Olas

Por • 16 Jul, 2011 • Sección: Tribuna Abierta

Si a la vida queremos,
Sobre todo, entenderla,
Nos es menester preciado
Llegarnos a la ribera.

Es a la orilla del mar
Donde el Hada secreta,
En su melodioso vaivén,
Nos entreabre la puerta.

También es muy necesario
Que el Sol baje la cresta,
Para que la muy tenue luz
No encienda la alerta.

Es el único método
Para que sea abierta
La entrada al recinto
Que todas las cosas crea.

También es menester cuidar
La forma y la manera
En que hemos de preguntar,
A la Hada prometea.

Si el ritual seguiremos
Ha de ser nuestra tarea,
Iniciar preguntándole
Por esa fuerza primera.

Es nuestra amada salud,
La base de la faena,
La que se lleva el premio
En la mágica entrega.

Sentémonos en la playa,
Los ojos en lútea seña,
El silencio se hace Rey,
El Hada se nos revela.

El rumor omnipresente
Toda nuestra alma llena,
La calma siempre latente
Es la clave secreta.

No debemos ser un sabio
Para saber la respuesta,
Que el Hada, pacientemente,
Con su cantar nos la muestra.

Si a la salud queremos,
En esta era revuelta,
El rumor hay que acallar
Con la calma eterna.

Con nuestra valiosa salud,
Completamente repuesta,
Ahora hemos de hacer
La otra pregunta buena.

Claro que sí, es de amor
La inquisición más nueva
Y aquí la resolución
Es calmosa y húmeda.

Ahora debemos dejar
Que nuestra Hada más bella,
Con su sedosa estela,
Nuestra alma enternezca.

La respuesta es muy clara,
La encierra la marea,
Que con su melodioso andar
Nos entrega la respuesta.

Si solo a la orilla
Nos arriesgamos a estar,
El amor será un sinfín,
Jamás, llegara un quedar.
Pero si la apuesta
La tendemos a elevar,
A la segura orilla
Atrás debemos dejar.

Ahora, dentro de la mar,
Un miedo nos rodea,
Pero si le damos tiempo,
El amor aquí nos llena.

Aquí nuestra aventura
A su final se acerca,
Porque es un bobada
Hacer otra propuesta.

El Hada solo responde
A los más valiosos temas
Y mis amigos lectores,
“Felicidad”, es la meta.

Alfredo Domínguez Fernández
pito0726@hotmail.com



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