María, apaga esa luz (II)

Por • 1 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Pescador de Sueños

“María, apaga esa luz”, radionovela para ser leída, que cuenta historias arrancadas de la vida misma, más desgarradoras que la violencia criminal que sufre México, más dolorosas que las circunstancias que viven los pobres y la clase media de Grecia, Reino Unido, Italia y Francia; más dramáticas que la situación económica de Europa y los Estados Unidos, más funestas que el desempleo en España y más apasionadas que los discursos melancólicos de la diputada María Machado en la Asamblea Nacional. Cuenta con la magistral interpretación de Alí Rodríguez, el actor que roba los sueños a las amas de casa, y con la participación estelar de Corina Zuloaga, la actriz que conmueve el corazón de George W Bush. Escrita por Ramiro Meneses, el autor que cautiva a las víctimas de CORPOELEC.

Capítulo de hoy:

“ELEVAL NOS ESTÁ MATANDO, ¿Y AHORA QUIÉN PODRÁ AYUDARNOS?”

Con la actuación especial de Leopoldo López, encarnando a Eleval, personaje más siniestro que George W Bush, más perverso e insidioso que Álvaro Uribe Vélez, más tenebroso que Sarkozy, Cameron y Berlusconi juntos, y más traicionero que Obama.

Son casi las siete de la noche, Mauricio ha abierto la puerta y está a punto de entrar al hogar, pero de pronto se detiene, recuerda que debe ser precavido, cualquier movimiento en falso y estaría perdido, así que baja su mano derecha y con cuidado de relojero, saca de uno de sus bolsillos un reluciente yesquero, lo enciende, y la salita del apartamento recibe la pequeña descarga de luz.

– Estefanía, mi amor, ¿y qué haces sentada allí, cual pedigüeño de la MUD esperando que la embajada gringa te zumbe unos dólaritos?

– Ay, mi amor, aquí con este espanto dentro del cuerpo que no se me quita.

– ¿Y qué pasó, mi amor, acaso vino el malvado Eleval?

– Si, si vino…

– ¿Y trajo la factura?

– Sí, sí…

Un estremecimiento recorrió todo el cuerpo de Mauricio, sintió que un sudor frío lo arropaba, y trémulo logró preguntar a su mujer:

– ¿Y por cuánto vino la luz, mi amor?

Un silencio como de muerte recorrió el humilde apartamento, y Estefanía, como pudo, respondió a su marido:

– No sé, mi amor, no tuve fuerzas para leer el recibo…Toma, léelo tú…

Como quien ha recibido de manos de Ramos Allup las pruebas del fraude del referendo revocatorio de 2004, o el decreto dictatorial de Pedro Carmona Estanga, Mauricio toma tembloroso aquel papel, siente su alma atravesada por ráfagas de angustia, de miedo, pues él sabe que del siniestro Eleval no puede esperar otra cosa que el más cruel de los oprobios.

– Mi amor, por favor, prende una de las velitas que trajimos del cumpleaños de ayer, necesito un poco de luz para ver cuánto nos está cobrando Eleval…

– Claro, mi amor, espera un segundo y la prendo.

Estefanía prendió la velita y una tenue luz se hizo en la sala. Entonces Mauricio leyó y…

– ¡Oh no, no puede ser! ¡Dios mío, no puede ser!

Los gritos de dolor, de desesperación, eran aterradores y movían a compasión. El pobre hombre había leído el recibo, y allí, sin ningún tipo de miramientos, Eleval les informaba que el monto por consumo de luz era de ¡790 bolívares! ¡y antes pagaban sólo 120!

Con caricias y palabras, luego de siete horas de consolarlo, Estefanía consiguió calmar a su marido. Cuando por fin éste pudo articular palabra, dijo a su mujer:

– Mi amor, en estas condiciones es imposible que tu mamá se venga a pasar una temporada con nosotros. Tú sabes muy bien que yo la quiero como si fuera mi madre, yo creo que en el mundo no hay yerno más afortunado que yo, pues mi suegra es un pan de Dios. Pero si ella se viene, amor mío, ¿en cuánto nos va a salir el recibo de luz? Porque su estadía acá significará un incremento del consumo de electricidad, y entonces el malvado Eleval prácticamente nos mataría de hambre…

Casi al borde de un ataque de locura, cual ferviente fan de Globovisión, Estefanía exclamó.

– ¡Oh, Dios mío, Eleval nos está matando!, ¿y ahora quién podrá ayudarnos?

La fría madrugada fue atravesada por los dolorosos lamentos de Estefanía. Todos los vecinos la escucharon y la compadecieron; ellos la comprendían, pues cada uno había recibido aquel día la funesta factura del malvado Eleval.

Ahora todos se preguntan: ¿Qué va a ser de la vida de Mauricio y Estefanía? ¿Podrán sobrevivir con el poco dinero que les queda luego de pagar la factura a Eleval?

¿Quién podrá ayudar a esta bella y sufrida pareja a escapar de las garras del pérfido Eleval?

¿Quién pondrá fin a las viles acciones del malvado Eleval?

No se pierda el próximo capítulo de esta conmovedora historia de amor, pasión e intrigas, pero no la oiga, léala para que no incremente su consumo de electricidad.

Ramiro Meneses



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