Depende de ti, de él y de mí

Por • 2 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

“Prestarás a muchas gentes,
y tú no necesitarás empréstitos de nadie.
Serás señor de muchísimas naciones;
y nadie tendrá sobre ti dominio”
Deuteronomio, capítulo 15 versículo 6

1.
Posiblemente, el índice de adictos a las drogas del placer es similar al de otras expresiones genéticas particulares, algunas realmente repugnantes y nocivas, como las que mueven a los sicópatas y a los hipócritas, dedicados a dañar las vidas ajenas y a destruir la Naturaleza a nombre de sus degeneraciones, deformaciones y limitaciones personales, ya sean innatas o adquiridas.

Tales deficiencias suelen llamarlas “virtudes”, como la aversión natural a la nicotina, o la inducida al cigarrillo, últimamente acusado de todos los males de la Humanidad para ocultar las verdaderas causas del deterioro generalizado en la salud de los habitantes de los centros urbanos, invadidos por el ruido y los gases letales producidos por los automotores contaminantes y por otros venenos, como los dispersados en la atmósfera por aviones, las conocidas estelas químicas o “chemtrails”.

Las autoridades cómplices de las petroleras no responden por sus obligaciones legales orientadas a garantizar un medio ambiente sano, pero les echan la culpa a los adictos al tabaco, evitando que todos entiendan que son víctimas del mismo aire contaminado y venenoso que les deteriora rápidamente su salud a los que poseen vías respiratorias menos resistentes, como suele ocurrir con los no fumadores.

Los abusivos se consideran superiores a los demás, de modo que no toleran sino lo que sus cerebros de reptiles son capaces de concebir. Desprecian las expresiones ajenas porque no corresponden a sus prejuicios, heredados de su miopía vital. Lo que no se ajuste a sus pobres nociones morales lo califican de abominable, de modo que se sienten autorizados a combatirlo, tanto como a despreciar y hasta asesinar a quienes no se ajustan a sus limitadas nociones de la existencia.

Sin embargo, muchas de las expresiones vitales perseguidas por los mojigatos intolerantes, pueden reputarse de regalos de los dioses, como la sagrada coca, reverenciada por tantas culturas milenarias y respetables; o la multifacética marihuana, capaz de remediar tantas enfermedades. Hasta la cocaína de buena calidad ofrece ventajas terapéuticas para ciertas dolencias de difícil tratamiento, como lo descubrió Freud, el más famoso de los adictos al alcaloide, instigador de su consumo y padre del psicoanálisis.

Niegan estas cualidades de los regalos de la Naturaleza para convertir su inevitable consumo en un negocio que cuenta con clientela fija, segura y cautiva, capaz de hacer lo que sea para satisfacer su necesidad de las sustancias que su metabolismo personal les demanda.

Como el consumo legal de esos dones naturales permitiría la inmediata satisfacción de las ansias de los adictos, reduciendo motivos de confrontación social tanto como la ansiedad y el estrés individuales, el recurso de la ilegalización garantiza gran rentabilidad para los que controlen el negocio, pero convierte en un infierno las vidas de los adictos, incapaces de abstenerse de lo que sus cuerpos les piden. Además, convierte en delincuentes a los intermediarios, generando violencia común y malestar social.

Para satisfacer sus apetitos, los adictos, fácilmente, también caen en conductas delictivas que no tendrían razón de ser si se legalizan las sustancias de su predilección. De buenas a primeras resultan graduados de delincuentes por la arbitrariedad de las “autoridades”, apoyadas por los retardados mentales que aplauden sus abusos, presentándolos como conducta decente, propia de seres limpios, puros y superiores, capaces de matar para mantener sus “altos valores morales” (que contrastan con su carencia de ética), impidiendo que los libertarios que satisfacen sus instintos lúdicos puedan disfrutar sus vidas, sin amargar las ajenas pero retando los fanatismos de quienes, carcomidos por la envidia y agobiados por su pequeñez personal, se dedican a eso, a dañarles las vidas a los demás abusando de su bondad y buena disposición.

Desde luego, ya es hora de que los acosados sin razón reaccionen y exijan sus derechos. Son víctimas de los bandidos que ven en el narcotráfico un gran negocio, no sólo económico sino político, pues mediante las campañas de represión logran sumir a los ciudadanos en una vorágine de delincuencia común que, de legalizarse el consumo, perdería su impulso, aunque ya ha contaminado las comunidades con delitos de verdad, como la esclavitud, el secuestro, los desplazamientos, la extorsión, y demás barbaridades propias de las autocráticas sociedades de clase víctimas del Neoliberalismo y condenadas a ser parias

2.
Tal ambiente criminal permite que los saqueos de las riquezas naturales y de los monopolios públicos, adelantados por los potentados de las multinacionales, sucedan sin escándalos. Al menos, esa ha sido la intención, pero ya les está fallando, pues la población va descubriendo paulatinamente su juego demoníaco, aunque los lacayos que venden las patrias sigan engañándola y aplicando las desacreditadas recetas del Neoliberalismo.

Los llamados países del primer mundo están pasando los tragos más amargos, como la modificación obligada de la constitución española por orden de los acreedores del Club Bilderberg que exigen darle la máxima prioridad al pago de la deuda a costa de la pérdida de las conquistas sociales de la población. Es algo que difícilmente aceptarán los ibéricos y, más bien, fortalecerá la lucha de los indignados contra los siervos del Imperio.

En la periferia también las cosas empiezan a cambiar a medida que la población entiende y rechaza las fórmulas fascistas que cada vez indignan y vinculan a la lucha incruenta y decisiva a más ciudadanos soberanos por todo el Mundo.

Así lo demuestra la derrota a las órdenes de privatización de la educación que han llevado al “Tusunami” Sebastián Piñera a sus más bajos índices de popularidad, lo cual indujo al converso Juan Manuel Santos a retirar su abusivo proyecto, que es una copia del impuesto a Chile. Tal plagio es la costumbre de nuestras arrodilladas clases dominantes, cada vez más decrépitas, traidoras y sumisas a los enemigos comunes que a todos les imponen las mismas fórmulas funestas.

Tanto en España como en sus antiguas colonias americanas, los gobernantes traidores, lacayos de los banqueros ladrones, no han tenido inconveniente en seguir actuando como se los exigen los potentados, aplicando las recetas neoliberales antes de que las víctimas asimilen su perversidad y se opongan abiertamente a esos impostores que las suplantan presumiendo de representarlas.

Insisten en imponer, también en España, la “regla fiscal” o el tope de endeudamiento que evite que los banqueros se queden sin cobrar los créditos con sus leoninos intereses, al otorgarles la máxima prioridad a tales deudas, lo cual desconoce la prelación que debe tener el gasto social en un Estado de derecho, como presumen ser, constitucionalmente, España y Colombia.

Es una medida que ya fue adoptada por los arrodillados vendepatria que agobian a Colombia.

La dejó como herencia el dictador mafioso, Álvaro Uribe Vélez, presentándola como un acierto genial de su ladino ministro de hacienda, Oscar Iván Zuluaga, uno de los pocos que no ha sido acusado abiertamente por sus ejecutorias de vendepatria, instauradas, en lo económico, por Carrasquilla, su antecesor, y continuadas por el académico neoliberal Juan Carlos Echeverri, nombrado por Santos para ocupar ese cargo.

Esas ejecutorias nos despojaron de numerosos monopolios públicos, como los bancos nacionalizados a un costo altísimo. O la estratégica Telecom, cedida generosamente a Telefónica de España en términos vergonzosos que ahora se pretende agravar aún más aportándole capitales públicos para que profundice la explotación privada del espectro electromagnético nacional.

Y se han agravado con la entrega de nuestros recursos naturales y los nichos de Vida más sagrados a la ambición saqueadora, depredadora y asesina de los grandes emporios mineros internacionales, sobre todo los canadienses que están arrasando con la biosfera por todo el planeta, en un frenesí que no puede calificarse más que de suicida aunque se oculte como mera y envidiable codicia.

El sucesor del culebrero de Salgar, Juan Manuel Santos -quien pretende suavizar la espantosa dictadura de las clases emergentes aliadas a las oligarquías tradicionales- hizo aprobar la abusiva orden imperial que protege a los acreedores extranjeros del Estado, ahora secundada por España. Lo mismo que en ésta, la medida fue autorizada por un Congreso de bolsillo, absolutamente corrupto y sumiso a los mandatos neoliberales.

De hecho, ambos parlamentos les han entregado el control estratégico del Estado a los potentados que se están apropiando de todo lo que no destruyen o envenenan, expropiando a los pueblos e imponiendo su Nuevo Orden Mundial.

En la península, los partidos rivales que se disputan el gobierno, el partido popular (PP) y el falso partido socialista (el PSOE), auténticos defensores de los potentados que sumen a los pueblos en la miseria, han sido los promotores de esta burda entrega de la soberanía nacional -que ha comenzado a aprobar el legislativo este 2 de septiembre- a la ambición de los enemigos de todos los pueblos y de la Vida, o sea, a los banqueros que han causado la crisis financiera.

Finalmente, esta estafa que estalló con la catástrofe hipotecaria en USA, es la chispa que dará al traste con las sociedades jerárquicas y consumistas, enterrando la Historia para inaugurar la Nueva Era.

Así quedará claro que los pueblos son superiores a sus dirigentes, de modo que pueden forjarse un futuro digno, si luchan por conquistarlo en vez de esperar la catástrofe anunciada y promovida aceleradamente por el Neoliberalismo.

3.
Retornando a las características genéticas que inducen tanta diversidad, incomprensible para quienes no poseen el mismo determinismo vital; entre esos comportamientos peculiares que heredan en sus genes ciertos individuos, algunos, hay que insistir, son intolerables, como la tendencia al crimen o al placer derivado de causar dolor y humillación a los indefensos, o de destruir la Naturaleza.

Desde luego, estos monstruos sicópatas no ganarán. Cada vez estamos más dispuestos y somos más capaces de derrotar a los Uribes y los Santos en Colombia, a los Bush en USA, a los Bashar al Asad en Siria, a los Ahmadineyad en Irán, a los Martinelli en Panamá, a los Calderón en México y a los Karzai en Afganistán. La reciente derrota de los Gadafi lo ilustra claramente.

Llegó la hora de castigar a los que han abusado de los pueblos en todas partes, pues la agonía de la infame y detestable Historia es universal, como lo demuestran el imperio del consumismo y la organización jerárquica de las sociedades dedicadas a subyugar a las mayorías. Son formas de depredación y dominación condenadas a desaparecer en la medida en que la democracia directa se va imponiendo.

Las derrotará la Sociedad Democrática Global en desarrollo, capaz de vencer el Gobierno Mundial en la Sombra que está imponiendo el globalismo criminal de los potentados, dedicados a instaurar su detestable Nuevo Orden Mundial, asesino y depredador, cuyo modelo en occidente, desde hace 38 años, es el decadente Chile, cada vez más desigual debido a su subyugación por el Neoliberalismo y sus agencias, pero cuyo gallardo y vapuleado pueblo retorna a las calles a exigir respeto, reivindicando su pisoteada dignidad.

La biosfera está agotada y no resiste un año más de explotación minera o maderera, ni más pesca industrial, ni más siembra de necro combustibles, ni más plataformas de petróleo, ni más centrales nucleares, ni las arrasadoras hidroeléctricas gigantescas planeadas por todo el Mundo. En fin, las lacras que han tenido estas ideas dominantes en la Historia, tienen que ser derrotadas por la Humanidad sana si aspiramos a vivir con dignidad o, como mínimo, a sobrevivir a sus planes de exterminio masivo.

Aunque su ofensiva es pavorosa, cada vez está más descubierta gracias a los decentes que los denuncian, tanto como a la imposibilidad de ocultar los efectos de sus crecientes actos criminales contra la Naturaleza y los pueblos.

Día a día, las multitudes conscientes van empoderándose, de modo que los impostores que han dominado en la Historia se van quedando sin respaldo en la medida en que las mayorías se persuaden de que son unos canallas incapaces de enmendar los daños que han causado, pero dedicados a aumentarlos hasta niveles que impidan cualquier reparación tanto como los merecidos castigos para los criminales de cuello blanco que posan de caudillos.

Los enemigos comunes están dispuestos a alcanzar el “punto de no retorno”, lo cual lograrán con el simple expediente de mantener en su actual nivel el PIB del sector primario. Pero, para estar seguros de que el fin se precipite, su propósito es aumentarlo.

Según el “Informe del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía (AMAZON) de Brasil”, citado por Rómulo Pardo Silva en su escrito “El Socialismo de Futuro debe contemplar sostenibilidad, decrecimiento, solidaridad universal y lucha al nazismo corporativo”: “La escasez de tierras de cultivo trae como consecuencia la tala de selvas, el 2010 la deforestación amazónica aumentó en un 994% respecto al 2009”.

Por desgracia, la agresión no es sólo en el Amazonas. Es mundial y simultánea. Abarca selvas, acuíferos, páramos, océanos, manglares, bancos coralinos, glaciares, la atmósfera y hasta la misma estratosfera. Su propósito deliberado es destruir la biosfera para darle gusto al caprichoso e irascible dios de los sionistas que pronosticó (¿u ordenó?) el Fin del Mundo con su consecuente Juicio Universal.

Por eso es urgente detenerlos antes de que desaten la guerra mundial, que es el único recurso que les queda para perpetuar las sociedades consumistas y jerárquicas bajo el mando unificado y anónimo del Gobierno Mundial en la Sombra, extensión del clandestino COG o “Continuity of Goverment” que ha dirigido la política de USA desde hace bastantes años, otorgándoles el poder real a los halcones sionistas y wasp afincados en Washington, independientemente de quién sea el presidente elegido por la votación popular.

Consideran que la manipulación ideológica -que les ha permitido adelantar sus crímenes distrayendo a la opinión pública con tonterías, como la persecución a los alucinógenos, o el matrimonio entre homosexuales, o la demonización de los fumadores, o las tragedias del River Plate, o el embarazo de Carla Bruni- puede ser estéril si no logran desencadenar rápido la guerra mundial.

Es su gran esperanza para superar la crisis definitiva que los payasos Obama y Sarkozy, tanto como Angela Merkel, David Cameron, Silvio Berlusconi, Putin y su “uribito” Medvedev, y los demás sirvientes de los potentados, consideran que pueden negar con retórica y superar con mentiras y más engaños, en la medida en que los países se presten para aumentar la base de la pirámide de Fonsi establecida por los banqueros ladrones a nivel mundial para tratar de evitar su imparable decrepitud.

De todos modos, como toda pirámide especulativa, ésta también estallará, con consecuencias gravísimas que sólo la guerra permitiría ocultar, pues el genocidio colectivo supera en gravedad la depredación creciente del planeta, al menos en términos humanos de corto plazo.

El reto es pavoroso y evidente, y reclama una respuesta multitudinaria y universal urgentemente.

La guerra es el gran recurso que manosean porque, aunque insistan, la retórica de Obama no alcanzará el éxito de la del actor Ronald Reagan, cuando el Neoliberalismo no estaba tan desacreditado y los intereses creados impedían denunciar la crisis definitiva del imperio sionista, que desde entonces era notable pero que el actor pistolero logró ocultar a punta de estímulos sicológicos.

4.
Por fortuna, la misma herramienta usada para controlar universalmente a las masas informes, materializada en Internet y los demás desarrollos tecnológicos de las telecomunicaciones y la informática, las víctimas la han convertido en el recurso más expedito y civilizado para combatir a los enemigos comunes de los pueblos y la Vida.

En consecuencia, cada vez son más vulnerables, y sus planes apocalípticos se vuelven más esquivos a medida que las multitudes conscientes los entienden y los rechazan, aunque están en pleno despliegue y no podemos descuidarnos.

Pero, en la medida en que los ciudadanos se quitan las lagañas ideológicas, asumen su soberanía personal y se unen al combate común contra los potentados, a éstos les queda más difícil pelechar, de moco que su desespero crece volviéndolos más peligrosos cada día.

Poco a poco van cayendo; pero necesitamos que sea más rápido y en todas las sociedades jerárquicas y consumistas que están destruyendo la biosfera y convirtiendo a los humanos en miserables, independientemente de la ideología con que engañen y fanaticen a sus respectivos pueblos.

Es indispensable oponernos, para revertir la cesión de las propiedades de los pueblos y de los recursos naturales de las naciones, que han ido monopolizando aceleradamente los potentados ecocidas, decrépitos y despiadados, quienes se consideran superiores a los demás tanto como dueños del destino de la Humanidad y de la Vida en la Tierra.

Desde luego, son unos zánganos improductivos a los que tenemos la obligación de despojar de la riqueza y el poder que nos han arrebatado, de modo que la propiedad privada sea una conquista para cada individuo en vez de un privilegio para los más desalmados, perversos, asesinos, ladrones e inútiles, que sólo aportan dolor, miseria, destrucción y no futuro. Son autenticas vergüenzas para la especie humana que no podemos tolerar más.

Es insoportable que los peores seres humanos continúen sus planes de expropiación de las mayorías a fin de sitiarlas por hambre para esclavizarlas más fácilmente, sin que chisten o se opongan, según calculan en su miseria moral los degenerados amantes del poder. Son tan cínicos y estúpidos que esperan que sus víctimas les agradezcan ser reducidas a limosneros sin dignidad pero respirando, aunque sea el asqueroso aire que dejan los combustibles fósiles tras su consumo.

Por fortuna, la reacción de los pueblos es crecientemente digna, de modo que es posible alcanzar la “masa crítica” de seres humanos decentes, comprometidos con la Vida, que será capaz de derrotar a los enemigos comunes simplemente despreciándolos, denunciándolos y negándose a secundar sus planes de exterminio.

Es hora de que reciban los castigos que se merecen, a fin de que el poder y la riqueza sean distribuidos equitativamente entre todos los que disfrutan de la existencia.

Éste es un objetivo irrenunciable, universal y urgente, como lo comprueba la miseria creciente en medio de un sistema altamente productivo pero intolerablemente despojador de esas abundantes riquezas susceptibles de satisfacer todos los caprichos y deseos de consumo de los humanos racionales y solidarios.

Es el tipo de gente que los potentados no entienden pero que puede superar el asqueroso mundo que nos han legado esos repugnantes sicópatas enemigos de todo lo que no sean sus inmerecidos privilegios.

Son tan estúpidos que el gran gurú de la economía usana en la actualidad, el barbudo Ben Bernanke, no ha tenido inconveniente en emitir públicamente miles de millones de dólares sin ningún respaldo real, constituyendo su acto una estafa abierta de inmensas proporciones. Sus acreedores son las primeras víctimas del robo, y ya lo están entendiendo. Es de esperar que no les guste.

La solución del reputado “genio” neoliberal es absolutamente ridícula y antieconómica. Así lo denunció en pleno siglo XIX, comentando el Congreso de 1823, Florentino González, un defensor del “libre cambio” que nos arruina, inteligente conspirador septembrino opuesto a las ansias dictatoriales de Bolívar, y poseedor de sentido común y de una buena formación económica bebida en los clásicos, tan rigurosos, diferentes y superiores a los estultos descerebrados seguidores de las teorías de la novelista sionista atea Ayn Rand, recogidas por Milton Friedman e impuestas por los potentados a sus lacayos del Mundo entero mediante el llamado “Consenso de Washington”.

Para cualquiera, menos para los “economistas” neoliberales al servicio de los potentados y sus planes de exterminio, no quedan dudas sobre el significado del saqueador recurso de Bernanke, el jefe de la Reserva Federal usana (FED), que -aunque es absolutamente anticientífico y vulgar- los vendepatrias lo presentan como una genial muestra de agudeza para los descocados que dirigen la economía mundial hacia el fracaso universal.

“Discutíase en la Cámara de Repre­sentantes un proyecto de ley en que se arbitraban varios medios para proporcionar al gobierno re­cursos pecuniarios. Aquel señor, cuyo nombre se me permitirá callar, se levantó de su asiento con toda la suficiencia que inspira la conciencia del pro­pio valer, y después de advertir que era inútil can­sarse en tantos debates y discusiones, cuando todo podía hacerse con una sola medida, propuso que la única disposición se redujese a prevenir, que un peso fuerte valiera dos, y que en la misma propor­ción las monedas en que se divide tuviesen este aumento de valor. Dicho esto, volvió a tomar su asiento, y el diputado Rafael Mosquera, con aquella soma burlona del que va a envolver un sarcasmo en una proposición seria, se levantó y dijo: “apoyo; pero propongo que un peso en lugar de dos valga diez; pues en lugar de doblar nuestra riqueza es me­jor que la decuplemos”. Esta picante ironía produ­jo, por supuesto, sus efectos naturales: la risa de los oyentes, el transitorio; y la ruina de la reputa­ción del abogado, permanente. Nadie volvió a hacer caso de aquel señor. El señor Mosquera, por el con­trario, cada día ganó mayor nombre para expresar sus ideas. La historia de la Nueva Granada mencionará su nombre muchas veces, y no será la última en que yo también toque con él”.

Quienes trazan las políticas económicas acatadas fielmente por los consumistas vendepatrias, son semejantes al anacrónico y estúpido parlamentario que denuncia Florentino.

Su estupidez sería asimilable a la del estafador Bernanke, quien se ha constituido en el ídolo de nuestros ministrajos de economía (o de hacienda o de finanzas, o como los llamen en cada neocolonia) y de los acá-de-micos con ansias de doctorados, tanto como de los PhD (¿o HdP?) que aplican con toda reverencia y admiración el contraproducente recetario del Neoliberalismo.

Son los eruditos causantes de las ruinas de las patrias, lacayos intelectuales, estériles e incondicionales del imperialismo, incapaces de defender los intereses nacionales, pues los deleitan y obnubilan las migajas que reciben de las multinacionales a las que les ceden las riquezas naturales y los monopolios públicos, afrentando a los pueblos condenados a la miseria.

Esos son parte de los enemigos comunes. ¿Seremos capaces de vencerlos? Depende de ti, de él y de mí, pero, jamás de nuevo, de redentores, de caudillos o de representantes impostores.

Darío Botero Pérez



Tu opinión es importante. Escribe un comentario