al menos tiene más de la mitad del tiempo por venir, también tuvo la suerte que en los estertores de la cuarta república; sin conocer la mandoca ni la iguana en coco, salió electo como diputado del partido Copey por el Zulia, circunstancia que a su vez lo catapultó para hacerse de la Presidencia de la última Cámara de Diputados del desaparecido régimen parlamentario bicameral.

Aparentemente estos dos hechos que ya la historia se encargará de juzgarlos en su justa dimensión; aunados a su condición de señorito burgués, todavía no le han comenzado a erosionar lo que como un espejismo en el azaroso desierto de sus avatares políticos, se ha ido formando alrededor de su casi solitaria campaña por la presidencia de la república, en estas primeras escaramuzas del combate llamado primarias.

La MUD se mueve y en el Frente Progresista por el Cambio, se están produciendo frenazos de gandola y surgimiento de candidaturas como la del otro Pablo, que reclaman identidad democrática y perfil izquierdista para el candidato que surja y pueda enfrentar sin mirar tanto al retrovisor, al que corre del otro lado de la cera con su proyecto de socialismo autoritario, corrupto y anti democrático.

Los que dirigen la campaña de este candidato justiciero saben que a estos obstáculos se le suma ahora la salida al ruedo de una candidatura, que a pesar del Fórceps que la originó, en el poco tiempo que lleva amenaza con copar todo el escenario nacional sin perder sus elementos de zulianidad.

De allí que al margen de su pasado y el futuro que le queda, el propio Capriles debe tener claro y ese será su reto; que a pesar de andar punteando las encuestas, todavía hay tiempo de definiciones y acomodos, tanto en las estructuras partidistas como en el imaginario de los venezolanos, que están dispuestos a escoger el mejor candidato para que vaya a dar la madre de todas las batallas comiciales, después que se les había descarrilado por el tortuoso camino de la abstención y el boicot electoral.

Douglas Zabala



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