A 10 años del 11 de septiembre: ¿Quiénes son los Terroristas?

Por • 5 Sep, 2011 • Sección: 11 de septiembre, Tribuna Abierta

Ante este nuevo aniversario de los sucesos del 2001, pero más aún en el contexto de la guerra contra Libia, y las amenazas sobre Siria e Irán, dedicaremos una serie de artículos al análisis del mundo actual. Al contrario de lo que muchos ingenuamente pensaban, las guerras y cualquier manifestación de violencia no han sido socavadas después del fin de la Guerra Fría (1945-1991). Por el contrario hay quienes opinan que existía mayor grado de “estabilidad política” cuando prevalecían los dos grandes bloques del occidente capitalista vs el oriente comunista. Hoy hasta quienes celebraron la caída de la Unión Soviética y el auge del proceso globalizador están reflexionando sobre las consecuencias de estos sucesos y sus repercusiones en el mundo actual.

Los sucesos del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos, el derribamiento de las Torres Gemelas en Nueva York y el ataque al Pentágono donde murieron mas de 2 mil personas, sacudieron al mundo, la muerte de inocentes en cualquier espacio geográfico del planeta no puede ser aceptada ni justificada bajo ningún pretexto. Pero no es menos cierto que la comprensión de lo que implica esa terrible realidad no puede estar sesgada por la visión de las dramáticas imágenes que a cada momento se nos repitieron en los poderosos medios de información. La comprensión de lo ocurrido nos obliga a traspasar los hechos de esta fecha y buscar las causas que hacen posible que en un mundo en el que a diario se enarbolan discursos sobre la paz mundial y la tolerancia, al mismo tiempo este plagado de odios. Para traspasar la inmediatez de lo noticioso (los muertos, heridos, destrucciones materiales), nos hicimos- en el 2001- las siguientes preguntas que aun tienen validez: ¿Quiénes tuvieron la capacidad para burlar la defensa de la potencia más grande del mundo?, ¿Cómo es posible realizar esto sin contar con el apoyo interno? De estas preguntas simples debemos pasar a otras más complejas: ¿Qué justifica este odio de una organización, o de hasta una región completa hacia el máximo representante del capitalismo mundial? Pero la que nos pareció aun más importante es ¿Cuáles serian las secuelas de estos sucesos para la humanidad, a mediano y largo plazo?
En lo inmediato pudimos presenciar la declaración de una guerra hacia un país, Afganistán, a cuyo gobierno -talibanes- se acusan de ser protectores de la organización Al-Qaeda liderizada por Osama Bin Laden al cual se adjudico la responsabilidad de los sucesos del 11 de septiembre. Pero lo cierto es que estos mismos medios de información, que a diario nos repitieron las dolorosas imágenes de la tragedia, poco sirvieron para aclarar sobre las pruebas de quiénes llevaron a cabo tal hecho. Cierto también es que después de varias semanas de guerra fueron centenares de victimas inocentes las que también fallecieron y fue diez años después cuando se consiguió el objetivo fundamental: atrapar a Bin laden (2 de mayo del 2011). Recordemos que buena parte de las armas y de la preparación militar con la que hoy cuenta este hambriento pueblo se las suministró los Estados Unidos en apoyo a la guerra frente a los soviéticos, a igual como tiempo atrás lo hizo con Hussein en Irak cuando el enemigo era Irán .
Después de la declaración de guerra a Afganistán, el terror se generalizó en el mundo, la amenaza creciente del gobierno norteamericano contra todas aquellas naciones que según sus preceptos sean considerados aliados de los terroristas: EJE DEL MAL. Como si esto fuera poco, en el Medio Oriente, mayor escenario de conflictos en las últimas décadas, se han agudizado los enfrentamientos entre palestinos e israelíes, que nuevamente han favorecido la expansión territorial de los segundos sobre los primeros.

A nuestro modo de ver, sean o no culpables Osama Bin Laden , su organización y los talibanes estos se convirtieron en el pretexto para darle continuidad al proceso iniciado a comienzo de la década de los noventa, (en el contexto de lo que se ha hecho llamar la globalización) como lo fue la guerra del Golfo de 1991, como una política destinada a lograr el control político-militar y económico sobre la zona que más dificultades representa para los intereses de las grandes potencias (por sus diferencias ideológicas, culturales y religiosas) pero también por representar esta región el reservorio fundamental del energético y la materia prima mas importante del mundo: el petróleo, pero también el gas, agua y los tesoros culturales de estas antiquísimas culturas.

Desde nuestra perspectiva, los países desarrollados perciben que su principal adversario ya no es el comunismo de la guerra fría sino los países pobres del tercer mundo y fundamental la región del Medio Oriente, que por su riqueza petrolera ha sido el punto de interés principal de las grandes potencias, pero a su vez, esta misma riqueza ha hecho posible que estas naciones, algunas de las cuales han sido aliadas en ciertos momentos, pero cuya diferencia cultural se ve repotenciada cuando sus altos ingresos les ha permitido contar con una tecnología armamentística de primer orden. Más allá del compromiso de darles a los judíos la tierra prometida y cumplir con los designios de Dios a los herederos de Moisés, lo cierto es que la existencia del Estado israelí se debe fundamentalmente a tener un aliado estratégico en el seno de esta región.
La pretensión de achacarle todos los males de la humanidad y de convertir a los árabes y a los musulmanes en dueños absolutos del terrorismo no es nada nuevo. Hasta los años setenta el cine y la televisión nos “enseñaban” que los enemigos de la humanidad eran los “perversos soviéticos” los “malvados japoneses” y luego los vietnamitas. Habiendo perdido importancia política-militar estas naciones, los países desarrollados ven focalizado el terrorismo fundamentalmente en la región llamada Medio Oriente, donde las naciones luchaban por su liberación y luego por la nacionalización de sus recursos naturales en manos de estas potencias, desde entonces hasta nuestros días se ha configurado una imagen perversa sobre esta región, sobre la cultura árabe y la religión islámica.

Después de los sucesos del 11 de septiembre del 2001 ya es común decir que la historia ha cambiado, que el mudo ya no es igual, como si las manifestaciones del terrorismo estuvieran apareciendo por primera vez en la humanidad. Sin pretender justificar lo injustificable de la atrocidad que representa la muerte de inocentes, lo cierto es que esto ha sido una constante en nuestra historia, lo que cambio es que fue afectada la potencia más grande del mundo, país que hasta ayer se creía invulnerable, sufrió un severo golpe que además de afectar la estabilidad emocional de sus pobladores, ha creado un desequilibrio en el resto del mundo, por la influencia que tiene los Estados Unidos. Quizás lo más grave para la nación norteamericana, además de evidenciar el resentimiento que otras poblaciones le tienen, es comprobar que en el interior de su territorio ha existido complicidad y apoyo a estos sucesos. Lo que desde la Guerra de Secesión (1861-1865) es una realidad, que en los Estados Unidos existen profundas diferencias no solo entre el norte y el sur que amenazan su unidad, sino también de orden socio-racial, se ha agudizado en los últimos años, tal como lo demuestran los movimientos separatistas en algunos estados sureños, la rebelión de los negros en Los Ángeles en 1992, el atentado en Oklahoma City de 1995, la voladura de la aeronave de PanAmericam, entre otros.

Antes de continuar debemos responder ¿qué entendemos por terrorismo y quiénes a nuestro modo de ver son los responsables.?. Terrorismo no es mas que la expansión del terror, ¿quiénes han sufrido mas del miedo que aquellas naciones que producto de la violencia imperialista y colonialista han sido victimas –fundamentalmente en América, Asia y África- del genocidio de etnias enteras, despojo de sus propiedades e imposición de culturas.?. ¿Quiénes pueden moralmente hablar de terrorismo cuando al mismo tiempo han sido los principales generadores de guerras, máxima representación del terrorismo, quienes produce y comercializan las armas que hacen posible estos enfrentamientos, quienes han generado conflictos, golpes de Estados para ampliar sus influencias.?. A lo que comúnmente se llama terrorismo, lamentablemente, sin pretender justificarlo, sino comprenderlo, se ha convertido en la única manifestación de algunas naciones, culturas, para debilitar a quienes de forma desmedida y durante siglos han impuesto sus intereses al resto.

El terrorismo no es una pertenencia única del tercer mundo, de las guerrillas campesinas e indígenas que luchan en Latinoamérica por el reconocimiento de sus legítimos y ancestrales derechos, y tampoco el terrorismo es una propiedad del pueblo palestino y de los árabes que han sido agredidos, divididos arbitrariamente para debilitar su cultura y dominar sus recursos naturales, ni para enfrentar las agresiones del poderoso Estado israelí, creación estratégica de las potencias occidentales. El terrorismo también le pertenece a los españoles, cuyo pueblo vasco exige su reconocimiento, en el sur-este italiano, en la Chechenia Rusa, en la Irlanda de Inglaterra, en los estados sureños de Norte América. Los ataques en España del 11 de marzo del 2004, y recientemente en Noruega, 22 de julio 2011, donde un racista de derecha asesina a mas de 80 personas, es demostración del terrorismo europeo. ¿Han sido menos terroristas los israelitas que desde 1948 han triplicado su territorio asesinando palestinos?, ¿son menos terroristas los norteamericanos que asesinan inocentes en Afganistán, Irak, como lo han hecho y siguen haciendo en otros países, utilizando diversas estrategias, como auspiciar golpes de estados (léase Venezuela)? . Por qué unos son terroristas y los otros se autocalifican como baluartes de la paz? ¿Por qué unos muertos son más importantes que otros si somos todos iguales antes los ojos de Dios?.

Quizás el terrorismo más común y al final tan agresivo como el terrorismo armado es el terrorismo informativo, porque al final alimenta al primero. Hacer uso de los mas poderosos medios de información para propagar a diario, aunque con aparente sutileza, que los enemigos son los árabes, los islámicos, los negros africanos pero también norteamericanos, los campesinos indígenas latinoamericanos, es en el fondo una nueva dimensión de la guerra, que sin dejar de utilizar lo mas sofisticado de la tecnología militar mundial, hace uso de la globalizada revolución tecnológica de la información para etiquetar a éstos como los responsables de los males de los países del primer mundo. Esto es terrorismo, como terrorismo es también los millones de seres humanos que mueren de hambre y enfermedades, en la ignorancia, males que pudieran ser resueltos con un pequeño porcentaje de los que se gasta en armamento
Pero lo cierto es que después de lo ocurrido el 11 de septiembre del 2001 se ha creado toda una campaña, aunque en apariencia se diga lo contrario, de construir la imagen de un enemigo amenazante para la estabilidad no solamente norteamericana sino de la humanidad como un todo. A pesar de que se acusó directamente a Osama Bin Laden, Al Qaeda, a los talibanes y a la nación de Afganistán, luego a Hussein, Ahora Irán, Libia, Sira lo cierto es que cuando se advierte que la guerra contra el terrorismo será de larga duración, cuando se publica una lista de los enemigos norteamericanos y de perseguir el terrorismo en cualquier parte del mundo, constantemente se refleja – y así nos lo han repetido los poderosos medios de información- que el enemigo fundamental se parece mucho a los árabes y a quienes profesan el islamismo. La guerra contra Afganistán (2001), luego contra Irak (2003), Libia (2011), la amenaza a Siria e Irán, y todos los supuestos terroristas mundiales (guerrilla colombiana, indígenas latinoamericanos, gobiernos socialista como los de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, entre otros) no solo sirven para sacar del camino a los viejos enemigos, a los estorbos del mundo, sino que además representa un excelente negocio para quienes viven de la guerra, fundamentalmente los países desarrollados que son los principales productores armamentista del mundo, quienes venden unos dos billones de dólares en este sector, y que son a su vez los mayores violadores de los acuerdos de disminución de armamentos. También la guerra sirve para obviar la preocupación de los ciudadanos norteamericanos (quienes en su mayoría rechazan estas contiendas) de los graves problemas económicos del país y la poca popularidad de su presidente.

Pedro Rodríguez Rojas
pedrorodriguezrojas@gmail.com



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