La Fiscal: ¿Luisa (Vichinsky) Ortega?

Por • 27 Jul, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

“No hagas nada de lo que después te arrepientas, ni te arrepientas después de no haberlo hecho”
Iosu Expósito…

La CRBV de 1999, y la izquierda venezolana vieron con buenos ojos esa reinvención de la rabulería del derecho izquierdoso y derechoso, mal interpretado (un cruzado jurídico) lo que es la justa y oportuna separación de los poderes. Por eso, que la revolución bolivariana al alcanzar el poder, ha ingeniado mecanismos para concentrarlos en torno al Poder Ejecutivo.

Hugo Chávez, cuando exhortó a que se le diera la libertad a los presos opositores (casos políticos) enterró la independencia del Poder Judicial, y la del Ministerio Publico, concretado con la libertad de Forero, y de Peña Esclusa; “Ojo” no estoy en contra de la forma humanitaria de esa libertad, sino con el fondo de la misma, porque ahí enterraron con esa medida a Montesquieu, según los clásicos del derecho. Lo vuelven a hacer las dos Luisas, por sus continuas apariciones en los actos oficiales, cargados de discursos políticos, acompañando al Presidente Chávez, ejemplo fresquecito el de ayer 24 de julio.

Las novedades más relevantes de estas dos medidas en lo que atañe al Estado de Derecho son dos: por un lado, el proceso penal deja de estar en manos de los jueces y fiscales de la causa y, por otro, el ejercicio de la acción queda seriamente limitado, en este llamado a la transición hacia el socialismo.

En cuanto a lo primero, el PSUV ha tratado de justificar, con el caso reciente de Capriles Radonsky, que el fiscal no siga ostentando el monopolio de la acción penal, según el diputado y “jurisconsulto Isturiz” alegando que, de este modo, nuestro sistema judicial se aproxima al del imperio norteamericano, donde, en efecto, en ese país, es éste, quien dirige las investigaciones. Claro que existe una diferencia abismal entre Estados Unidos y Venezuela en esa materia: allí los fiscales son autónomos, al ser elegidos por los ciudadanos; aquí, en cambio, dependen jerárquicamente del Fiscal General de la República, escogido a conveniencia por la bancada mayoritaria del gobierno . Produce escalofríos cada vez que veo a la Fiscal, y a la Presidenta del TSJ en actos públicos, aplaudiendo los discursos políticos del presidente Chávez, eso le hace un daño terrible a la revolución bolivariana, electoralmente hablando en la delicada materia de la separación de los poderes, más cuando ha proliferado con la revolución bolivariana la creación de más fabricas de abogados en serie, propio de una sociedad capitalista. Pensar qué ocurrirá con el caso del Rodeo 1y 2, al haber quedado la instrucción en manos del ejecutivo revolucionario, por que la fuga de ese PRAN de alta peligrosidad conocido en los bajos fondos con el remoquete de “Oriente” es un misterio total, este suceso penitenciario.

Anulada la autonomía de funcionamiento, de estos dos poderes de la administración de justicia, y la investigación inicial de los hechos, por la continua presencia de estas dos distinguidas damas, en los actos políticos del ejecutivo, parece ante la opinión pública que el Ejecutivo Nacional, puede ponerle muchos palos a los rayos de las ruedas (bicicleta) de la justicia. Pero, por desgracia, ante la sabiduría popular porque en esta sí es capaz: el querer evitar la limitación de la ‘interpretación popular’ del derecho, y como reza una máxima: “SABER DE LEYES, NO ES SABER DERECHO”, a que la celeridad procesal esta dirigida solamente a los delitos públicos de carácter político, en los que el juez, y el fiscal aprecien un interés legítimo de carácter político, que los mantengan en el cargo, En los demás casos (que se pudran) ventilados en los órganos encargados de administrar justicia. El fiscal o la fiscala, y las víctimas no pueden pedir el sobreseimiento, según la ‘jerarquía’ del delito sino se le ordena desde el ejecutivo también supone una vuelta a la impunidad de una casta política, al someterse al tercer poder. Todo esto me hace recordar al tenebroso fiscal soviético Andrei Vichinsky, quien recibía ordenes de Stalin para anular a los enemigos políticos (afectos y desafectos) de la época. La historia a veces se repite como tragedia o como comedia. “Escribe que algo queda, Kotepa Delgado dixit”.

En Venezuela un país en vía al socialismo (moderno) del siglo XXI, aspiara a tener una auténtica separación de poderes, es posible que muchas de las disposiciones en marcha de reformas, sirvan para mejorar el funcionamiento de nuestro sistema judicial. En nuestro país, casi todo el poder ya emana del Ejecutivo, lo que supone ser’ el último clavo sobre el ataúd de Montesquieu, que opinaran sobre esto la AN, y los jurisconsultos bolivarianos, creo que es un buen tema a ser sometido a debate por los expertos en la materia, yo me limito el hacer un análisis desde la óptica política, porque se con conocimiento de causa, que esto perjudica a la revolución bolivariana rumbo a los comicios del 2012, electoralmente hablando.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es



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