Rusia y la Otan

Por • 29 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

La OTAN se creó el 4 de abril de 1949 con el fin de proteger a Europa de las “hordas rojas” procedentes de los países del Este (“mantener a EE.UU. en Europa, y a Rusia fuera de Europa”). Tras el derrumbe de la URRSS, la razón de existir de la OTAN carece de lógica. Pero, ocurre lo contrario, no sólo permanece, sino que se expande y pretende asumir el papel de gendarme del planeta, convertida en mascarón de proa de las políticas imperialistas de EE.UU. La reciente reunión de Lisboa, tenía el propósito de cambiar la concepción original de la OTAN, defensa de las “hordas rojas”, por una nueva concepción estratégica: “el derecho de intervenir a escala global”.

El artículo 5 de los estatutos de la OTAN dice que todos los miembros de la coalición deben intervenir en defensa de cualquier estado miembro de la alianza que se vea atacado. De ahí surge el interés del ingreso de Rusia, lo cual la involucraría en la guerra de Afganistán – de tan triste memoria – y en las agresiones contra Irán, en lo cual ya ha dado pasos efectivos al negarle el suministro de uranio enriquecido para su reactor y retirarle la entrega de misiles para su defensa. Si esto ha ocurrido con Irán ¿Cómo queda la alianza estratégica de Venezuela con Rusia si ésta llegara a ingresar en la OTAN?

El ingreso de Rusia sería darle nuevo impulso a su autodestrucción, que comenzó con las ingenuas políticas de Gorbachov (la “perestroika”), refrendadas por la traición entreguista de Yeltsin y reafirmadas con las concesiones de Putin en la firma del tratado de acuerdo START II (Reducción de Armas Estratégicas), que suponía para Rusia la pérdida de los misiles de largo alcance. Menos mal el Congreso de los EE.UU. no ratificó dicho Tratado. Para la economía de Rusia, el ingreso a la OTAN significaría la completa devastación del Complejo Militar Industrial, el cual desde hace tiempo se ha convertido en fuente de los más altos logros científico/técnicos y de la organización del trabajo.

La élite rusa (la mafia), que se apropió de la riqueza creada por el proletariado en 70 años de Revolución (1917-1990), lleva tiempo intentando integrarse en la oligarquía mundial. Pero le han puesto como condición: (1) Luchar por los valores de Occidente

(2) Ingresar en la organización militar de la OTAN. Así alcanzaría la unidad de clase. ¿Puede Rusia integrarse en la OTAN, su principal oponente, que la tiene circundada de bases militares y escudos antimisilisticos? ¡Craso error! Sería pisotear la gloriosa historia de luchas por su soberanía contra la invasión napoleónica y contra el nazismo, al alto precio de 27 millones de vidas, ciudades destruidas, industrias y campos agrícolas arrasados. Una vez más, Europa intenta apoderarse de Rusia, cuya seguridad, no está en la OTAN, sino, en el proletariado ruso y su alianza con el proletariado mundial que transformó la URRSS en primera potencia mundial, económica y militar, al sobreponerse a la destrucción causada por la invasión de las hordas hitlerianas en la Segunda Guerra Mundial.

Las pretensiones de la OTAN (disfraz de EE.UU.), de constituirse en “gendarme mundial”, provienen de la crisis del capitalismo acentuadas por la lucha de clases y el fortalecimiento de bloques económicos encabezados: en Asia por China y Japón; en el Medio Oriente por Irán y Turquía; en África por la Unión Africana; en Sudamérica por UNASUR; más el BRICH (Brasil. Rusia, India y China). Si en los años 90 ya se debatía el sentido de la existencia de la OTAN, hoy la oligarquía, preocupada por la variación en la balanza de fuerzas en el mundo, pone todas sus energías en consolidarla como el gendarme necesario por encima de la ONU.

(Noviembre 2010)

León Moraria
leonmoraria@gmail.com



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