Caniculares

Por • 4 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

La Mucuy

Han pasado más de cinco mil años desde que Martin Cano descubrió un fenómeno natural al cual llamo la canícula. Empieza en el hemisferio sur con el inicio del solsticio de verano, una, parte de la otra y se da a partir del veintiuno de junio.

Las sacerdotisas de la época daban de beber en sus rituales a los perros, con esto pedían a su Diosa les resguardara de actos incontenibles del fenómeno maléfico de la canícula devoradora, pintadas en inmensas obras de arte y conocido como el orto heliaco de la constelación Can Mayor Canícula.

El día escogido el sol amanecía en un sitio sagrado del zodiaco ecuatorial, muy alejado de su diario punto central. Justo ese día de junio por primera vez en el año el sol está en su punto más alto, ha subido más de lo suficiente. En La Mucuy señalan que el calor se siente de forma particular, tiempo caluroso, día de perros, comienza el bochorno.

El fenómeno se produce casi una hora antes de la salida del rey sol, abrasador, es el anuncio del solsticio de verano, coincidente con el evento estelar de la reaparición matutina de la estrella abrasadora y de la constelación calina.

La canícula es calor abrasante, de allí la expresión, tiempo de perros. Los ardores del verano dejan sentir cielos azulados por la mañana, claros, tan azules como una camisa nueva que bate el viento y abriga noches frías.

Don Lencho señalaba que en estos días aparecían fenómenos maléficos; enfermedades, pestes, cánceres, padecimientos asociadas a la estación calurosa. Decía: “Hay que guardarse también de la salida de las constelaciones, primero de la Canícula, luego la de Arturo y también de la puesta de las Pléyades, pues es sobre todo en estos días cuando se juzgan las enfermedades; unas son mortales, otras cesan, lo demás toma otra forma y constitución.”

Las enfermedades mortales asociadas al orto de la Canícula, se refieren a que en la estación calurosa, proliferan lugares pantanosos, campos de cultivo con enfermedades extendidas a otros lugares.

Esta asociación entre el fenómeno meteorológico de la constelación Canícula Can Mayor, fue pintado tanto en obras de arte arcaicas, como en mitos y ritos.

Los perros aúllan agitados, pues se identificarían con la constelación Can Mayor, las víctimas devoradas se identificarían con las constelaciones cuando se producía el levantamiento heliaco de Can Mayor el veintiuno de junio arcaico, cuando el calendario estaba retrasado dos meses y medio respecto al actual, ya que hoy, tal situación estelar se produce es cinco de septiembre.

Miguel A. Jaimes N.
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