El imperio contra la ALBA y UNASUR

Por • 29 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

“Dada la situación privilegiada de los grupos hegemónicos latinoamericanos que se sitúan entre .el mundo del desarrollo y el nivel nativo marginal y dado el hecho de que esos grupos están orientados hacia el exterior y tienen más vínculos con él que con su propio medio, no es de extrañar, que la propiedad de los medios de comunicación social sea patrimonio casi exclusivo de estos privilegiados y que transmitan al mundo interior marginal, valores que reflejan una sociedad que no es la nuestra”.

La presente cita no corresponde a fragmento de algún discurso de Fidel Castro, Hugo Chávez, Rafael Correa o de algún líder del socialismo indoamericano y del Caribe, no. Corresponde al discurso pronunciado ante el Congreso Mundial de la Asociación Católica Internacional par la Radio y la Televisión, celebrado en Munich (Alemania) en abril de 1968, por el Cardenal Raúl Henríquez, Primado de Chile, para la época. Como pueden ver se trata de alguien sobre quien no podía caer la sospecha de ser ni siquiera rosadito, mucho menos rojo rojito.

Vemos entonces, como hace 42 años, este ilustre prelado de la iglesia católica chilena ya advertía sobre el peligro que representan para el continente estos grupos apátridas que por un puñado de dólares se ponen al servicio de los más viles intereses en contra de su propia patria; tal como lo están haciendo en estos momentos cuando el imperio se ha quitado la careta y se está mostrando ante el mundo como lo que es con su parche en el ojo, la pata de palo y el garfio contra la UNASUR, (Unión de Naciones Suramericanas)

El ejemplo de esa traición a la patria lo tenemos en Venezuela, donde un presunto delincuente, prófugo de la justicia venezolana, que lo requiere por la comisión de al menos tres delitos contra la sociedad, es junto con un banquero prófugo por ladrón, propietario de una planta televisora, que funge de repetidora de CNN en español, de FOX y de todos los medios de difusión que en el mundo se dedican a la descalificación de Venezuela y del proceso bolivariano, así a satanizar al Comandante Presidente Constitucional, Hugo Rafael Chávez Frías.

Nos referimos a Guillermo Zuloaga, quien a través de las pantallas de TV en Venezuela, admitió que especulaba, pero a cambio creaba empleo y Nelson Mezerhane, quien con el poder publicitario de Globovisión limpió los bolsillos de miles de venezolanos a través del Banco Federal.

El primero de estos prófugos, que se hacen llamar perseguidos políticos se presentó en la cumbre de “”Gansteres y terroristas” celebrada en Washington DC, para implorar una invasión contra Venezuela, porque es un mal ejemplo que está subvirtiendo al continente y junto con sus aliados de la ALBA y de UNASUR, representan un peligro para la seguridad de Estados Unidos.

Lo mismo hacen los antisociales prófugos de la justicia venezolana, refugiados en Perú, entre los que figuran, ladrones de autos, desfalcadores del erario público, terroristas, homicidas y violadores, certificados por sus colegas venezolanos, que también proclaman que son perseguidos políticos los homicidas y terroristas, que están unos procesados y otros condenados por crímenes de lessa humanidad, actos terroristas y homicidio.

La canalla mediática internacional aupada por la ultraderecha ha declarado la guerra a Venezuela, pero sabemos que el blanco de todos los ataques es el proceso de integración de la América hispanoparlante al que tanto teme el imperio, que ya lo demostró, cuando siendo todavía una amenaza en pañales saboteó el Congreso Anfictiónico de Panamá convocado por el Libertador Simón Bolívar, en busca de la unidad de las ex colonias de España para oponerlas a la voracidad del coloso del norte.

Hoy en otros tiempos, con nuevas tecnologías, con nuevos escenarios y en la misma geografía, la amenaza renace con actores “Malinche”, como los gobiernos de: Colombia, Panamá, Perú, Chile, México, Costa Rica y otros. Pero esta es la hora, este es el siglo de nuestra América y contra viento y marea tenemos que avanzar en integración, en los ámbitos: económico, político, militar, cultural, tecnológico y de manera especial en lo legislativo, para producir leyes severas contra los traidores a la patria y que den al traste con los malignos planes del imperio contra la ALBA y UNASUR.

Cástor Díaz Periodista (CNP 2414)
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