¿Obama chivo expiatorio de sionistas y racistas?

Por • 1 Sep, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Ellos, los gringos, quienes les adoran fuera y dentro del territorio estadounidense lo repiten, sin que les quepa duda alguna, se ufanan de poder preverlo casi todo. Evitar no, porque si eso pudiesen no estuvieran sufriendo la profunda crisis de ahora.

Uno que no les valora más allá de lo racional, pero tampoco les subestima, cree que desde años atrás, sus analistas en distintos campos de la economía y demás Ciencias Sociales, sabían con cierta aproximación lo que les sobrevendría y cuándo se presentaría. Hay quienes aseguran que los gobiernos del inmenso país norteño, desde tiempos de Henry Kissinger, dejaron de respaldar su moneda, mediante las habituales reservas y empezaron a imprimir ilimitadamente dinero inorgánico porque han tenido y tienen a su disposición y sin control alguno la maquinita de fabricar billetes.

Cualquier lego, medianamente informado, sin haber asistido nunca a una escuela de economía, sólo le es suficiente haber vivido unos cuantos años, sabe que estas crisis azotan al sistema capitalista periódicamente. Sólo que ahora se presentan con intervalos cada vez más cortos y mayor contundencia.

El más de los desprevenidos se percata, sin mayor esfuerzo, que el gasto militar de E.E.U.U. aumenta velozmente, que un afán guerrerista e intervencionista le obsesiona, tras la máscara de la libertad amenazada y el falso rol de adalid de la democracia. Cualquier superlativamente distraído sabe de su déficit presupuestario y ostensible deuda externa. Faltó poco para que los orgullosos sobrinos del Tío Sam y compatriotas de McPato, días atrás, se declarasen oficialmente maulas, incapaces de honrar sus deudas; corrieron la arruga hasta quién sabe cuándo y hasta dónde.

La voracidad de la manera de vivir, “modo de vida americano” y la dilapidación de los recursos como aquellos no renovables; el consumo incontrolado de petróleo, incluso el de los otros países de la OTAN, cuando en el primero velozmente se agotan las reservas y en los segundos sencillamente no hay, son estimulantes que profundizan esta crisis y anuncian que las venideras se presentarán, antes de lo “que canta un gallo”, más intensamente y aumentará el ansia guerrerista. Lo de Libia es apenas un anuncio en medio de la tormenta. Tienen montada el escenario propicio para Siria e Iràn, sòlo que por la unidad y fortaleza militar de este país, es un proyecto “por ahora.” No obstante, los abundantes emiratos árabes, donde los derechos humanos y democráticos nada significan y parecen granjas manejadas al antojo de sus “dueños”, no llaman la atención de E.E.U.U, y la OTAN, porque al servirles a èstos dadivosa y servilmente, se hacen perdonar aquellos pecados.

Desde los tiempos antiguos se sabe que una manera de salir o paliar las crisis económicas en los grandes países o imperios, es la guerra. Como el atracador equilibra sus cuentas o satisface sus compromisos, caprichos, promesas y necesidades no financiables por métodos convencionales, el guerrerista hace lo suyo. O el gobernante armado en crisis, agobiado por ella y ansioso de riquezas mal habidas, se hace guerrerista.

Las guerras más recientes en el medio oriente, por sólo nombrar estas, escenario tan alejado de E.E.U.U., donde no hay frontera incómoda ni amenaza cierta, han tenido la finalidad de evitar el derrumbamiento del modelo aumentando la producción armamentista, con una enorme capacidad multiplicadora para activar diversos frentes industriales y robando a los invadidos y vencidos, sobre todo aquellos que poseen petróleo, para garantizar gigantescas ganancias a las grandes corporaciones. De paso, avanzan en la vieja predica de Ronald Reegan, “sometamos a la OPEP, pongámosla de rodillas.” Deseo irrefrenable para controlar el negocio del hidrocarburo que, por la tendencia a la escasez y la imposibilidad de suplantarlo en la escala necesaria, se hace cada día más costoso.

Si inocentes como los simples mortales, de quienes uno forma parte, saben todo eso, como ¿cuál es la estrategia y la táctica?, ¿y podemos un poco a “ring pelao”, tanteando entre la bruma, mirar hacia el futuro?, ¿cómo imaginar que las luminarias gringas y sionistas no pueden, desde años atrás, haber visto con más claridad, si miran el futuro “en vivo y en directo?.

¿Es sensato siquiera suponer que ellos no sabían y no saben los derrotes del toro? ¿Desconocían que en esta hora menguada, como solía decir Rómulo Gallegos, se presentarían estas crisis con sus grados de seriedad y capacidad de impactar? ¿Por qué se arman hasta los dientes, tanto como generar mayor déficit y deuda, en un país en bancarrota?

Los dueños del capital, “amos del valle” de allá y sionistas sabían todo eso. Monitorean con rigor el movimiento del mundo y tienen diseñados claramente sus planes a mediano y largo plazo.

John Kennedy fue un blanco que se les volvió más blanco y tuvieron que asesinar porque en cierto modo también se les puso incómodo. Un blanco, presidente de los Estados Unidos que no se deje arrastrar por el huracán del guerrerismo es un difícil estorbo. Pero también para galvanizar al país todo en la cruzada odiosa hacia donde están los recursos para financiar la falsa bonanza gringa, hay que tener al presidente bajo control absoluto.

Uno creyó, lo creyeron también sus votantes y hasta la Academia sueca, a quien queremos otorgarle un margen de duda, que Obama era un poco inclinado al pacifismo y el actuar de buena fe y por eso, sin justificación ni antecedente, le adelantaron el Nobel de la Paz.

Cuando apareció la figura de Obama, de frescura juvenil, discurso elegante de brillante estudiante universitario, senador equilibrado y su bonhomía y también sus debilidades, los pronosticadores y quienes manipulan el periscopio, sabiendo de la crisis venidera, sus imposiciones y el interés que aquella candidatura despertaba entre los jóvenes y particularmente entre la incómoda población negra, todavía impacta por sus líderes como Martin Luthert King, Malcolm X, los efectos de las luchas por los derechos civiles y contra el guerrerismo, pudieron concebir la idea de matar dos pájaros de un sólo tiro. Poner un negro en la presidencia en los umbrales de una crisis hasta más severa que la de 1929, la necesidad de impulsar guerras para salir de ella para que los discrepantes, por la responsabilidad de aquel líder emergente, terminasen compartiendo los riesgos y las responsabilidades.

Pero todavía, por los hechos de los cuales hoy Obama mansamente se hace responsable por la debilidad de su base de sustentación y la fortaleza de quienes le presionan y empujan, intentarían demostrar que la población negra y hasta latina, no sólo comparten los infames afanes de las grandes corporaciones, sino tienen igual responsabilidad en la crisis y sus efectos.

Eligio Damas



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