Alejandro Sanz pide permiso a Chàvez para cantar

Por • 29 Nov, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Si el cantor de verdad calla, calla la vida.

En Apicalternativa.Com, revista digital mejicana de unos buenos y hasta exquisitos amigos y para la cual colaboro con mucho afecto, aparece un artículo del presidente Chávez, respondiendo una solicitud grosera del cantante español Alejandro Sanz, para que el primero le permitiese cantar en Venezuela, cómo si eso falta hiciese.

Sanz, dijo más o menos, que le dejase cantar y no le ocurriese nada a él, su público y hasta la empresa que le había contratado. Por supuesto, ese gesto histriónico, inusual, injustificado a todas luces en Venezuela, no fue sino un intento adicional de impactar publicitariamente para atraer más público. No más que un arrebato mercantil para que la caja registradora sonase hasta mejor y en tono alto. De paso, repite la monserga opositora venezolana, orquestada por el Departamento de Estado, reproducida por el PP español del “asinario” Aznar o el franquismo, la prensa derechista y los remanentes del decadente pasado borbónico, según la cual aquí no hay libertad ni para tipos insípidos como él.

El presidente Venezolano, quien hoy mismo ha sido ovacionado en Guyana, en reunión de Unasur, por considerársele promotor de primera línea de ese organismo de significativa trascendencia, importante personalidad latinoamericana y mundial, líder de todos los oprimidos en el mundo, pese al intento de sus enemigos de minimizarlo, no debió responderle al cantante español por aquello mismo que ha dicho en otras oportunidades, “águila no caza mosca”.

Pero como es habitual en él, lo de no evadir ningún reto ni dejar nada en el aire, dio una hermosa, casi poética respuesta. Lo de casi, es un resguardo habitual en uno, mezquino y cuidadoso para no pecar de exagerado. Ese texto del líder venezolano se puede leer también en nuestro blog cuya dirección es: http://deeligiodamas.blogspot.com/., colocado después de éste.

Pero allí faltaron algunas cosas y unos nombres. Como se menciona a Benedetti, quiero con él hablar de otros poetas y su canto, sin paga, sin aplauso y jugándose la vida. El primero es el peruano César Vallejo, quien en “España, aparta de mí este cáliz”, himno a los milicianos, cantó con valor, alegría, tristeza, rabia y solidaridad:

“Voluntario de España, miliciano

de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón,

cuando marcha a matar con su agonía

mundial, no sé verdaderamente

qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo,

lloro, atisbo, destrozo, apagan digo

a un pecho que acabe, al que bien, que venga,

y quiero desgraciarme”.

Todo ese canto en medio de la guerra y la vida en juego.

Miguel Hernández, poeta gongorino, hijo humilde y hermoso de Alicante, “el cara de papa”, según Neruda, muerto en la cárcel del franquismo, cantó sin miedo y sin permiso en “Sentado sobre los muertos”:

“Acércate a mi clamor,

pueblo de mi misma leche,

árbol que con tus raíces

encarcelado me tienes.

Aquì estoy yo para amarte

y estoy para defenderte

con la sangre y con la boca

como dos fusiles fieles”.

Sigue el granadino Federico García Lorca; aparece acompañado de la muy alta voz de Pablo Neruda, quien en “Oda” a aquél, cantó:

“Si pudiera llorar de miedo en una casa sola,

Si pudiera sacarme los ojos y comérmelos,

lo haría por tu voz de naranjo enlutado

y por tu poesía que sale dando gritos”.

Este Federico, quien cantó sin mirar dónde, fue fusilado por un régimen que todavía “civiliza” a la España oficial que persigue y discrimina “sudacas” y negros; por el cual, Sanz y sus mentores, suspiran. Las obras del autor de “El Romancero Gitano” y “La Casa de Bernarda Alba”, fueron prohibidas en España y muchos paisanos se hicieron viejos sin saber de sus versos y canto, y menos del por qué de los mismos. No es extraño que Sanz y los suyos, no hayan sabido todavía a plenitud quién fue Federico. Hay demasiadas evidencias para presumir lo anterior.

En la emisora de mi pueblo pescador, casi a diario, declamaban los poemas de Federico, como aquello de “Yo me la llevé al río, creyendo que era mozuela”, mientras en Europa, fascistas y nazis asesinaban sin cesar.

Antes de la guerra española, muchos antes que le asesinasen haciéndole más vivo, dijo el inmenso poeta, como premonitoriamente:

“En todos los países, la muerte es un fin. Llega y se corren las cortinas. En España, no. En España se levantan. Un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo”.

El cantor no pide permiso para el canto. Y está obligado a vivir, porque como dice la canción de Mercedes Sosa y Horacio Guaraní, mencionados por el presidente venezolano, “si se calla el cantor, calla la vida”.

Eligio Damas



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