Tiempos de Incertidumbre

Por • 29 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Pescador de Sueños

Vivimos tiempos difíciles. Doña Incertidumbre se regodea airosa por todos los confines de nuestra Tierra. También las naves de destrucción y muerte de los Señores de la Guerra recorren nuestro planeta. Días funestos se avecinan para nuestra ya sufrida y atormentada humanidad.

Como castillos de naipe caen las economías de la vieja e inescrupulosa Europa. Primero Grecia, luego Irlanda, y seguirán Portugal, España, Bélgica, Inglaterra, Francia, Italia… Como vapores de la fantasía se pierden las conquistas sociales del estado de bienestar y los paquetes neoliberales impuestos por el FMI, cual fieras hambrientas, se devoran las prestaciones sociales, jubilaciones, becas estudiantiles de los trabajadores y de la juventud europea.

Acá, mientras tanto, nos empeñamos en transitar hacia el socialismo. Pero muchos andan como Edipo: marchando al encuentro de aquello de lo cual huyen. Condenando al capitalismo, caen enredados en las marañas que éste les tiende. Y a antiguos revolucionarios (“poetas de la revolución”) los vemos convertidos en la práctica en señores burgueses, aun cuando sus discursos aparenten lo contrario.
Algunos hasta hablan de socialismo civilizado, como si no fuera más fácil encontrar una deliciosa tortura en Guantánamo. Otros añoran una “civilización del amor”, y no entienden que civilización y amor son totalmente contrapuestos, que la civilización es la obra magna de los Señores de la Guerra, que es hija de la guerra y se sostiene gracias a ésta. A más civilización, más sufrimiento, discriminación, desigualdad y oprobio para la humanidad.

Algunos hablan de erradicar el machismo, de liberar a la mujer del yugo de la esclavitud doméstica, pero al mismo tiempo hablan de la familia (patriarcal y monogámica) como el núcleo de la sociedad, como si no fuera esta la causa primera de aquello que se condena.
También hablan de construir una sociedad justa e igualitaria, sin opresores ni oprimidos; pero al mismo tiempo quieren convertir a los ciudadanos en propietarios, como si no fuera la propiedad privada, precisamente ella, la responsable de la desigualdad e injusticia que sufrimos.

No entienden los soñadores del mundo nuevo, que para construirlo es necesario trascender tanto el capitalismo como el orden civilizado construido por los Señores de la Guerra. Y para ello, es necesario vaciar nuestras almas de los apetitos, ambiciones, valores, principios, ideas, conceptos y visión de vida que nos han enseñado e impuesto los Señores de la Guerra. No hay otro camino, es necesario, imprescindible, renunciar a tanta basura espiritual civilizada si queremos de verdad hacer la gran revolución. No hacerlo es limitarse a la reforma social, nunca el compromiso será total con la revolución.
Algunos andan como el joven Hamlet, debatiéndose entre el ser o no ser. Y en la indecisión está la vacilación, y en la vacilación la traición y la derrota.

Vivimos tiempos que nos exigen trascender la incertidumbre, tiempo de ser radicales, verdaderamente radicales, no radicalismos de paños calientes, ni de medidas tibias. A los tibios no los quiere Dios y el pueblo tampoco.

Ramiro Meneses



Tu opinión es importante. Escribe un comentario