Camarada Chávez, los trabajadores/trabajadoras universitarias le preguntan: ¿quién tiene los reales?

Por • 18 Jul, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

El pasado viernes 15, el centro de nuestra capital, remozada como está, gracias al Bicentenario y la unidad en la acción de recuperación de los espacios públicos del casco central, por parte de la Alcaldía Libertador (Jorge Rodríguez), el Distrito Capital (Jacqueline Farías) y el Gobierno Revolucionario; una nueva caravana de buses ucevistas se hacían presentes en la sede de la Opsu, cerca de La Hoyada.

Los acorazados de azul universitario, trasladaban cerca de una centena de trabajadores/trabajadoras universitarias, solicitando les atendieran los funcionarios/funcionarias de ese ente gubernamental. La respuesta inicial de la tecnoburocracia de la Opsu, no pudo ser más decepcionante, el cierre de puertas de la dependencia, el autosecuestro. En esa circunstancia, no pudimos sino recordar aquellas palabras del camarada Presidente Chávez: “Los gobernantes debemos atender al pueblo, sus quejas, sus críticas, darle la cara al pueblo, sentarse con ellos a buscar soluciones y por otra parte el pueblo debe incrementar su conciencia, su organización.”, para, palabras más adelante, en su Aló del 8 de noviembre del 2009, sentenciar e instruir a sus colaboradores/colaboradoras más cercanas: “Les pido que le den la cara al pueblo. Tenemos que asumir las fallas públicamente, es necesario asumir responsabilidades, eso hace un revolucionario. No podemos tomar la senda de las mentiras si queremos hacer una verdadera revolución”. Esta instrucción, ha sido una constante en el accionar de gobierno del camarada Chávez, así, en su discurso del Teatro Teresa Carreño del 30-04-2010, orientaba su gestión gubernamental: “Yo quiero insistir hoy a nombre del Gobierno Revolucionario, y además cuando insisto es porque quiero pedir a todos los miembros del Gobierno, los Vicepresidentes, Ministros, Procuradora, todos, y pedir a los gobiernos locales, gobernadores, alcaldes, a todas las instituciones del Estado, al gobierno todo, pedir que cada día seamos de verdad, cada día más un gobierno obrerista, como hace años lo estamos señalando (…) No puede ser una frase, una retórica. No, no, tiene que ser un gobierno que marche al ritmo de la Clase Obrera, un Gobierno que se ponga a disposición de la Clase Obrera…”

Esa intencionalidad del camarada Chávez, con el tiempo ha devenido en su contraparte, cada día vemos una burocracia más distante del pueblo, pareciera que le molestara su presencia, sobre todo, cuando éste se acerca a las oficinas gubernamentales en búsqueda de respuesta a sus graves problemas. Ah, aquellos primeros años de Revolución Bolivariana, quién volviera a vivirlos…Aquellos años, en que el pueblo era oído, sin tener en frente un piquete de la Policía Bolivariana o de la Guardia Bolivariana. Aquellos años, en que el funcionarado atendía con premura al pueblo y sus exigencias recibían prontas respuestas. Hace falta, revivir esos años, mucha falta.

Pues, volviendo a los hechos del viernes pasado, ante la exigencia de los trabajadores/trabajadoras universitarias en ser escuchados/escuchadas, no le quedó otra opción a la tecnoburocracia de Opsu, ante el cierre de las vías y el llamado de atención que ello representaba. La directora de Opsu, Tibisay Hung, convino en dejar pasar a su oficina, una representación del grupo de trabajadores y trabajadoras que reclamaban ser atendido/atendidas por ella, el grupo iba acompañado del Coordinador del Vice Rectorado Administrativo de la UCV, Alfredo Marcano. El recibimiento escamoso de la directora de Opsu, de inmediato, recibió el rechazo de la representación del grupo de trabajadores/trabajadoras. No era para menos, el intentar hacer verlos como “locheros/locheras”, que pretenden esquilmar el Patrimonio Público, exigiendo más dinero, es una pretensión bien burda y así se lo hicieron saber, esa representación de los trabajadores y trabajadoras universitarias. “No estamos aquí para exigir más dinero”, necesitamos respuestas claras y precisas sobre los recursos que nos pertenecen por Ley, por Contratación Colectiva. Se referían los trabajadores/trabajadoras universitarias a deudas que, por concepto de Contratación Colectiva no les ha llegado a sus beneficiarios/beneficiarias directas. Se trata de un monto cuantificado por los sindicatos SinatraUCV y SutraUCV, de 320 millones; por concepto de cancelación de deudas por bono escolar, becas y útiles escolares, primas por grado académico, deuda del vestuario, bono vacacional 2010, prima por antigüedad entre otros/otras. Como puede apreciarse, se trata de deudas de años anteriores; las cuales, se supone, debieron ser canceladas; ya que, tratándose de compromisos contractuales, convenidos en Contratos Colectivos, es de suponerse que las mismas debieron ser presupuestadas y el recurso respectivo, aprobado en los presupuestos correspondientes. He allí, la gran duda que pretenden los trabajadores/trabajadoras universitarias, dilucidar: ¿dónde están esos reales?, ¿quién los tiene? Y ¿dónde los tiene?, ¿en qué cuentas?

Esa actividad, de ese grupo de trabajadores/trabajadoras ucevista, la aplaudimos, porque está, perfectamente, enmarcada en el lineamiento que el camarada Presidente de la República, Hugo Chávez, le diera a su ministra universitaria Yadira Córdova, cuando anunció el ajuste salarial del 40%, a finales de abril del presente año: “Esto tiene que estar supervisado por control obrero y estudiantil…”, se refería a los recursos que, por un monto de 2.744 millones de BsF, aprobaba ese día. Instrucción que, por cierto, murió ese día, ya que la instrumentación de ese ajuste salarial fue tan mala, pero tan mala, que hasta el presente, los camaradas obreros/obreras y empleados/empleadas universitarias, con quienes se suponía se iba instrumentar el control obrero, sencillamente, desde los días posteriores al anuncio, se encuentran en conflicto abierto contra el MEU y sus políticas de marcado corte neoliberal.

Pero, volviendo a nuestro tema de conversación, la actividad del viernes pasado, su motivación y justificación se centra en una duda que ronda los pensamientos de los trabajadores y trabajadoras, en este caso de la UCV: ¿dónde y quién tiene los recursos correspondiente a: bono escolar 2009-2010 y 2010-2011, becas y útiles escolares 2009-2010 y 2010-2011, primas por grado académico, deudas del vestuario, bono vacacional y bono aguinaldo 2010, prima por antigüedad 2010? Y la duda, tiene su razón de ser en que ambas partes, tanto las autoridades de la UCV como del MPPEU-Opsu, dicen que no los tienen. “MPPEU no posee deudas por aportes federativos con la UCV…” (Prensa MPPEU, 21-06-2011), decía la directora de Opsu, Tibisay Hung. Mientras, que el vicerrector de la UCV, Berardo Méndez, ha dicho lo mismo, pero con otras palabras, a los sindicatos ucevistas. Pero, si no los tiene ni la Opsu ni la UCV, y mucho menos sus beneficiarios directos, entonces ¿quién los tiene?

Pareciera un caso típico para el CICPC. La Fiscalía General de la República, debiera abrir una averiguación de carácter penal, para dilucidar ¿dónde están esos reales?, no es así camarada Luisa Ortega Díaz. Asimismo, nuestra Contraloría General de la República no debe hacerse de la vista gorda, la Ley de la Contraloría General de la República es tajante en cuanto a los “supuestos generadores de responsabilidad administrativa los actos, hechos u omisiones que se mencionan a continuación: Numeral 28: La retención o el retardo injustificado en el pago o en la tramitación de órdenes de pago…” (LOCGR, Artículo 91, Numeral 28). Este misterio, no debe quedar en el limbo de las indecisiones, como decía nuestro Libertador Simón Bolívar: “Llamarse jefe para no serlo es el colmo de la miseria…”

Así transcurrió la reunión, en dimes y diretes, esa tecnoburocracia odia a los trabajadores/trabajadoras, es un odio profundo. Ni la directora de Opsu, ni el representante del vicerrectorado administrativo de la UCV, quien acompañaba la comitiva de los trabajadores y trabajadoras universitarias, supieron dar razones de peso sobre el destino de esa masa monetaria dirigida a satisfacer diversos beneficios socio-económicos de la clase trabajadora universitaria, contemplados en los Contratos Colectivos vigentes.

Al final, la excusa de siempre, hay crisis económica, no hay real, en esa simple argumentación, la directora de Opsu, fiel exponente del fuenmayorismo, se escudó para sustentar su falta de argumentación sobre el destino de unos recursos que la Ley de Universidades, aún vigente en todo lo que no contradiga a la Constitución Bolivariana, le obliga a realizar control, entre sus atribuciones: “4.- Asesorar a las Universidades Nacionales en la elaboración y ejecución de sus presupuestos programa, a cuyo efecto, mantendrá contacto permanente con las oficinas universitarias de presupuesto, y preparará los instructivos y formularios que les sirvan de guía…” (Ley de Universidades, Artículo 22, Numeral 4).

Argumentación que, más temprano que tarde, el mismísimo camarada Presidente Hugo Chávez, al día siguiente, sábado 16, antes de partir a la hermana República de Cuba, en cadena de radio y tv, se encargaría de desmentir, a la directora de Opsu, Tibisay Hung, al aprobar recursos adicionales. “El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, aprobó este sábado 17 mil 771 millones de bolívares para incrementar la eficiencia de las  instituciones del Estado, a cuyos dirigentes instó a hacer uso racional y con conciencia de ahorro de dichos recursos. En Consejo Extraordinario de Vicepresidentes, en el Palacio de Miraflores, el Jefe de Estado explicó que esta cifra corresponde a créditos adicionales, por concepto de  insuficiencias presupuestarias de diversos organismos, así como planes y proyectos que beneficiarán a la población venezolana…” (VTV, 16-07-2011).

“Les pido que le den la cara al pueblo. Tenemos que asumir las fallas públicamente, es necesario asumir responsabilidades, eso hace un revolucionario. No podemos tomar la senda de las mentiras si queremos hacer una verdadera revolución”, (Hugo Chávez, Teatro Teresa Carreño, Aló Presidente, 8 de noviembre del 2009)…

Caracas, 18 de julio de 2011

Henry Escalante



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