Sobre los falsos liderazgos y el oportunismo político

Por • 1 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

A propósito de la fatídica noticia de la enfermedad que aquejó al Comandante Presidente Hugo Chávez, en las últimas semanas se desato una especie de sádico debate en la oposición venezolana donde se trato el tema de la sucesión en el liderazgo en nuestro inédito proceso revolucionario bolivariano, bastante se hablo y escribió sobre quién sería la persona encargada de continuar la construcción de la nueva hegemonía popular y el papel del líder individual, en este proceso histórico. Es por ello que traemos a colación el pensamiento de Ernesto Laclau el cual sostiene que el líder individual significa el nombre, la nomenclatura, que mantiene la unidad del objeto. Podemos aseverar, en este sentido, que el objeto de la Revolución Venezolana tiene un nombre: Hugo Rafael Chávez; que a través de ese nombre se tejen las identidades y ocurre un proceso de construcción hegemónica de un sujeto: El pueblo venezolano.

El nombre del líder es por sí mismo un espacio de reconocimiento de legitimidad para el pueblo. Es su condición fundante. Ello conlleva una importante tarea en la que seguirá jugando estelarísimo papel, en el consumación del Socialismo en Venezuela, algunos camaradas tomaron el planteamiento de la ausencia del líder a la ligera, construyendo inclusive imaginarios de un supuesto “liderazgo” local, cuando en realidad todos los gobernadores, diputados, alcaldes y concejales ostenten esos cargos gracias al fenomenal liderazgo de Chávez, del mismo modo los funcionarios del PSUV, observación que hacemos en el caso de los adeptos al proceso Bolivariano, en cuanto a la caterva opositora que representada por partidos y “gremios” de la extrema derecha, revelan que su única posibilidad seria, si y solo si Chávez no encabeza el movimiento popular.

Eso significa que tenemos que tener conciencia de la importancia de Chávez como articulador del sujeto popular, como substancia del devenir constituyente de la revolución bolivariana.

Es la hora de ir apartando el oportunismo político disfrazado de presunto “liderazgos” locales, pues el poder comunal tomara el control de la nueva sociedad solo si liquidamos los vicios y las mañas de la vieja clase política que esta enquistada en el partido y la institucionalidad que no termina de morir y que se está mimetizando para seguir vivita y coleando: como bien lo refiere el profesor Juan Barreto, en un reciente trabajo publicado, es el momento de convocar el poder constituyente del pueblo antes de que se termine producir la inminente institucionalización burocrática del proceso revolucionario venezolano.

Antonio González Ordoñez
Aordonez47@hotmail.com.



Tu opinión es importante. Escribe un comentario